Isidro GarcÃa | 04-11-2007
El etanol, sea cual sea su origen, es siempre CH3-CH2OH. Sin embargo, desde hace años, venimos asistiendo a profundos debates sobre los orÃgenes y cualidades del etanol, agrario o no, de, 1ª, 2ª o sucesivas generaciones, ?bueno? o ?malo?, ?limpio? o ?sucio?, ?sostenible? o ?depredador?. ¿Por qué?: Por su árbol genealógico.
El etanol, de origen agrario, es un lÃquido limpio pero que, en su ingesta, es ?bueno? o ?malo?, ?sostenible? o ?depredador?, según por quién y con la moderación y responsabilidad que se consuma. Los paÃses mediterráneos dicen que en el vino es alimento, los paÃses centroeuropeos que en la cerveza es nutritivo, y los paÃses nórdicos que en el vodka y en el whisky es reconfortante, y cardiovascular.
En la agroenergÃa es un arma de destrucción masiva, ?peor el remedio que la enfermedad?.
A los efectos de este artÃculo clasificaremos al etanol energético de origen agrario en ?limpio? ?el ?bueno?, el ?sostenible?, que usado con moderación y responsabilidad a veces sirve para algo-, o en ?sucio?, -el ?malo?, el ?depredador?, el que siempre produce graves daños ?a veces irreversibles- y hace perder la razón-.
De los tres principios básicos que pretenden justificar el fomento del agroetanol como sustituto de la gasolina, ya sólo queda el debate sobre el objetivo de la indefinida ?protección del medio ambiente y desarrollo sostenible?, pues los otros dos objetivos, el de la seguridad en el suministro y el de la eficiencia económica, salvo puntuales excepciones, y como los balances, son resultado de realidades y de números, no ha sido difÃcil, especialmente para España, concluir que los numerosos caminos iniciales no conducen a ningún destino energético ni económico razonables, y si por el contrario a multitud de abismos.
El indefinido objetivo ?verde? del agroetanol también está cuestionado. Hay agrocarburantes auténticos depredadores de los ecosistemas; ?hay muchas maneras increÃblemente estúpidas de producir bioetanol?, nos dice Nathanael Greene, investigador del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales.
Todo ordenamiento jurÃdico, sobre protección medioambiental y desarrollo sostenible, pone especial énfasis en que, la producción de energÃa a partir de biomasa, solo debe ser admitida e incentivada si sus materias primas energéticas cumplen con criterios de sostenibilidad y son compatibles con: la conservación de la biodiversidad, el uso eficiente del agua, el cuidado especial en la protección cuantitativa y la prevención de la contaminación difusa de las aguas subterráneas y superficiales, -son los ?limpios?-. Por el contrario, quienes no cumplan con la obligación de utilizar racionalmente los recursos naturales y la obligación de conservar la naturaleza, deben ser fuertemente sancionados ?son los ?sucios?-.
Para respetar estos principios ?verdes? que son universales, España no deberÃa tener ningún problema pues, salvo ?maneras increiblemente estúpidas?, razonablemente no tiene ni materias primas ni agua para producir agrocarburantes sostenibles en una cantidad significativa. Entonces, ¿que podemos hacer en este mundo globalizado de la agrofuelmania?; España a lo sumo comprar los productos terminados y denunciar los excesos. Colaborar torpe, altruista, económica e intelectualmente en elevar los precios de todas las materias primas básicas para el hombre, y en apoyar la oligoeconomÃa de algunos, y también, dicen, en la protección del medio ambiente y desarrollo sostenible, de terceros. Un disparate.
