Carlos Arroyo | 31-05-2008
La voluntad de los vascos esta mas que en juego. Esta siendo utilizada y mas que reutilizada por los gobernantes, esta siendo sobada. Y tan sobada que, dentro de poco no valdrá para nada. Ni tan siquiera para que el propio Ibarreche, pueda utilizarla para no se sabe muy bien que fines espurios.
El planteamiento de las dos preguntas que ha puesto en marcha el lendakari es uno de los modelos de intento de chantaje político que pasarán a los libros de la historia política del siglo XXI que estudien, nuestros nietos, si es que algunos de ellos llegan a la Universidad y les da por estudiar esas cosas. De cualquier manera, lo que no se le puede negar es imaginación y capacidad de “regate”. Hace meses, antes de que Rodríguez Zapatero nos metiese en el liío de la negociación con ETA, de la entrega del país vasco a los que asesinan a los propios vascos, el señor Ibarreche no hubiese tenido la oportunidad de plantear este tipo de estrategia. Por lo tanto, al menos en una parte muy importante, el señor Zapatero es culpable de que el rival de su partido en el País Vasco, haya podido encontrar una salida a su problemático e inicial planteamiento de consulta.
Así las cosas, no hay que olvidar tampoco que la oportunidad de ganar este planteamiento, se lo debemos también a la estupenda visión política de Zapatero cuando en su momento, y también en plena entrega política a los etarras, el Gobierno y su Fiscal e incluso su amigo Garzón permitieron la entrada de los partidos filo-etarras la alegría de movimientos que tuvieron, sentándose en el Parlamento Vasco, en decenas de ayuntamientos, etc.. Porque desde esas plataformas es desde donde pueden ayudar a Ibarreche a triunfar en su planteamiento. Por mucho que los parlamentarios se empeñen en oponerse a este o a cualquier otro planteamiento, con los votos de PNV y filo-etarras tiene mas que suficiente para sacra sus proyectos adelante.
Vistas así las cosas, la oposición a la puesta en marcha de esta consulta popular es complicada. La mas sencilla es ganarle en las urnas, No sería difícil. Hay muchas personas que estarían dispuestas a luchar por ello, pero para eso sería necesario que PSOE y PP se olvidasen de muchas peleas y se planteasen en serio que es lo que quieren en el País Vasco. Es decir, el planteamiento que los políticos sensatos debería ser, no que quiere Ibarrecche que unos pocos vascos, algunos de ellos con la pistola en la nuca, le digan. Si no que necesitan los vascos de verdad para su tierra.
Así, se arreglarían las cosas de una vez por todas. Peor quizá hablar de estas cosas sea una utopía
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