Alfonso Vidal Bohigas | 31-05-2008
La actualidad manda sobre la reflexión y el análisis profundo, pero la simple lectura de los textos que, a su vez ha leído y ejecutado cual actor consumado, el presidente del Gobierno delante de los máximos representantes del empresariado catalán, merece algún que otro comentario antes de que nos cuenten dentro de un mes, no se sabe muy bien que plan económico para el resurgimiento de la actividad económico refrenada y que no despunta, a pesar de los esfuerzos extraordinarios de oficinas, despachos y demás entes mediáticos que trataran de convencernos a toda costa de la bondad de los resultados que poco a poco vayan desgranándose de los mas diversos entes estadísticos.
La cosa es como para tomársela a broma pero realmente es seria. A nuestro jede de Gobierno no le es suficiente que el BCE, la Fed, el FMI, el BdE, etc., señalen los problemas de nuestro país y el agujero en el que estamos cayendo. Ni que catedráticos desde los distintos puntos cardinales de la geografía española repitan una y otra vez que la capacidad de creación de empleo, en una economía con inflación y en recesión es imposible que se cree empleo No según él, este país y su economía será capaz de mantener las tasa de creación de empleo, “incorporando mas mujeres al mercado de trabajo”. No, no está usted, querido lector, enfermo, febril o borracho. ;Lo ha dicho este genio de la economía, candidato a no se sabe que premio a propuesta de su ministro de Sanidad. Es decir, sino le he entendido mal. Serán las pobres mujeres las que tendrán que dar el callo. El problema es encontrar, donde y de que manera. Porque para que alguien se incorpore al mercado de trabajo es preciso, que alguien, normalmente algún empresario emprendedor se le ocurra crear nuevas empresas, ampliar los existentes o algo similar. Y lo que se esta escuchando por cualquiera de las esquinas de nuestro país es todo lo contrario. En otras palabras, son pocos los empresarios dispuesto a arriesgarse en creación de nuevas industrias, nuevos puestos, o lo que se quiera. Mas bien, hemos entrado en una fase que se habla de control del gasto, eficiencia en la gestión, reducción del las inversiones, y cosas similares.
Es probable que el señor que habita en La Moncloa viva en otro país distinto al nuestro. Quizá sea esta la explicación de palabras tan huecas, hueras y vacías como las pronunciadas en la clausura del Cincuentenario del Círculo de Economía. Y eso, en una sola frase. ¿La habrá escrito él?
Y luego, después de este afortunado despropósito, se lazó a alabar la situación, tan maravillosa, hasta llegar a su gran éxito, el superávit, y aquí no se ha podido contener y ha soltado una de las mayores tonterías de los últimos tiempos, "envidiada por todos los países de nuestro entorno". Y claro como vive en otro país no se ha enterado de que entre sus errores y la situación que atravesamos el superávit ha desaparecido y claro será imposible marcarse el siguiente farol que ha anunciado. Gracias a ese “ 2,5% de superávit de 2007 permite mantener los objetivos de tener una estabilidad económica, a pesar de la coyuntura de crisis. Esto nos permite afrontar este periodo con un nivel razonable para abordar políticas, porque nos permite reducir impuestos, mantener el ritmo de inversión en infraestructura y mantener y mejorar las prestaciones sociales".
No me digan que es para echarse a llorar. Si de este jefe y su equipo depende que este país retorne a la senda de las buenas costumbres económicas, estamos apañados. El bofetón puede ser mayúsculo.
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