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La curiosa vida internacional

Pablo J. Irazazabal  |  02-05-2008

Sin pretensiones de hacer un exhaustivo repaso de las curiosidades de la vida internacional, ahí van seis que merecen una reflexión:

1.- ¿Se va Putin?.- Las previsiones indican que la próxima semana, concretamente el día 7 de mayo, Vladimir Putin dejará –¡por fin!—la Presidencia de Rusia en manos de Dmitry Medvedev. Así lo dijeron las urnas, pero, antes que ellas, lo dijo el propio Putin una vez que resultó elegido Presidente del Partido Rusia Unida, que controla hasta la respiración de la vida rusa. Desde ese control, Putin ha diseñado el futuro reservándose el puesto de Jefe de Gobierno. Lo que, en la práctica, significa que, si las cosas vienen mal dadas –según su criterio, claro—podría recupe-rar la presidencia del país, a la que parece haber cogido un especial regusto. Y no olvidemos que Vladimir Putin, en uno de sus rifirrafes con George Bush, dijo el año pasado: “Los misiles de Rusia volverán a apuntar a Europa”.


2.- ¿Se va Fidel Castro?.- La última posición de poder que ha abandonado Fidel es la Presidencia del Partido Comunista de  la isla. Pero se ha marchado de la misma forma que lo hizo de la Presidencia del país: conservando su carácter de mito, que le da derecho a estar por encima de las instituciones e, incluso, de las leyes y tomar una decisión por encima de todas las demás. Existe el convencimiento de una realidad: el Partido va a menos y, por eso, da igual la precedencia de jerarquías.


3.- ¿Se va Gordon Brown?.- Efectivamente no se va… todavía. Pero, afectivamente, se ha ido ya de los corazones de los laboristas, con gran satisfacción de los tories. Es tal la caída del Premier británico que una jocosa encuesta de popularidad le presenta perdedor frente al futbolista David Beckham, por cinco puntos de diferencia.


4.- ¿Se va el Rey de Nepal?.- Lo único que parece cierto es que Nepal es uno de los países más pobres del mundo con un 40% de personas que viven por debajo del nivel de la miseria. Por lo demás, nada se conoce con seguridad. Desde hace años venía inmerso en la duda de su régimen político: ¿debería seguir siendo una monarquía, o convertirse en una República Federal?. El pasado 11 de abril celebraron unas elecciones que deberían aclarar el problema institucional. Pero esta consulta resultó explosiva. Porque los nepalíes –según los resultados—dieron por vencedor al Partido Comunista-Maoísta (PCN-M). Aunque el salto, en sí mismo, ya es extraordinario, lo fuera de serie es que parece figurar entre los más destacados del nuevo régimen Gyanendra, que es… el antiguo Rey. ¡Bonito salto del trono monárquico al liderazgo maoísta!.


5.- ¿Se va Mugabe?.- Él dice que no, que no quiere irse. Que, después de estar veinte años ganando elecciones –no pregunten si con buenas o malas artes—no van a venir las mandangas de  la democracia y desposeerle de su estupen-do sillón presidencial de Zimbabwe. La opinión internacional es algo que tampoco importa demasiado al ex (¿) Presidente zimbabwueño, quien ha escalonado así el proceso:


            * asombro por encontrarse con unos resultados adversos que le dicen que tiene que ceder el paso


            *  silencio increíble e inconcebible, ocultando los resultados oficiales de las elecciones


            *  búsqueda desesperada de una segunda vuelta electoral, afirmando que su rival—Morgan Tsvangirai-- ha conseguido el 47,3% de los votos y –al no llegar a sobrepasar el 50%, que le hubiera dado la presidencia— debe someterse a una segunda vuelta, para la que Mugabe cree tener todos los artilugios tramposos que le mantendrían como Presidente.


6.- No se va, se asienta Silvio Berlusconi.- Muchos analistas quisieron ver en el triunfo de “Il Cavaliere” sobre Veltroni algo semejante –aunque a la inversa—de la victoria de Prodi sobre Berlusconi en las elecciones de hace dos años. Pero no. Los números son más contundentes, el “ambiente” está mejor dibujado y algunos signos externos son de mayor solidez: por ejemplo, la victoria en la Alcaldía de Roma, que parecía convertida en un feudo particular del centro-izquierda.


Todo lo cual indica que, ahora, va en serio. Y que, aunque sea imposible cambiar la personalidad de Berlusconi, tiene en sus manos los instrumentos para asentarse en la dificilísima vida política italiana. ¡Ya es mérito!.