Crónica Económica

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Evo se resbala con el aceite

Hugo Garavito Amézaga  |  29-03-2008

Se necesita de manera urgente alguien que le enseñe al presidente boliviano Evo Morales los principios más elementales de economía. Mediante un decreto prohibió la exportación de aceite comestible. Su objetivo es que evitar que las empresas fijen "precios intolerables" y garantizar el abastecimiento del mercado nacional; sin darse cuenta que es el mercado internacional el que los fija.

Las consecuencias económicas negativas para el país son inmensas. Bolivia exporta aceite de soya a la Argentina y Japón, además de los países andinos Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, con 400 millones de dolares proyectados para este año, y son la tercera fuente de divisas de Bolivia después del gas y los minerales. Además, la prohibición ha paralizado toda la cadena productiva de la soya, la principal actividad del departamento de Santa Cruz, motor de la economía del país.
Lo más serio es que la prohibición del Gobierno se basó en unos datos equivocados Ministerio de Agricultura, según los cuales entre enero y febrero de este año se exportaron desde Bolivia casi 366 toneladas de aceite, frente a las 350.000 toneladas de todo 2007. Sin embargo, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior demostró, con base en datos de la aduana nacional, que entre enero y febrero se exportaron unas 54 mil toneladas de aceite.
Lo que se va a provocar es una especulación de precios en Bolivia, así como generar un contrabando de aceite desde territorio boliviano hacia Perú. Cuando Morales aplicó control de precios en la venta de gas licuado de petróleo (GLP) en Bolivia, comenzó un contrabando de ese combustible hacia Perú que no se puede controlar, pese al esfuerzo de las autoridades de ambos países por evitarlo.
Pero, además, la prohibición ya le provocó un conflicto interno a Morales. La medida se ha recibido como una agresión entre los empresarios y productores aceiteros, que precisamente se concentran en el opositor Santa Cruz y que han pedido al prefecto de este departamento, Rubén Costas, que garantice las exportaciones.
Como primera medida de presión, los camioneros bolivianos han iniciado un bloqueo de las oficinas aduaneros con el apoyo del sector aceitero, que se extenderá hasta los pasos fronterizos. El bloqueo en las fronteras, si se prolonga, causará problemas de desabastecimiento de algunos productos que Bolivia recibe de otros países, como Argentina.
También le ha abierto a Morales un problema internacional. El decreto afecta a dos empresas trasnacionales: la sociedad estadounidense Archer Daniels Midland y una compañía del Grupo Romero de Perú, que tienen mercados en la Comunidad Andina y Chile.
El gobierno peruano ya protestó. El propio presidente, Alan García, criticó al Gobierno de Bolivia; y dijo que la medida afecta a su país, que le compra a su socio andino 18 mil toneladas anuales de aceite de soya. "Creo que es un gran error", enfatizó el mandatario.
El tema del aceite se produce en una situación económica desfavorable que afecta a las clases más pobres de Bolivia; y en un grave escenario de quiebra institucional, con el poder judicial paralizado y el legislativo bloqueado.