Gracias a ello el aceite se ha ido sofisticando y ya no es suficiente contar con un aceite virgen extra, ni tan siquiera de primera prensada. Todos queremos el siguiente paso. Ello hace que en las almazaras busquen nuevos sabores, formas de sorprender a los aficionados. En esa línea, Castillo de Canena vuelve a sorprendernos con el lanzamiento de un producto : Arbequino al Humo de Roble.
El nuevo aceite pertenece a su colección “Aceites del Siglo XXI” y es una evocación de sabores y aromas, fruto de la combinación de sus mejores arbequinos y una mezcla especial de maderas nobles ecológicas (roble, haya, abedul, etc.). “Todo surge del recuerdo, de la búsqueda de una sensación añorada, de una mirada al pasado y a nuestra infancia. Maderas nobles, humo, panes en la lumbre, mañanas frescas… toda una mezcla de sabores y aromas ancestrales que perfuman los aceites de oliva vírgenes extra creando una combinación casi imposible”, ha comentado Rosa Vañó, Directora Comercial y de Marketing de Castillo de Canena.
Su cata evoca aromas frescos a manzana y almendra, con un cálido toque caramelizado, de vainilla y toffee.
Castillo de Canena produce este tipo de aceite mediante infusión de humo en frío y está elaborado a partir de un cuidado proceso que mantiene toda su esencia y calidad y evita que se alteren sus propiedades sin perder su sabor. “Para la producción de este aceite, hemos desarrollado expresamente un sistema de elaboración artesanal que sigue los más estrictos controles y protocolos de calidad. Con la ayuda de maestros ahumadores hemos hecho una selección de distintas maderas ecológicas, en la que predomina el roble. La calidad del producto es excepcional”, ha explicado Francisco Vañó, Director General de Castillo de Canena.
Como ya sucediera con su aceite Primer Día de Cosecha y su característico color cereza, Arbequino al Humo de Roble destaca por el elegante color azul turquesa de su botella. Su tamaño es de 250 ml, en forma de cilindro y está serigrafiada en negro. Su aroma ahumado es ideal para uso en crudo en todo tipo de carnes y pescados, aliños de ensaladas y elaboración de salsas.
Como se sabe, estos aceites se incardinan con una historia olivarera que arranca en 1780, la empresa toma el nombre del castillo familiar que se alza en la loma del municipio de Canena, en la provincia de Jaén. En esta tierra de tradición olivarera, esencia de la geografía andaluza, la compañía cuenta con olivos familiares que conforman una bella finca de regadío situada a las faldas de Sierra Magina, a orillas del Guadiana Menor, en el entorno histórico de Úbeda y Baeza.
Partiendo del cuidado de sus propios olivos de variedad picual, arbequina y royal, la familia Vañó controla personalmente todo el proceso de elaboración de sus aceites de oliva virgen extra hasta que llegan al punto de venta.