El día ha tenido datos para todos los gustos y de todos los colores. Primero el FMI ha sido caballeroso y educado; después el jefe del Ejecutivo no ha estado especialmente brillante, puesto que solo ha presentado las líneas de actuación, pero no el plan, con lo cual solo se puede hablar del sexo de la propuesta pero del plan, pues que quieren ustedes que se les diga.
La relación de cualquier gobierno, sea del país que sea y de la ideología que los votantes hayan decidido necesita de la clase empresarial para seguir siendo un país. De ahí que, los desencuentros entre las llamadas patronales y los Gobierno no sean un fenómeno recomendable. Sin embargo, España ha gozado en varias ocasiones de situaciones más que conflictivas entre uno y otro estamento.
Puesto que el futbol está de moda y además la roja está tratando de conquistar un nuevo título futbolístico no está de más emplear términos del argot del balompié para escenificar la situación, cual Rubalcaba de turno que compara a PP/Psoe con Real Madrid/Barcelona FC, para explicar a sus muchachos el pacto.
En esta ocasión se trata de algo mas delicado, la recuperación.
Seguimos pensando igual que hace años. Los sindicatos son un recuerdo de una época que no volverá y de la que miles de aprovechados que viven de la nomina del sindicato ya pueden ir empezando a olvidarse. La crisis, ha cambiado el mapa de la vieja economía y entre los elementos que la componían estaban ellos. Lo mismo que la banca no volverá a ser la misma, los sindicatos, tampoco lo harán.
Son muchas las voces que hacen sonar ruidos de buenas noticias con el ánimo de sembrar esperanza entre los ciudadanos con el ánimo de que esa sensación de confianza empiece a planear sobre nuestras cabezas. Incluso , algún secretario de Estado se atreve a decir en público que algunos de los parámetros de medición de la economía española presentan, en el segundo trimestre, cierta mejoría.