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La acción transcurre en una zona de Alemania, Taunus, muy familiar a la autora, que facilita que las descripciones de los lugares y los paisajes sean muy vivas, favoreciendo una lectura amena, agradable y bien ubicada.
La vuelta de Tobías a su pueblo, después de haber estado diez años en la cárcel cumpliendo la condena por el asesinato y la desaparición de los cuerpos de dos chicas del pueblo, amigas suyas, basándose exclusivamente en pruebas circunstanciales, desata los resortes de la venganza y el odio de sus habitantes.
Entran enseguida en escena Pía Kirchoff y Oliver von Bodestein, policías que comienzan a investigar unos restos humanos encontrados en un depósito de un aeródromo cercano y abandonado. No pasará mucho tiempo y se descubrirá que son los restos de una de las chicas desaparecidas.
El acoso a Tobías en el pueblo va a más, llegando a intentar asesinar a su madre. Junto con ello, desaparece Amelie, una chica que trabaja en el pueblo y que se interesa cada vez más por los acontecimientos. Todo se complica y la inspectora junto con un Bodestein abrumado por los acontecimientos familiares, se empleará a fondo hasta que consiga esclarecer los asesinatos ocurridos once años antes.
En el pueblo nadie es exactamente lo que parece, todos quieren olvidar, pero el mal está presente y la tensión va en aumento.
Aunque la galería de personajes es extensa, es fácil seguirlos en la narración y sumergirse en un clímax cada vez más intenso. Aparte de Tobías destaca la adolescente rebelde Amelie y el autista Thies, personajes claves y muy bien tratados. Las vidas privadas de los policías y las tensiones entre ellos, son el relleno de una acción trepidante que lleva a leer de un tirón una novela relativamente larga.
Buena en su género, no excesivamente escabrosa y coherente en todos sus pasos. Gustará y no defraudará a los lectores amantes del género y que busquen una buena novela policiaca.
Blancanieves debe morir.
Dos asesinatos, una condena y un muro de silencio.
Nele Neuhaus
Maeva, Madrid, 2012, pág. 431. TO Schneewittchen muss sterben. Trad: María José Fíez Pérez.
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