Redacción Ocio | 12/06/2009
¿ Piensas que tu vida se ve influida por las personas con las que te relacionas? Y además, ¿ Crees que los sueños pueden cumplirse? Si tu respuesta es afirmativa debes de leer este frio libre, que modifica la vida de las persona.
Y es que Szalowski ha logrado hacer lo difícil, escribir con sencillez y claridad, no exentas de intimismo una historia, difícil, porque no hay grandes acontecimientos; y entrañable, porque los lugares y los personajes son gente corriente. La misma con la que usted y yo nos vemos y convivimos cada dia.
Ésta es una de esas historias donde es difícil saber si el narrador es uno o son dos las voces que nos guían por estas páginas. La cosa se complica si pensamos que uno de ellos, si es que acaso son un dúo, es el protagonista de esta novela, ese niño de once años que ve como su vida se desmorona ante la noticia del divorcio de sus padres, a los que él creía tan felices juntos. Y es que este chico en ningún momento nos revela su nombre, ni siquiera al final de la historia, cuando se ve tentado a hacerlo.
Pero, ¿es en realidad el muchacho el protagonista, o tan sólo uno de tantos? Depende de cómo se mire. Bien es cierto que su peso en la trama podría considerarse un poco mayor al del resto de personajes. No obstante, tras leer la historia completa da la sensación de que todos y cada uno de los numerosos actores de esta novela tienen una gran importancia dentro de la misma. Porque, ¿cómo acabaría todo si no estuvieran Boris, el investigador ruso, y Julie, la bailarina exótica para explicarnos la importancia de la temperatura del agua para los peces tropicales? ¿Sería lo mismo sin Simon y Michel, el psiquiatra y meteorólogo, esa pareja de gays que no quieren que sus vecinos sepan su secreto? ¿Y qué me decís de Alexis, el padre desastroso y su hijo Alex, el mejor amigo del chico que invoca al cielo, los mismos que tanto añoran a una madre ausente? Hasta los progenitores de nuestro muchacho, con sus encuentros y desencuentros, tienen una gran relevancia en la trama, así que, ¿por qué no pensar que todos son los protagonistas?
Hay situaciones que unen a las personas. De algo tan negativo, en principio, como una gran helada, pueden salir cosas verdaderamente positivas. Y es que, la vida que vivimos se nos pasa volando, ni la vemos, ni la sentimos. Y sin embargo, atención es fundamental para descubrir las oportunidades que te pasan a diario por delante de tus ojos. Y es que no vivimos solos, nuestras vidas se interrelacionan a diario con muchas otras y es en ese cruce de caminos en donde todo adquiere sentido.
Esa y no otra es la trama real de esta novela, en la que una fria mañana canadiense sirve para crear una deliciosa historia
El frío modifica la trayectoria de los peces
Pierre Szalowski
Grijalbo
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