Alfonso Vidal Bohigas | 19-07-2008
Descolgar el teléfono con Emilio BotÃn al otro lado de la lÃnea exigiendo el pago de una deuda mas que millonaria que no se puede pagar debe de ser horrible. Si además, uno no esta acostumbrado a no pagar, porque uno es rico de familia, la situación se complica. Sobre todo, para el ejecutivo que manda la empresa, de la que uno es el principal accionista.
La composición no es una broma, es la correcta. Solo falta que cada uno ponga los nombre de los personajes que se le ocurra y tendrá el retrato perfecto de la situación que se producía hace, escasamente, unos días. Inmediatamente después se puso en marcha una potente .maquina encargada, primero de hacer los movimientos necesarios para no tener que hacer frente a ese enorme pago, después a interesar a alguien en comprar un grandioso paquete de acciones de Unión Fenosa. Y entretanto, sembrar de “bombas” el mercado y los medios de comunicación. El objetivo se ha logrado, pero a medias,, porque, Florentino ya no es el ovni-poderoso presidente del Real Madrid de sus mejores épocas que cerraba operaciones financieras multimillonarias en el palco del Santiago Bernabeu.
Los tiempos han cambiado y la situación económica no es lo brillante que era en aquellos años.
Por otra parte, las relaciones del presidente de ACS con sus accionistas de referencia no pasan por su mejor momento. La caída de la bolsa está perjudicando notablemente a todos, pero mucho mas a empresas como Corporación Financiera Alba, el gran portaviones de los March. Los números no cuadran y la apuesta de Florentino en el sector eléctrico ha llegado a colmar un vaso que necesitaba muy poco, para convertirse en un mar agitado. Los March y sus amigos los Albertos lo sabían, pero el atrevimiento de Pérez había que aprovecharlo. Si la operación salía bien, todos ganaban y se hacían con la primera eléctrica a española sin que “nadie se enterase”. Pero, las circunstancias son las circunstancias. Nadie contaban con Galán, con el cambio de ciclo, con… …tantas y tantas cosas que han hecho de una situación cómoda, un polvorín. No es el momento de vender, pero tampoco el de pagar y sin embargo, hay que hacer frente a los pagos comprometidos . Y Botín no puede aplazar sus cobros. Su tesis es comprar y comprar, pero también cobrar y deshacerse de lo que no le interesa.
Los dueños de ACS no pueden decirle a don Emilio que no, y es en ese momento en el que Pérez recibe la orden de ponerse en marcha. Sus aires de grandeza han llegado a término. Su gran operación ha terminado. La última y gran operación de su larga carrera profesional ha llegado a su fin. Y a partir de este momento, el problema es que lo ya logrado puede desmoronarse.
En el mundo empresarial, los fracasos se pagan muy caros. De ser el número uno, admirado, aplaudido e imitado, se puede pasar a ser ignorado, evitado e incluso maltratado. Los ejemplos son numerosos y se producen con rapidez y continuidad. La operación que se ha puesto en marcha no será beneficiosa para nadie, ni para el mapa eléctrico español, ni para los accionistas, ni para los ejecutivos responsables de esta historia, pero sin lugar a dudas el que mas lo recordará será el propio Florentino Pérez, el hombre galáctico que trato de doblegar, en su provecho, el mundo eléctrico, uno de los sectores con mas dificultades añadidas que conoce la reciente historia económica española
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