Isidro Garcia | 19-07-2008
El bioetanol y sus materias primas se pueden comprar y vender en los mercados mundiales.
España es escandalosamente deficitaria en materias primas alcoholÃgenas, fundamentalmente cereales, estando obligada todos los años a acudir fuera de sus fronteras para comprar más del 30% de sus necesidades para cubrir destinos alimentarios; y no tiene ningún margen de maniobra para fomentar razonablemente la producción interior. En los últimos meses, para contener los precios, entre otras medidas, la Comisión ha suspendido la aplicación de los derechos arancelarios a la importación de cereales.
A la fecha, la tarifa exterior común a la importación de etanol no desnaturalizado, partida 22.07.10, es 19,2€/hl. Recordemos que los gravámenes en frontera son, en su totalidad, uno de los cuatro orígenes de los recursos comunitarios.
-aproximadamente el 10% de su presupuesto-.
A la fecha, la ley española 12/2007 obliga a que a partir del 01/01/09 los carburantes en el transporte lleven incorporados determinados porcentajes de biocarburantes, el 3,4% en el año 2009, y el 5,83% en 2010. Los biocarburantes, sea cual sea su origen, gozan por ley de una bonificación fiscal, revisable, hasta el 31/XII/2012, del 100% del impuesto especial sobre hidrocarburos; en el caso del bioetanol a mezclar con la gasolina esa bonificación es 37,1 €/hl.
Como la U.E. ni es ni será autosuficiente ni en biocarburantes, ni en materias primas para producirlos, reiteramos que España es escandalosamente autodeficiente, la Comisión viene sosteniendo que, de las tres vías para resolver esas carencias europeas:
- cuota mínima de importaciones.
- cuota máxima de importaciones
- enfoque equilibrado
es ésta última la vía que debe ser recorrida. La frívola Comisión sabrá porqué elige esa vía insostenible; para España la única vía lógica sería la vía muerta, pero si no fuese posible, la vía que menos daño nos puede hacer en este esperpento bioenergético, forzado frívola e innecesariamente por la ley 12/2007, es la de cubrir esa violación de nuestra libertad con una cuota máxima de importación, al precio más bajo a conseguir en el mercado mundial, y naturalmente con exención total de gravámenes a la importación, y con la mínima, si fuese necesaria, bonificación fiscal del impuesto especial sobre hidrocarburantes. Otro supuesto podría llevarnos al esperpéntico “síndrome de la estupidez perfecta”, consistente en “encarecer” el etanol al ser importado aplicándole en frontera el arancel de 19,2€/hl, recaudar este gravamen y mandárselo íntegramente a la Comisión, y, una vez pasada la frontera, “abaratar” el precio del etanol a su consumo obligado en España, aplicándole la bonificación fiscal de 37,1 €/hl, -100%- del impuesto especial sobre hidrocarburos. El procedimiento siempre sería un esperpento, pero muy en particular cuando tenemos crisis en la recaudación fiscal.
El etanol producido en Brasil, en un ciclo completo de la caña de azúcar, es ofertado a precios inferiores al 50% del que irracional y de forma insostenible se pretende producir en Europa, y no digamos en España. El Presidente brasileño no se cansa de tildar de hipócritas a los países desarrollados que, por un lado verde, pero muy oscuro, dicen fomentar el consumo de etanol, pero a la vez levantan murallas en frontera comunitaria a la entrada de su limpio y barato alcohol, estructurando una industria europea sin futuro basada en apoyos públicos y materias primas escasas y caras. A Lula no le falta razón.
Concluimos que si temeraria y frívolamente la ley nos fuerza a consumir algo que no podemos ni debemos producir, sin intereses estratégicos españoles a defender, estimamos que el origen más atractivo es el brasileño. Ahora bien que el brasileño quede desnudo de gravámenes a la importación, y para su forzado consumo quede muy muy ligero de bonificaciones fiscales, y así se verá un mercado transparente.
Otra alternativa respondería a una orgía de intereses difícilmente explicables a la Sociedad, en particular a la española.
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