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Volvemos a los enemigos de siempre y a los temas de siempre

Carlos Arroyo  |  10-05-2008

Los días pasan y aquí no pasa nada. El Gobierno esta a lo suyo, es decir hacer lo que le da la gana sin dar cuentas a nadie y la oposición sigue a su aire, sin preocuparse por nadie y dejando un “vacío de oposición” que llama la atención, incluso a los visitantes esporádicos de nuestro país, que no entienden la pasividad de esta oposición con la crisis y los problemas que tenemos planeando sobre nuestras cabezas.



 Lo cierto es que el anunció de los planes políticos realizado por la vice portavoz, la única que como siempre parece trabajar en too ese conjunto de ministros/ministras, no ha hecho mas que demostrar que este gobierno no se va a distinguir mucho, al menos políticamente, del anterior. Lo cual, por otra parte es bastante lógico. Los cambios han sido mínimos y los “ideólogos”, es decir Rodríguez y Zapatero son los mismos, y llevan hasta los mismos collares. Estamos por tanto ante una batalla clara de ataque sin cuartel para lograr la  destrucción de personas e instituciones que sean capaces de enfrentarse al caprichoso habitante del Palacio de La Moncloa. En concreto y para no perder mucho el tiempo ya se han anunciado los ataques a la Iglesia Católica con dos asaltos bien claros y definidos. El aborto y el laicismo. Es sorprendente con que decisión, con que rapidez se han declarado las hostilidades.


La primera declaración “política”, la presentación del primer plan de trabajo del Ejecutivo haya sido la declaración de guerra a la Iglesia. Parece que nacionalistas,  populares y demás grupos políticos del arco parlamentario, no sean tenidos en cuenta, no sean los enemigos a batir por el Gobierno. Es mas, no hay ningún otro problema que merezca mayor atención; la justicia, la enseñanza, la investigación, los órganos reguladores, etc. no son temas prioritarios, lo importante, la clave es la ley del aborto o la política laicista de la nueva nación española.


A cualquier observador político, al menos a alguien no relacionado interesadamente con el gobierno socialista, la estrategia sorprende. Evidentemente, con ello se va a lograr mucho ruido, mucha división, grandes polémicas e incluso puede que salgan las gentes a la calle. Ese y no otro es el objetivo de los famosos ideólogos  Rodríguez y Zapatero. En la anterior Legislatura le dio resultado. Todo el que criticase al Gobierno era un antipatriota, crispaba la normalidad de la vida nacional, o cosas peores. Nada mas protestar, quejarse o contradecir las opiniones de su ilustrísima, y no precisamente cardenal, sino simple licenciado en Derecho, don “Z”, el personaje que fuese era anatomizado y arrojado a los infiernos.  ¿Se acuerdan de lo que le paso a Bono? Al final, tuvo que pedir audiencia, arrepentirse, pedir perdón, y claro esta, la magnanimidad de su ilustrísima don “Z” le concedió el perdón y un nuevo y lustroso destino.


Prepárense los viandantes que el viaje que nos espera durante los próximos años va a ser duro y muchas cabezas rodarán.