Por eso, pensar que en la cumbre de este fin de semana se va a ver algo mas concreto que elucubraciones, vacilaciones, exposiciones y discusiones de pasillo pensamos que es ganas de soñar. Nuestros políticos inventaron las negociaciones de pasillos, de ahí el salón de los pasos perdidos, pero los burócratas europeos lo han elevado al grado superlativo. Las discusiones se alargan, las reuniones son a puerta cerrada, nadie sabe muy bien lo que discuten y al final nos tenemos que retroalimentar con comunicados, comparecencias parciales y versiones sesgadas de lo dicho y acordado, que luego no responden a la realidad. Porque conforme se van conociendo las versiones de cada uno, resulta que donde se dijo, digo era Diego y así sucesivamente.
Lo cierto y verdad es que, la falta de decisiones ha llevado al nacimiento de graves problemas: los rescates o salvamentos de países y entidades. Por lo tanto, esperar que se pueda solucionar algo con ese historial es un gran sueño. Poco mas.
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