La convocatoria real, que luego se ha sabido que de real no tenía nada y que fue una invención de no se sabe muy bien quien, solo ha servido para destapar las ansias de toda la oposición por lograr un pacto que solo a ellos interesa, solo ellos airean y solo ellos necesitan.
De un tiempo a esta parte, se ha puesto de moda reclamar el pacto, o lo que es lo mismo. La clase política española que disfruta de una cómoda posición en la oposición, ha decidido que la solución a los problemas que atraviesa España se arreglan con un pacto, un gran acuerdo en el que todos participen.
Desde hace semanas se viene hablando de un nuevo plan de medidas, de un nuevo paquete de reformas que , de alguna manera cierren el circulo ya iniciado, pero no completado ni mucho menos, con el que el Gobierno Rajoy, eso si, ha logrado evitar el temido rescate.
Resulta curioso comprobar como los mas recientes casos de corrupción están ligados a la pertenencia de los imputados a ciertas familias o castas poderosas que hoy, los tiempos han cambiado, son las que ocupan los puestos por los que corren los dineros públicos, que son, precisamente de todos, pero que esos corpúsculos son los que los manejan.
Poco a poco, la calle ha ido tomando un protagonismo que a algunos les recuerdan otros tiempos, aquellos en los que era la calle el foro en el que se discutían los temas que preocupaban a los ciudadanos, entre otras cosas porque no había otros medios: no existían las redes sociales, no había asociaciones de vecinos o si se quiere por no haber no había la posibilidad de llamar a una emisora de radio y quejarse de algo en antena.