Crónica Económica

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Como inventarse una crisis o la mejor manera de hacerle un favor al PSOE

Carlos Arroyo  |  17-05-2008

Desde que el PP perdió las últimas elecciones generales, los “chicos” del primer partido de la oposición no ha dejado de agradecer la derrota a sus “enemigos”, los triunfadores de Pepiñó Blanco y “Z”. La memoria, a veces es frágil, pero puede se bueno recordar estos escasos cincuenta dias postelectorales.

La primera”aventura” fue la forzada aparición de Rajoy en la marquesina de la calle Génova y sus dudas sobre su propia continuidad al frente de las filas populares. Pero esa reacción, parece, cuando menos lógica. Has apostado por el triunfo, pero, a pesar de lograr mas  votos has perdido. Los errores se pagan y la campaña electoral fue un cúmulo popular de ellos. Por lo tanto, en ese momento parece lógico que el “líder” dude de la conveniencia de su mantenimiento al frente de las huestes. Pasado el efecto, y tras unos días, demasiada espera, segundo favor, Rajoy convoca un Congreso y se autoproclama candidato, tercer favor. Pero conforme esta pronunciando el discurso, su autoproclama, los varones y todos los asistentes a ese comité nacional del partido, aplauden -cuarto error- y por unanimidad aclaman a Rajoy como líder único del PP. A partir de ese momento se produce una cascada de errores: nombramientos de Rajoy, actuación de los nuevos nominados, salida doliente de los defenestrados, rumores y/o comentarios de tercer y cuarto nivel de “responsabilidad popular”.  Y llega el desenlace final, de momento, la crisis San-Gil. La verdad de lo sucedido no está clara, pero todo parece indicar que se trata de una crisis larvada que, sin embargo ha sabido aprovechar el momento para provocar una crisis de la que algunos, todos ellos socialistas,  saldrán beneficiados y otros, los mas, todos ellos del PP,  tremendamente desgastados.


Cualquiera que lo mire, que lo analice con calma podrá llegar a la misma conclusión. Ni un solo miembro del partido Popular saldrá con bien de toda esta historia. Desde Rajoy al último afiliado de esa organización habrán sufrido un desgaste innecesario y todo por no ser conscientes de donde están o en que organización  trabajan y para quienes trabajan. Es decir, están sufriendo el mal de altura de toda la clase política española. ;Maria Sangil, puede creerse un referente, Rajoy un líder, Arísteguí un llamado a las mas altas instancias, Arriola un gurú incomprendido, pero todos ellos tienen un problema: no tienen en cuenta los intereses de sus votantes. Lo digan como lo digan o cuando lo digan, lo único que les interesa es el aparato, trepar cuanto mas puedan en el aparato o vivir cuanto mas cómodo puedan dentro del aparato. Ellos han creado un monstruo que los devora. Su responsabilidad solo es para con el aparato. Podrán presumir de lo que quieran, pero la realidad, lo que esta saliendo a la luz es que la política , sus políticos se han convertido en simples, pero fríos funcionarios. Lo que esta en juego no es España, la solución de la crisis económica, o los problemas de la Justicia. No lo que les preocupa es su futuro, su posición para las posibles colocaciones de mañana; en definitiva su  sueldo, su nomina. Porque su profesión se ha reconvertido, ya no son registradores, amas de casa, diplomáticos o sociólogos. Lo que ya hoy son, es políticos y aunque políticos lo somos todos, ellos han dado un paso más y viven, comen y duermen por y para la política. Solo para ella y ella, mujer celosa, ambiciosa y envidiosa,  les esta triturando.