Carlos Arroyo | 19-07-2008
Los acontecimientos siempre van mas rápidos que las intenciones de las personas; de ahà que sea un hecho frecuente que los acontecimientos puedan con los deseos de las personas y sean estos los que tomen la delantera de la vida diaria. Y la historia del 11 M es uno de esos hechos en los que los acontecimientos siempre han ido por los deseos de los humanos, que de una u otra manera se han relacionado con ellos.
Sin querer entrar en polémicas, lo ciertotes que la sentencia del Tribunal Supremo deja en mal lugar a todos sean jueces, abogados, policías y políticos. Todos ellos han dado un espectáculo triste de una sociedad que no se merecía el escarnio de la tomadura de pelo sobre centenares de cadáveres inocentes y miles de familiares que todavía tienen que soportar la tristeza, la impotencia ante unos hechos sobre los que se quiere echar arena para que nadie pueda saber nunca la verdad.
Y el pero papel de todos los relacionados con este triste acontecimiento s el del teórico líder de la oposición. Si el modo de “llevar” la crisis post-bombazos por parte del Gobierno de Aznar, fue ridícula. La actuación que ha protagonizado Mariano Rajoy es escandalosamente cobarde. No es posible que el líder que perdió unas elecciones por culpa de unos indocumentados terroristas, todavía no haya reaccionado y mas cuando la ultima actuación judicial ha puesto de manifiesto que el juicio presidido por Bermúdez fue una autentica farsa.
Un partido que pretende recuperar el poder que le quitó su opositor utilizando la guerra sucia, como le ha recordado recientemente el mismísimo diario El País al hoy ocupante de La Moncloa, no puede seguir pensando que esta historia esta terminada, cerrada y clausurada. No, esa no es la forma de actuar de un hombre que dice querer llegar a La Moncloa. Lo primero que debe hacer es ser valiente, admitir su derrota, e inmediatamente ponerse a trabajar para que la verdad se esclarezca y hasta ahora, ha hecho todo lo contrario. Ha callado, no ha criticado y, lo mas grave no ha puesto en marcha a un equipo enteró que le facilite los datos y le permita llegar a la verdad. Desde el comienzo de toda esta historia el PP esta sometido al síndrome de Estocolmo. Ni uno solo de sus dirigentes, ni uno solo de sus voceros han sido capaces de enfrentarse a este tema con eficacia, serenidad y profesionalidad.
Ya esta bien. Si el primer partido de la oposición quiere llegar algún día a mandar, lo primero que tiene que hacer es saber la verdad de toda esta historia,. De lo contrario, la oposición estará permanentemente tomándole el pelo, criticándole y con razón sobre su forma de actuar y de enfrentarse a los temas complicados y difíciles. Es decir, le estará diciéndole de todas las formas posibles que es un cobarde, que tiene miedo a la verdad, que el último gobierno de su partido mintió endilgándole la bomba a ETA y que todo fue culpa de la guerra del Irak y la foto de las Azores.
Rajoy no tiene mas remedio que, de una vez por todas, salir al paso e iniciar los movimientos necesarios para que esta triste historia tenga el final que se merecen las victimas, saber quien mató a mas de un centenar de españoles inocentes. La historia y sus votantes le juzgarán por ello.
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