Crónica Económica

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Nikolas, el escandaloso

Pablo J. de Irazazábal  |  29-03-2008

Ya he dicho aquí, y probablemente más de una vez, que admiro tanto al Sarkozy político, como abomino del Sarkozy play-boy, bon vivant, que juega pour epatèr le bourgeoais y que está constantemente jugando ?y perdiendo --su popularidad como Presidente de la V República francesa.

No bastaba con aquellas elecciones delirantes en las que todo el mundo estaba más atento a la feminidad de Segolène Royal o a la de Cecilia, la mujer del Candidato vencedor, que se divorció de él una vez que se habían instalado en El Elíseo, que de los intereses del país que se jugaban en las urnas.
No bastaba con los paseos románticos del ya Presidente, acompañando a una modelo ?Carla Bruni?que comentaba con desparpajo: ?Creo en la infidelidad. No creo en el matrimonio que dure más de tres semanas?.
No bastaba con los suntuarios viajes de la pareja, siempre pagados por algún amigo ultramillonario, encantado de hospedar en yate y mansión a los deslumbrantes novios del momento.
No bastaba la boda misteriosa que alimentaba el fervor de las revistas rosas.
Ahora se ha llegado a lo mejor. Nicolás y Carla han visitado el Reino Unido con la deferencia que se debe al Jefe de Estado de una importante nación, como es Francia. Algunos comentaristas han contrapuesto la acción política de Sarko, con su visita y discurso al Parlamento ?que todos reconocen como brillante?con las idas y venidas de Carla y? se deciden por asegurar que ha interesado más la presencia de la Bruni.
Copiando un modelo de Jackie Kennedy de 1961 ?cuando su marido Jack charlaba con Nikita Kruschof en Viena?la Sarkozy no ha tenido reparos en enfrentarse a una prensa gritona que se ha comportado con todo, menos con discreción. En efecto, los periódicos sensacionalistas han publicado, a gran tamaño, una fotografía de Carla, desnuda, que la sala de subastas Christie´s ha sacado a licitación justamente en los días de la visita. Y también en esto ha habido anécdota. Primero, porque la fotografía de la Bruni no incita a la contemplación artística ni a la contemplación sensual. Es, sencillamente, fea. Segundo, porque por una fotografía de BB ?Brigitte Bardot?se ha pagado cuatro veces más que por la de la Bruni.
Pero el escándalo de Sarko se ha desparramado por otros derroteros. Sin decir las cosas con mucha claridad ?pero tampoco negándolas?se ha presentado como adalid de la lucha del mundo contra los Juegos Olímpicos de Beijing. Esa amenaza que los chinos han dicho que se oculta en la rebelión de los monjes del Tibet y que el Dalai Lama lucha por desmentir.
La amenaza esta en el aire desde la primera paliza que los guardias chinos dieron a los jóvenes tibetanos. Pero no parecía demasiado seria: todo estaba en determinar si los muertos eran 17 o 100. Polémica ridícula cuando la vulneración de los Derechos Humanos es una constante del régimen de Beijing y que está grabada en la retina de todos con sólo recordar el nombre de la Plaza de Tiananmen.
Luego apareció la noticia de que el actor norteamericano Richard Gere había tomado cartas en el asunto. Y eso ya era más peligroso. Los artistas ?y especialmente los norteameri-canos?son un buen cebo. Gastan parte de sus fortunas personales en convertirse a las religiones más llamativas o en comprar las mascotas más exóticas. Y atraen a cierto público. Un actor norteamericano es mala publicidad para tenerlo en contra.
El caudillaje negativo de Sarkozy puede tener aliciente. Los países que fueron de colonización francófona suelen seguir con frecuencia los comportamientos de la que, en tiempos, fuera su cabeza. Y ahí, hay clientela.
Hay que señalar dos cosas:
El atletismo y el deporte de Francia no viven, en 2008, su mejor momento. Por tanto, ir o no ir a Beijing no tiene relevancia.
Hace unos meses Francia y China han firmado un suculento complejo de contratos comerciales, de muchos miles de millones de dólares, favorable para París.
Eso significa que los franceses quedan fuera de la amenaza que está preocupando a otros países del mundo. La tónica general es no irritar a China, porque los chinos constituyen un mercado absolutamente imprescindible en el momento actual y, sobre todo, de cara al futuro inmediato.
Hace dos años, en los primeros días de marzo de 2006, el mundo sintió un escalofrío. Se habían reunido los 3.000 delegados de la Asamblea Popular Nacional para dictaminar sobre dos puntos esenciales:
Frenar la pobreza de 800 millones de campesinos (esta situación real no puede menos de llamar la atención al compararla con los alardes económicos que está haciendo el país de cara al mundo).
Incrementar el gasto militar ?y esto es lo que causó el escalofrío?en un 15%, lo que ?para 2006?suponía 29.000 millones de dólares.
Comparar los dos puntos produce, cuando menos, sorpresa.