Hugo Garavito Amézaga | 22-06-2007
La debilidad que se ha mostrado con Hugo Chávez, frente a sus ataques a la libertad de prensa ?todo han sido condenas retóricas- ha hecho que los paÃses satélites de Venezuela, como Ecuador, Bolivia y Nicaragua, sigan por la misma senda.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se mostró partidario hace unos dÃas de que se apliquen "leyes fuertes" contra lo que considera una "doble moral" de la prensa. El gobernante consideró que esas posibles "leyes fuertes" deben discutirse en la Asamblea Nacional Constituyente, que debe conformarse este año y en la que se redactará una nueva Carta Magna. Asamblea que dominará; y la cual, no hace ser vidente para saberlo, restringirá la libertad de prensa.
El presidente ecuatoriano le ha puesto la punterÃa a la cadena televisiva Teleamazonas, como hizo Chávez con RCTV. Correa ha subrayado que "hay que hacer algo con una prensa tan mediocre como la que tenemos, con tanta doble moral y que obedece a intereses tan claros, como el caso de Teleamazonas, propiedad de Fidel Egas, banquero".
Teleamazonas ha desatado las iras del émulo de Chávez porque difundió videos del ministro de EconomÃa, Ricardo Patiño, donde habla sobre temas ?delicados?, como el mercado de los bonos y sobre la situación polÃtica en el Congreso..
Las amenazas hay que tomarlas en serio, porque Correa ya dio muestras de peligrosa intolerancia al acusar al director del diario Hoy, Rafael Vivanco. La 'ofensa' fue un editorial del periódico que lo criticaba por pretender 'gobernar con tumultos, piedras y palos'. Al presentar la acusación, el 10 de mayo, el director jurÃdico del gobierno ecuatoriano amenazó a todos los que difundan publicaciones 'sin sustento y calumniosas'.
Por eso, no extraña que el presidente ecuatoriano se haya negado a firmar la llamada Acta de Chapultepec, que protege la libertad de información y expresión en el continente. Rafael Correa condicionó suscribir el documento a que los medios ecuatorianos, "se autorregulen, democraticen y respeten los derechos laborales de los reporteros".
La misma actitud que Correa tiene Evo Morales. Hace unas semanas, el presidente boliviano aseguró que su gobierno nunca cerrará un medio boliviano. Sin embargo, con frecuencia ha utilizado turbas para atemorizar o atacar a periodistas, ha asegurado que su administración es 'vÃctima del terrorismo mediático' y ha calificado a los propietarios de los medios como 'terratenientes' y ``oligarcas'.
Además, Morales con dinero venezolano montó una red de emisoras radiales afines, y ha convertido al canal estatal en un arma propagandÃstica. Pero lo que más preocupa es su desdén general por el estado de derecho; de forma que existe la posibilidad de que la nueva Constitución, actualmente en debate, restrinja la libertad de expresión.
A esta polÃtica se ha sumado en Nicaragua, Daniel Ortega. El sandinista aplica una polÃtica de comunicación centralizada, que privilegia a los medios oficiales o afines y discrimina a los independientes. Hay indicios claros de que la publicidad estatal se ha comenzado a usar para premiar a los aliados polÃticos; y sancionar a opositores. Asimismo, han surgido intentos para cooptar algunas organizaciones periodÃsticas.
Además, las exoneraciones fiscales que, por disposición constitucional, disfrutan los medios para importar insumos y equipos, han sido limitadas. Y existe inquietud por la forma en que el gobierno manejará la renovación y adjudicación de frecuencias, un ámbito tradicionalmente confuso en Nicaragua.
A lo cual hay que sumar, un hecho grave. El respetado periodista Carlos Fernando Chamorro, por denunciar en su programa televisivo Esta Semana una red de tráfico de influencias conformada por funcionarios gubernamentales, fue citado por la FiscalÃa para interrogarlo; en vez de investigar a los comprometidos en el delito denunciado..
Los sandinistas ejercen un fuerte control sobre el Poder Judicial, por eso es muy probable que sea llevado a juicio, ante unos tribunales controlados por el partido de gobierno; que, por tanto, no harán justicia.
Como ha señalado el director de libertad de prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Ricardo Trotti, los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, han diseñado una estrategia común para quitarle credibilidad a los medios y enfrentarlos con la ciudadanÃa.
Trotti señaló que el plan también busca "disipar la atención en los problemas de esos paÃses, polarizar la ciudadanÃa y de antagonizar con la prensa?
El dirigente de la SIP ha sido muy claro al señalar que ?lo que están buscando los presidentes es mermar la capacidad de confianza del público hacia los medios para que cuando haya una denuncia de corrupción no se le crea mucho". Precisamente las denuncias de corrupción han hecho reaccionar a Correa contra Teleamazonas y Egas; y Ortega en Contra de Chamorro y su programa Esta semana.
Es evidente, como lo señalaba el periodista argentino Andrés Oppenheimer, editor y columnista del periódico The Miami Herald, ganador del premio Pulitzer, que ?la libertad de prensa en América Latina está pasando por su peor momento desde las dictaduras que asolaron la región en los años setenta?. Lo sostuvo en el marco del II Encuentro de Portavoces de Gobierno de los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Montevideo, Uruguay.
El socialismo del siglo XXI que plantean Hugo Chávez y sus socios, más que sistemas sociales originales, son una versión de las satrapÃas tropicales que asolaron el continente. Y sólo tiene coincidencias con del siglo XX, en cuanto la negación de las libertades. Los regÃmenes de Ortega, Correa, Chávez y Morales, están más cerca de Tirano Banderas que de Carlos Marx.
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