Nada se ha avanzado, o al menos eso es lo que se cuenta, sobre quien se responsabiliza del pago, cuanto son los intereses y quien envía el dinero y a donde. Es decir, seguimos donde estábamos y esto no se ha movido un ápice desde hace días. Cada uno esta enrocado en su fortaleza y nadie mueve peón. Todo se va en declaraciones de unos y otros, pero ya hay alguno que empieza a acusar a la inmóvil y vieja Europa de la crisis de nuestra deuda. No les falta razón a los que así piensan, porque la crisis colea meses y meses y nunca pasa nada.
Pero no es lo malo que las criticas lleguen, lo desastroso es que se sigue mareando la perdiz y el deterioro es cada vez mayor. Pasado el impasse preveraniego y futbolero, llegarán los problemas de verdad por la no solución de los problemas reales.
Y los problemas reales son las reformas no planteadas, no resueltas e introducidas en esa misma nebulosa que dicen que Rajoy maneja también por ser gallego. Pero el hecho de ser gallego no debe de impedir gobernar como sería de desear y con criterio suficiente que permita entrever algo de futuro.
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