Carlos Arroyo | 28-06-2008
La historia juega muchas y muy malas pasadas a aquellos que se empeñan, se obcecan en negar lo evidente. Desde hace 24 horas las terminales del Gobierno Zapatero no dejan de criticar la postura de Ibaretxe, pero, este mal llamado empecinamiento, es fruto de la torpeza de don José Luis que se oculta tras las “mártires” y compañía y se olvida de que el responsable de todo este desastre no es otro que él mismo y su orgullo mal interpretado en personalidad democrática, que le llevó, reacuérdese, a entregar España a los etarras, hasta que su última petición fue imposible de cumplir.
Y fue, justo en estas mismas fechas cuando la propia ETA dijo que la tregua, que risa de tregua, se había acabado, que don José Luis era un mentiroso, que no quería cumplir lo que les había prometido, etc. . Ahora no se puede decir lo contrario y si lo dices, tienes que asumir que un igual a los asesinos, el señor Ibaretxe, se dedique a meterte el dedo en el ojo y llevarte hasta las cuerdas. Justamente el día ocho de junio de hace ya un año, Miguel Platón escribía en este periódico en los siguientes términos: “El problema político de España es que el Gobierno, por obra y gracia del iluminado presidente zp, ha estado varios años instalado no sólo en el error, sino también en la mentira. A estas alturas, después de cuatro decenios de asesinatos y extorsiones, no es de recibo que gobierne el país quien no tenga bien aprendida la asignatura de ETA. Sólo eso era ya suficiente para suspender a los actuales gobernantes. Pero ha sido mucho peor, porque lo que en realidad ha ocurrido ha sido un intento continuado de engañar a los ciudadanos en busca de una supuesta ventaja política sobre la oposición, con el señuelo de que iban a conseguir la paz mediante el diálogo. Vamos, que iban a curar el cáncer con aspirinas.
El último año y medio, en particular, ha sido la historia de una continua cesión a los pistoleros con el fin de que el ?proceso? no se detuviese. El objetivo estratégico de zp era llegar a las próximas elecciones generales sin muertos, en la idea de que podría exhibir ese mérito ante los ciudadanos como uno de sus principales argumentos electorales. Naturalmente, eso era no conocer a la fiera.
Tal desconocimiento llevó al iluminado de la Moncloa a cegar las posibilidades de éxito. En última instancia, si todo le ha salido tan mal es porque no ha sido consecuente con su propio planteamiento de un final dialogado. Si en realidad hubiera efectuado un diseño veraz de ese proceso, habría tenido en primer lugar que determinar de forma muy clara ante los terroristas cuáles eran los límites que el Estado en ningún caso iba a traspasar. En lugar de ello jugó con la ambigüedad, lo cual no reforzó la posición del Gobierno, sino que la debilitó en favor de ETA. El Estado de Derecho no puede ser en modo alguno ambiguo cuando trata con una banda terrorista, porque sale perdiendo.
Luego se negó a reconocer las señales que le enviaba la otra parte, y al renunciar a mandar en el proceso dejó que mandase ETA. Para mandar había que estar dispuesto a decir ?basta?, pero zp estaba aterrorizado de que pudieran responsabilizarle a él del fracaso.
No había pasado un mes del anuncio de tregua, cuando los terminales de ETA incendiaron y destrozaron el establecimiento de un comerciante navarro simpatizante de UPN. Era el momento de haber marcado los límites, pero el Gobierno se negó a reconocer que le estaban chuleando, y con él a todos los españoles. Eso fue en abril de 2006. En junio, hace ahora un año, el presidente del Gobierno aceptó el chantaje del plazo del 30 de junio que le marcaba la banda terrorista, para que efectuase una declaración a favor de la ?mesa? de negociación. Zp protagonizó una lamentable declaración en una sala del Congreso de los Diputados, en la que asumió la estrategia anunciada por Otegui en Anoeta año y medio antes (noviembre de 2004), aunque con algunas connotaciones ambiguas que terminaron por enfangar el ?proceso?. Para evitar que este gobierno irresponsable efectuase más cesiones fueron cruciales la postura firme del Partido Popular, las manifestaciones ciudadanas y la posición crítica de algunos de los principales colaboradores del presidente ?desde la vicepresidenta al ministro del Interior, pero no sólo ellos-, que percibían el enorme desgaste político de la operación.
En noviembre del año pasado y en la misma línea, Zp ocultó la responsabilidad de ETA en el robo de 350 pistolas en Francia, lo que hubiera sido otro excelente momento para decir a los pistoleros que hasta ahí había llegado el gobierno de España. En lugar de ello siguió instalado en la tontería y alcanzó el mayor grado de ridículo de un gobernante español cuando el 29 de diciembre lanzó un mensaje de optimismo, menos de 24 horas antes de que una tremenda bomba en la nueva terminal del aeropuerto de Madrid matase a dos jóvenes ecuatorianos.
El “bobo solemne”según expresión de Mariano Rajoy- se negó entonces a dar por roto el proceso y de hecho, a pesar de sus declaraciones ambiguas, continuaron las cesiones a la banda terrorista. Fue una cesión el envío al hospital de San Sebastián del sanguinario pistolero De Juana, tal y como se ha demostrado ahora. Otra cesión fue que la Fiscalía retirase acusaciones contra Otegui. Una tercera que de nuevo la Fiscalía rebajase de forma sensible las peticiones de pena en otros casos. Y por fin, la negativa a permitir que el Tribunal Supremo pudiese declarar ilegales todas las listas presentadas a las elecciones municipales por Acción Nacionalista Vasca.
ETA sólo esperó a que los concejales y junteros de ANV fuesen elegidos para romper la tregua. Era evidente que ante la presión de la opinión pública y los malos resultados electorales del PSOE, zp ya no estaba en condiciones de ofrecerles mucho más. Una vez inutilizado como fuente de favores, le han orinado encima.”
Poco hay que añadir. Simplemente recordarle al señor jefe de Gobierno que “cada palo, tiene que aguantar su vela”. Y que ahora no vale quejarse, pero no recordar que los etarras que ahora apoyan al lehendakari, lo hacen gracias a él, a don José Luis Rodriguez Zapatero, el habitante de La Moncloa.
Encuentra información actualizada de nuestra sección de OCIO.