Nuestra solidaridad ya se ha sustanciado cuantitativamente a través del consumo obligatorio de agrocarburantes, subvencionados por toda la ciudadanÃa española. La Ley 12/2007, de 2 de julio, con una frivolidad inimaginable, ya ha establecido que a partir del 01/01/09, ?haya o no-, es obligatorio mezclar agrocarburantes con carburantes fósiles, el 3,4% en el año 2009, y el 5,83% en el año 2010. El etanol de esas mezclas goza de la innecesaria y escandalosa bonificación fiscal del 100% de nuestro autóctono Impuesto Especial sobre los Hidrocarburos, unos 0,37 ?/ltr., aplicable siempre, de acuerdo con las reglas de la O.M.C., aunque las materias primas y/o los agrocarburantes no sean españoles. Todo para el fomento de un consumo obligatorio para algunos, y subvencionado con el patrimonio de toda la ciudadanÃa. ¡Merece una tesis doctoral con consideraciones de si esa universal solidaridad es inconstitucional, pues la Constitución establece que los impuestos y, en consecuencia las bonificaciones fiscales contra ellos, se establecen a partir de la capacidad de pago de los ciudadanos y, es claro que, otorgar bonificaciones con criterios puramente medioambientales contraviene ese precepto. ¡Que pague el que contamine, utilice gasolina o etanol!.
Tenemos dudas de la polÃtica española en la defensa real de la la sostenibilidad de los agrocarburantes, por ello escribimos este artÃculo, ¡estimamos, que en todo caso y más, una vez hecho obligatorio su consumo, subvencionado por la Sociedad, los agrocarburantes, si se empeñan en que existan, deben ser ?limpios? en todo su ciclo de vida.
Las leyes, ya lo hemos dicho, han establecido nuestra solidaridad obligatoria cuantitativa, a la que no estábamos obligados, y el apoyo económico obligatorio, al que tampoco estábamos obligados. Ahora es imprescindible poner en vigor, lo que si estamos obligados, la vital prioritaria solidaridad ?Limpia? que, aunque dificulte alcanzar urgentemente la obligada solidaridad cuantitativa obligatoriamente subvencionada, darÃa cierto sentido a todos los esfuerzos, de cientos de millones de euros, que se ?limpian?, que se sustraen, con una escandalosa ineficiencia a toda la ciudadanÃa, consuma o no carburantes, para la protección medioambiental y desarrollo sostenible de los ?otros?, en una globalizada y denominada Alianza Planetaria. ¡Puede conseguirse más y más barato el poco CO2 evitado!
Los agricultores europeos, que no tienen ni tendrán materia prima suficiente para cubrir ni el objetivo del 5,83%, compartieron -¡faltarÃa más¡- esta ?limpia? preocupación ?y no otras- cuando, en la Conferencia en Bruselas sobre biocarburantes de los dÃas 5 y 6 de julio, vinieron a calificar de ?sucio? al Comisario Mandelson, como ?Ministro de Exportación de Brasil?, y al añadir que en los paÃses en desarrollo y subdesarrollados el agroetanol se obtiene a bajo coste por los bajos precios de la tierra y por la explotación de los trabajadores, ?que llega hasta la esclavitud?, y que además, esos carburantes ?no son limpios?. ¡Que poca solidaridad y cuanta hipocresÃa!. Brasil, al que cuando interesa se le pone el ejemplo de la agrofuelmanÃa, es co-lider mundial en etanol, con una tecnologÃa punta, con una eficiencia económica y de reducción de gases efecto invernadero tres veces superior a la europea y, sin embargo, es calificado de ?sucio? cuando lo que es, es competitivo, y tan limpio en su etanol como en el azúcar que todo el mundo le compra, obtenidos ambos de la misma materia prima, la caña de azúcar.
La Federación Europea de Productores de Biodiesel también, -¡faltarÃa más!-, se manifestó a favor de los agrocarburantes ?limpios? y solicitaba que, se instaurase un Certificado Especial para garantizar que los cultivos y las otras materias del ciclo de la vida de los biocarburantes tuviesen un origen ?sostenible y respetuoso con el medio ambiente?.
Todo muy ?limpio?, pero nadie quiere oÃr ni de limpieza en un comercio globalizado sin contingentes, ni de limpieza de aranceles en esos intercambios, ni de ¿ayudas? directas a los paÃses en desarrollo o a los subdesarrollados, que producen competitivamente materias primas y/o etanol, ni de nada lógico y limpio en el objetivo aconseguir, ni aunque los agrocarburantes fuesen ?limpios?, y su precio y emisiones de G.E.I. sean un tercio de los europeos. ¡Pobre ciudadano!.
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