Sin embargo, da la impresión que en las actuales circunstancias se han encontrado con la horma de su zapato. El modo de entender la política de Rajoy, es desconcertante para los ciudadanos, incluidos los militantes de su partido, pero, al final parece lograr lo que se propone.
Cuando los populares perdieron las elecciones, tras el bombazo, nadie, ni el mas forófo auguraba una larga vida política del registrador gallego. Sin embargo pasaron meses y años y don Mariano seguía al frente del partido. Llegaron las elecciones, y el PP fue nuevamente derrotado por un Zapatero mentiroso y petulante capaz de engañar a media España y llevarnos a la ruina. En medio de esa escatológica situación, Rajoy sufrió ataques desde todos los rincones, barcnias y despachos de Genova se repartían el poder como si la cabeza del "líder" hubiese sido ya cortada.
Nada mas lejos de la realidad. Rajoy logró recuperar el espacio perdido y gano en poder. Algunos lo pagaron muy caro, otros permanecieron callados y convencidos de que algo extraño tiene el personajes que lo hace incombustible. Llegaron las ultimas elecciones y esta vez si, a la tercera fue la vencida y el Psoe salió de La Moncloa. Pero la realidad económica era y es tan desastrosa que parecía imposible la solución. Es mas, la presión y los errores de concepción de los líderes europeos hacían prácticamente imposible salir del atolladero.
De alguna manera, las fuerzas mas contradictorias apostaban por la intervención sin condiciones. Rajoy repetía a quien le quería escuchar que iba a tratar de lograr una recapitalizacion de la banca sin coste para el cuidando porque la pagarían directamente los bancos apoyados y rescatados; pero ademas, criticaba la actuación del Banco Central en contra de la deuda española. Incluso Almunia atacaba todo lo que se hacia o decía desde La Moncloa.
Pues bien una vez mas don Mariano se ha salido con la suya y ha logrado lo que pretendía. Casualidad, suerte, perspicacia, habilidad negociadora. No se sabe, pero lo cierto y verdad es que si uno fuese Almunia empezaría a hacer las maletas, porque otra cosa no, pero saber quitarse de en medio a los que se rebelan es otra de sus grandes habilidades. Ejemplos hay a cientos.
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