Crónica Económica

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Gescartera y el timo de las cuentas de alta remuneracion(I)

Pedro Chamorro  |  29-03-2008

La vieja Hispania siempre fue terreno abonado para timadores de todo pelaje, como en cualquier otra parte, pero con la diferencia, Spain is different, que aquí jugamos con el ingenio y con algo más patrio, la avaricia. Hemos tenido y tenemos grandes timadores, verdaderos artistas capaces de aflojar la faltriquera más preta con la sola ayuda de su labia, y a veces unida a la llamada muleta en el argot.

Pero hoy no voy a hablar de estos timadores, sino de otros, de los cuales hoy se ha escrito un nuevo capítulo, que no el último, el de Gescartera. Antonio Camacho al igual que muchos otros, aún libres de momento, ofrecía a sus clientes el paraíso, la cuenta de altísima remuneración, el interés más alto, la mejor gestión de sus réditos, el banco suizo de turno, los intereses libres de impuestos colocados en cualquier paraíso fiscal al uso, y otro sinfín de bonanzas, que en oídos, no de incautos, sino de gentes con ansias de doblegar al sistema, de ganar al casino haciendo saltar la banca, sonaba a música celestial.
La actitud de estos tipos, timadores de profesión, vendedores de humo, especialistas en la vieja estafa del timo piramidal dónde al incauto le pagan supuestos intereses altísimos con su propio dinero y así generar confianza y tiempo al cabo del cual desaparecer, reúne un perfil común, así como una forma de vida y comportamiento.
Son altivos, prepotentes rozando la grosería, conocen los hábitos y costumbres sociales de la aristocracia dónde habitan y cometen sus delitos, son dados a excesos de todo tipo, muestran a los incautos adinerados todo el arquetipo de formas y maneras, a las cuales sus ingenuas y adineradas victimas no pueden alcanzar, pues solo las ven en las revistas , visten a la ultima con los mejores trajes y complementos de moda, muchos de ellos falsos, pero quién lo va a sospechar en una persona tan importante, y son adictos a las casas de putas de alto standing o a las agencias especializadas. No olvidemos que Camacho era cliente, según las informaciones publicadas, de una conocida barra americana ubicada en la calle Alberto Alcocer de Madrid.
Por último, como toque final del atrezzo, se hacen acompañar de diversos presentadores o introductores, que al final y al cabo van a acompañar en el destino a sus amigos, para acceder a diversos cenáculos dónde tirar el cebo.
Con esta Sentencia, y la dictada por el Tribunal Supremo en Abril del 2007, dónde sienta Jurisprudencia sobre la responsabilidad subsidiaria de las entidades bancarias, cuyos empleados, agentes o representantes, hayan incurrido en este tipo de hechos, se abre al menos una vía de luz para aquellas pobres gentes captadas por estos encantadores de serpientes, cuya caza y captura ahora ya se ha abierto con diversas denuncias similares en curso y que pronto veremos en los periódicos.