Alfonso Vidal Bohigas | 12-07-2008
La semana se ha tenido dos momentos económicos importantes. Uno el reconocimiento televisivo de la que crisis existe, que es real. Dos, la inflexión de la inflación, que a pesar de los deseos de los que gobiernan, ha roto todas las barreras previsibles y previstas y ha arrastrado al abismo a la bolsa. PodrÃa haber un tres, los datos de los servicios de estudios bancarios, pero se nos podrÃa acusar de interesados. Y eso no esta bien.
En efecto. Ante las cámaras de Antena 3, el jefe del ejecutivo fue capaz, por fin de reconocer que si los periodistas lo querían, que si, que efectivamente la crisis económica existía, pero que, estábamos mejor preparados que nunca para superarla. No se si el hecho de realizar la afirmación ha sido el pistoletazo de salida, o es mera coincidencia. Pero el hecho cierto es que en menos de veinticuatro horas de haber hecho esta declaración sus ministros – Sebastián y Solbes_ ya estaban con otra palabra en la boca: recesión. Y si la primera es dura, esta segunda es terrorífica. Contra una crisis se puede luchar de muchas maneras. Incluso se puede esperar, como están haciendo nuestras autoridades, a que los demás lo resuelvan. Pero ante el fenómeno de la recesión, no hay ayuda exterior que valga. Tienes que fajarte e iniciar la senda de las reformas estructurales que tanto y tan fuertemente odia el responsable de la economía de nuestro país y su jefe. Es decir, este fenómeno no se corrige con paños calientes. Tan es así y le tiene tanto miedo el vicepresidente que, rápidamente se ha subido al pulpito para comentar que de eso nada. Que nuestra economía, presenta una inflación importante, pero que crece y que por lo tanto, de momento no estamos tan mal como los agoreros comentan.
Pero claro, su amigo Sebastián no parece compartir las afirmaciones del funcionario Solbes. Sebastián, un economista, orgullosos de serlo, no le perdona a su, teórico jefe, que le hiciese abandonar la Oficina Económica de La Moncloa, y que, de momento, le gane en galones. Y el carácter temporal de la afirmación es porque cada vez hay mas comentarios en este sentido. Solbes va a tener que correr delante de los toros, para que, luego sea Sebastián el que pilote la economía de cara a las siguientes elecciones, con su equipo de “profesionales” en las principales cabeceras económicas.
Pero volviendo a los hitos semanales, es importante que no se nos olvide el dato del IPC y los argumentos que se han utilizado para escabullirse de la quema. Resulta que los culpables de esta historia, de este perfecto desaguisado no son los responsable de manejar las riendas de nuestra economía, sino los huelguista y los árabes que se están haciendo ricos con el petróleo. Pero “Z” y sus ministro no. Esos no tienen nada que ver, no tiene n nada que hacer. Es decir, mientras en el resto de países de la UE, los gobernantes se toman las cosas en serio, y, por ejemplo, tratan desarrollar una política energética que minimice el peso del petróleo en ese mix, nosotros vamos y nos quitamos la corbata. Como ocurrencia no está mal, como síntoma de lo en serio que se toman la cosa de gobernar es patético.
Las consecuencias de todo ello son que cada vez vamos peor, que todos los índices que se publican hacen que la gente se desespere mas, que los gastos, de todo tipo, se frenen y que la gente empiece a hablar de la situación a la que habrá que hacer frente en los últimos cuatro meses del año. Y, como se sabe, lo de las crisis tiene un componente psicológico tremendo y de eso, es de lo que no se han dado cuenta ese equipo de aficionados que nos gobiernan. Esa es nuestra tragedia, porque crisis hemos tenido, ¡vaya que si las hemos tenido¡ Pero se superaron con esfuerzos de todas las partes y explicándole al personal lo que pasaba y lo que se iba a hacer . Pero, en este apartado de la vida, la tesis de la avestruz, no funciona. Esa puede ser nuestra gran tragedia. Porque la crisis ha llegado ¡Vaya que si ha llegado¡
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