Crónica Económica

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El año que America Latina se fraccionó

Hugo Garavito Amézaga  |  30-12-2007

El año 2007 llega a su fin con el continente latinoamericano escindido en dos campos. Uno que camina a la modernidad con Brasil, el Perú, Chile, Colombia y Argentina; y otro representado por el atraso populista chavista, donde se encuentra además de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Estos tres últimos países entran al 2008 divididos y enfrentados internamente. Con sus sistemas democráticos resquebrajados, en crisis nacional y con gran incertidumbre respecto a su futuro.
Bolivia o el caos
Tal vez el caso más dramático sea el de Bolivia, que termina el año llevada por Evo Morales al borde de la guerra civil y la secesión. Las cuatro regiones más ricas de del país pusieron en marcha, con concentraciones callejeras, procesos de autonomías.
La región agroindustrial Santa Cruz (este), la gasífera Tarija (sur), la ganadera Beni (noreste) y la forestal Pando (norte), que concentran dos tercios de la riqueza nacional, presentaron sus estatutos para tomar el control de impuestos, policía, justicia, migración, ciudadanía e hidrocarburos, entre otros.
El detonante que ha generado la violencia que sacude Bolivia se ha producido con el intento por parte del gobierno, de imponer una nueva Constitución que consagra un modelo socialista y la dictadura personal de Morales. El texto fue aprobado por la mayoría oficialista de la Constituyente de manera ilegal en Oruro, fuera de la sede que era Sucre, a mano alzada, sin tener los votos de las dos terceras partes de la Asamblea y sin leerse los contenidos.
Bolivia se encamina a la desintegración con dos visiones distintas de país: la de aquellos que perciben a Santa Cruz como la cabeza de una Bolivia más próspera, en contra de una Bolivia andina liderada por La Paz y más atrasada. El país en más de 182 años de independencia ha estado gobernado en su mayoría por líderes del occidente andino, en una vieja rivalidad que ha sido exacerbada ?de manera destacada por Morales- en los últimos años por diferencias de corte racial.
Frente al atraso andino está, por ejemplo, la región del Beni que en los últimos años se ha convertido en motor de la economía boliviana con un aporte de casi 30% del Producto Interno Bruto (PIB) anual. Lógicamente desean administrar sus propios recursos, contra el excesivo centralismo de La Paz.
Por lo pronto, como se ha advertido en Bolivia, las empresas más importantes del país empiezan a emigrar al Perú atraídas por el Tratado de Libre Comercio (TLC) que acaban de firmar los peruanos con Estados Unidos. Son básicamente empresarios textiles, de alta joyería y de madera, que ya tienen un alto valor agregado en la producción y que poseen nichos de exportación abiertos desde hace mucho tiempo. Han comenzado a emigrar llevándose la mano de obra calificada formada durante muchos años.
Evo Morales dejó a Bolivia al margen de las negociaciones que emprendieron Colombia, Perú y Ecuador con Estados Unidos para la firma de un TLC. Un sistema de aranceles preferenciales que fue otorgado a cambio de avances en la lucha contra el narcotráfico, le permite a Bolivia exportar textiles y manufacturas por más de 300 millones de dólares al año a Estados Unidos. Pero el acuerdo concluirá a fines de año. Se caerán las exportaciones y se perderán miles de empleos.
Ecuador también ha quedado fuera. No sólo por la oposición ideológica de Correa, sino porque los Estados Unidos finalmente rechazaron negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC), principalmente por la confiscación por parte del gobierno ecuatoriano de la empresa estadounidense Occidental Petroleum (Oxy).
El Perú ya recibió la aprobación. Ahora es el turno de Colombia en Washington. Con lo cual los países andinos van a quedar escindidos: Chile, Perú y Colombia, socios económicos de Estados unidos; frente a Bolivia, Ecuador y Venezuela, socios comerciales y aliados de Cuba.
Libre comercio
No hay duda que la aprobación por el Congreso de Estados Unidos al acuerdo comercial ha sido una buena noticia de fin de año para el Perú. En los últimos 25 años, los países del Asia (sin incluir Japón) incrementaron sus exportaciones a una tasa promedio anual de 6%, lo que ha hecho posible un crecimiento real de su economía de 5,5% cada año. En contraste, en los últimos 25 años, América Latina (excluyendo México y Chile) ha presentado un bajo crecimiento real de sus exportaciones (1,9% anual) y, en consecuencia, un bajo crecimiento de su economía (2,9% al año).
La necesidad de promover la integración comercial como mecanismo de ampliación de mercados es bastante clara en el caso del Perú, cuyos mercados locales, por su reducido tamaño, ofrecen escasas oportunidades de negocios y, por tanto, de creación de empleos. El país sólo podrá incrementar su producción, crear más empresas y generar más empleos mejor remunerados para su población, si sus productos ingresan a mercados más grandes que el suyo y con mayor poder adquisitivo.
El caso TLC firmado es importante para el Perú porque ofrece la oportunidad de ampliar el acceso de sus productos a un mercado con un poder de compra 198 veces mayor que el peruano (mientras Estados Unidos cuenta con 291 millones de habitantes con un ingreso promedio de 37 mil dólares anuales, el Perú sólo tiene 27 millones de habitantes que perciben 2 mil 247 dólares anuales). Con sólo penetrar 0,1% más del mercado de Estados Unidos, el Perú incrementaría sus exportaciones en 60% y su PBI en 3%.
Estados Unidos constituye, de lejos, el principal mercado de destino de las exportaciones de productos manufacturados peruanos (absorbe el 41% del valor manufacturero exportado al mundo), que son los que más mano de obra requieren. Sólo en el año 2004, las exportaciones de bienes manufacturados hacia Estados Unidos crecieron 37%, lo que forma parte de la consolidación de un sector exportador que depende menos del precio internacional de las materias primas.
Adicionalmente, el TLC hará posible atraer mayores niveles de inversión, generar mayor eficiencia económica, reforzar la estabilidad de la política económica e institucional y reducir la percepción de riesgo-país ante los agentes económicos internacionales que permita a la deuda soberana peruana obtener la calificación de grado de inversión.
A este panorama positivo, pronto se sumará Colombia. Y los dos países se fortalecerán y modernizarán económicamente, como lo hicieron en su momento Chile y México a lo que contribuyeron de manera significativa sus TLC respectivos. Frente a ellos el bloque chavista irá sumergiéndose más en el atraso y quedando rezagado, en su capacidad de desarrollo económico, de atraer inversiones y generar empleo. Terminarán reflejándose en el espejo cubano.
Así finaliza el 2007.