Isidro GarcÃa | 26-01-2008
Hemos quedado desagradablemente sorprendidos por los contenidos de la propuesta nº 82, de su catálogo polÃtico para ?Difundir y fortalecer la Democracia?. La citada Propuesta demuestra el ¿conocimiento? Que tiene su redactor sobre todo lo relacionado con los O.M.G`s los denominados Transgénicos. Opinar o proponer como lo hacen puede causar un daño irreparable a miles de agricultores que desde hace muchos años vienen utilizando variedades genéticamente modificadas sin que, hasta el momento, se haya generado ningún problema.
En cuanto a las dos afirmaciones que contiene la propuesta debemos indicar lo siguiente:
1.Ni el Gobierno español, ni ningún Gobierno de un Estado Miembro de la Unión Europea puede decretar ninguna moratoria sobre transgénicos ya que, tal medida, corresponde adoptarla exclusivamente a la Unión Europea y concretamente a su Consejo de Ministros. El Consejo estableció una, en el año 1990, por cierto sin base jurÃdica alguna, moratoria que seguramente nos va a costar sanciones económicas importantes, al haber sido condenada la Unión Europa por la Organización Mundial de Comercio.
2. Lo único que si podrÃa hacer el Gobierno español es aplicar la cláusula de salvaguardia tal y como figura en la normativa comunitaria y en la propia Ley española que traspone la misma. Ahora bien, la cláusula sólo puede aplicarse si se aporta información nueva o adicional, por la que España tenga razones suficientes para considerar que, para un organismo modificado genéticamente ya autorizado, se ha comprobado un riesgo cierto para la salud humana o el medio ambiente. AsÃ, se podrá entonces prohibir el uso y venta del mismo, o sea su cultivo y su importación.
3. Por ello, debemos preguntarnos, antes de intentar cualquier aplicación de claúsulas de salvaguardia sobre las pruebas que demuestren que los OGM?s utilizados constituyen un riesgo para la salud humana o el medio ambiente. Hasta el momento, si nos centramos en el cultivo, los agricultores españoles llevan diez años cultivando variedades transgénicas y no ha ocurrido nada que nos permita afirmar la existencia de ningún riesgo para nada ni nadie.
Los comerciantes de maÃz y soja llevan los mismos años importando de América productos transgénicos autorizados y tampoco ha ocurrido nada. En fin, medidas como la propuesta perjudicarÃan a miles de agricultores que cultivan 75.000 Has. y a todos los fabricantes de pienso que utilizan productos transgénicos, complicando todavÃa mucho más, la escalada de precios en los alimentos animales y en definitiva incrementando el coste de los alimentos a la sociedad.
4. No hay que olvidar que la Comisión Europea ha desestimado y anulado, hasta la fecha, todas las demandas de salvaguardia presentadas por los Estados Miembros salvo alguna excepción no muy justificada. El caso de España seguirÃa el mismo camino, el de la negativa, al estar todavÃa menos justificada, la petición, por el uso ya tradicional de los cultivos y utilizaciones de transgénicos.
5. La propuesta de ?El Mundo? de crear una Comisión de expertos para evaluar los riesgos para la salud humana y el medio ambiente refleja un gran desconocimiento de la realidad y de la normativa vigente. Solamente en España, existen ya tres comisiones y grupos para todos loa asuntos relacionados con los O.M.G´s, los transgénicos.
La Comisión Nacional de Bioseguridad, con una amplia representación de expertos de los distintos departamentos con competencias en OGM?s, de representantes de todas las Comunidades Autónomas y también de miembros de instituciones cientÃficas expertos en la materia.
El Consejo Interministerial de Organismos modificados genéticamente, a quien corresponde la decisión sobre autorizaciones y relaciones con la Unión Europea, integrado también por los Directores Generales de todos los Ministerios implicados.
La Comisión Nacional de Biovigilancia, adscrita al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, como órgano asesor del Ministro del Departamento, e integrada por representantes de distintos Ministerios, todas las organizaciones agrarias, grupos ecologistas, consumidores, empresas biotecnológicas y de producción de semillas y cientÃficos de reconocida solvencia en el campo de la quÃmica genética y biologÃa.
Por si fuera poco, para garantizar la inocuidad de los productos transgénicos y su ausencia de peligro para la salud humana y el medio ambiente está la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, creada por el Consejo de Ministros de la Unión Europea, que a través de expertos cientÃficos de distintos paÃses informan de cada organismo genéticamente modificado que pueda llegar a comercializarse.
Si todos estos órganos, además de comités de expertos de la Comisión Europea no citados, le parece a ?El Mundo? que no son suficientes ni independientes, para garantizar la salud humana y el medio ambiente, olvidemos el progreso biotecnológico de Europa.
La reciente decisión del Gobierno francés de aplicar la cláusula de salvaguardia para el MoN 810, no debe servir como base para generar propuestas en la lÃnea que lo hace el periódico ?El Mundo?. Francia ha comenzado a cultivar MoN 810 el pasado año, España lleva 10 años cultivando variedades transgénicas, MoN 810 y otras, sin ningún problema. Además, lo sucedido en Francia,está teniendo una gran contestación, sobretodo, porque la mayorÃa de los cientÃficos de la Alta Autoridad sobre OGM?s han denunciado la tergiversación del informe elaborado por ellos mismos. Parece como si, todos los recientes Gobiernos de los paÃses europeos, no supieran lo sucedido antes de su llegada, no conocieran la abrumadora normativa sobre transgénicos y no tuvieran en cuenta la experiencia acumulada de muchÃsimos años en el consumo del material transgénico.
Mucho más razonable serÃa una propuesta en materia de OGM?s como la siguiente:
- Apostar decididamente por las nuevas tecnologÃas, concretamente la agrobiotecnologÃa cómo camino moderno y necesario para incrementar nuestra productividad y la calidad de los productos derivados de la misma, sobre todo en aquellos cuyo destino sea la producción de piensos y biocarburantes.
- Apoyar la libre elección de cultivos por nuestros agricultores, tanto por el uso de variedades tradicionales cómo de las obtenidas por medios biotecnológicos, asegurando la trazabilidad y etiquetado y tomando cuantas medidas sean necesarias para garantizar la seguridad alimentaria y respetar el medio ambiente.
- A la vista del desarrollo importante, que ha tenido lugar en España, de las variedades genéticamente modificadas, elaborar urgentemente la legislación oportuna para asegurar la compatibilidad de los distintos cultivos con variedades tradicionales y variedades obtenidas por los nuevos métodos biotecnológicos.
- Exigir un posicionamiento claro de la Unión Europea en todo lo relacionado con la biotecnologÃa vegetal para evitar el quedar sumidos en un retraso importante con respecto a aquellos paÃses más desarrollados en éste campo.
- Tener la debida transparencia de cara a la sociedad civil en todo cuanto se refiere a los organismos modificados genéticamente
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