“Al Jazeera”, voz televisiva de Qatar, que llevaba varios meses tras la noticia, ha afirmado que puede haber evidencias de que Yasser Arafat, símbolo de la lucha nacional palestina, fue asesinado en noviembre de 2004.
El palestino se sintió enfermo en octubre de ese año y, al no remitir sus dolencias, fue trasladado en helicóptero desde Muqata, en Ramala, a un hospital francés. Dos semanas después, fallecía.
Suha, la esposa del líder, habría entregado –ahora, ocho años después de la muerte-- ropa interior, un cepillo de dientes y la “kufiyah” blanca y negra del muerto a la Universidad de Lausana (Suiza), cuyo Instituto de Radiología ha manifestado haber encontrado “una cantidad inusual” de polonio 210 en las prendas. Con esos elementos Suha ha pedido la exhumación del cadáver y su petición ha sido bien acogida, porque uno de los obstáculos religiosos, en boca de Saeb Erekat –hombre autorizado – ha dicho que existe el “visto bueno”.
La imaginación popular ha recordado los métodos del K.G.B. y el asesinato de Alexander Litvinenko o la investigación que la ONU permitió para averiguar la muerte, igualmente por asesinato, del Primer Ministro libanés Rafik Hariri. Con el recuerdo ha vuelto la afirmación que se hizo en la desaparición de Arafat, a los 75 años, de que había sido asesinado por los Servicios Secretos de Israel –según unos—o por rivales árabes en la lucha por Palestina –según otros.
Según aseguraron los médicos que atendieron al paciente, la muerte se produjo por un violento choque cerebral causado por una infección. No pudo ser identificada la infección. Pero se aseguró que no existían síntomas de envenenamiento.
Israel, que apoyó el no envenenamiento, ha dicho siempre: “Si lo tienen tan claro, por qué no hay documentos públicos que lo demuestren”.
Autoridades médicas han pedido, que si se autoriza la investigación ésta se realice con velocidad, pues el polonio 210 –que parece ser el investigado—tiene una cierta volatilidad y podría desaparecer antes de ser analizado.
Arafat estaría librando una batalla póstuma con resultado muy incierto. Incluso para quienes le siguieron en vida.
Yasser Arafat• El nombre completo de Yasser Arafat fue Mohammed Abdel Rahman Arafat al-Qudura al Husseini. Pero él prefirió siempre el “nombre de Guerra”: Abu Ammar
• Nació en El Cairo el 24 de agosto de 1929
• Creador y organizador de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)
• Líder de Al Fatah, que fundó en 1959
• Pese a todo, aceptó la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
• Un hermano de su padre, Amin al-Hudaqui, fue el Gran Muftí, desde 1922. En 1929 y 1936 fue el responsable de las grandes matanzas de judíos
• Su madre nació en Jerusalem. Tuvo 7 hijos. Yasser era el 2º por abajo. La madre murió cuando él tenía 4 años. Después de probar inútilmente el gobierno de aquella familia, el padre la confió al cuidado de la hermana mayor, Inam
• La relación con su padre siempre fue mala. No asistió al funeral cuando murió en 1952 y después tampoco quiso visitar su tumba
• Ingresó en la Universidad del Rey Fuad en 1944, pero la abandonó en 1948 para luchar con los Hermanos Musulmanes. Volvió, para graduarse en Ingeniería Civil en 1950
• En 1957 se trasladó, para trabajar, a Kuwait. Allí conectaría con quienes fueron sus dos grandes amigos: Aby Iyad y Abu Yihad. Parece que, en 1959, la fecha no es segura creó la organización armada “Al Fatah”
• 1962: se vió obligado a emigrar a Siria. En 1964 creó la OLP
• El 13 de noviembre de 1966 libró una batalla en la que fue derrotado. Pero salió vencedor por la publicidad para sus ideas. Gamal Abdel Nasser dijo entonces: “Este es el líder de los Palestinos”
• El 13 de diciembre de 1968 TIME le dedicó su portada
• 1990: se casa con su Secretaria, Suha Tawil
• El 13 de septiembre de 1993 firmó su acuerdo con Estados Unidos e Israel, lo que le valdría, un año después, el Nobel de la Paz y, enseguida, el “Príncipe de Asturias”
• Desde 2001 vivía en Ramala, en arresto domiciliario
• 11 de noviembre de 2004: Fallece en un hospital cerca de París
Vencedor o derrotadoEs difícil evaluar a Yasser Arafat. En vida había quien le seguía con adoración y quien le odiaba hasta el infinito. En su biografía hay tantos rincones oscuros que cualquiera se pierde.
Casi todos aseguran que nació en El Cairo, pero hay razones para creer que vino al mundo en Jerusalem, en donde su padre tenía negocios textiles y su madre gozaba de buena fortuna. Pero la madre falleció cuando Yasser tenía cuatro años y las relaciones con su padre fueron tan malas que ni siquiera tuvo para el progenitor una buena palabra a la hora de la muerte y no quiso, luego, visitar la tumba del fallecido.
Una de sus grandes obras –y la grandeza le viene por el terror—fue “Al Fatah”, pero no se sabe cuándo fue creada. Dicen que en 1959 porque en ese año se encuentra una cita de la organización en alguna revista.
De su vida personal la confusión es mayor todavía. Se le reconoce
buen frecuentador de mujeres, pero casi nadie da nombres. Quien más lo ha hecho ha sido la periodista paraguaya Isabel Pisano de la que, al parecer, se enamoró perdidamente en una conferencia de prensa. Pero son tales las cosas que cuenta la periodista –quien, a veces, se hace pasar por española—que, en lugar de encontrar luz, se encuentra mucha más sombra.
También se le apunta en la lista de homosexual y allí sí que aparece un nombre, pero tan increíble que cuesta creerlo: ¡el Jefe de Seguridad de Ceausescu!.
A la hora de la muerte –que es lo que se estudia ahora—se llega al límite de la confusión. Los hechos es que se sintió enfermo el 29 de octubre de 2004, que los médicos de Ramala se sintieron incapaces de tratar la enfermedad y que fue enviado, por helicóptero, al “Hôpital d´Instruction les Armèes”, situado en Clamart, cerca de París. El 3 de noviembre entró en coma y, en la madrugada del 11 falleció, sin que médicos pudieran hacer cosa mejor que certificar la muerte. Pero, desde el primer instante se habló de envenenamiento y se desechó la idea.
También la Pisano introduce algo digno de tenerse en cuenta: falleció por Sida. Si bien hay alguna opinión que habla de una inoculación de Sida, cuando ya estaba en puertas de la muerte.
No es fácil que los investigadores de hoy –posiblemente los suizos—lleguen a conclusiones fáciles. Arafat seguirá en la tumba sin que nadie sepa si ha sido un vencedor o un vencido. Vivió una vida tan intensa que los demás somos incapaces de seguirla. Pablo J. de Irazazabal
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