La gresca de Génova, terminará con la dimisión de Rajoy
Carlos Arroyo |
24-05-2008
No hay muchas dudas respecto del tema político de la semana. Las huestes de Génova andan a la greña. Y lo mejor de todo es que no dan tregua al “enemigo”. No se sabe muy bien quien es el enemigo, porque todo depende de con que bando hables o que periódico leas, pero el hecho es que el refrán del color del cristal es una realidad en esta disputa no se sabe muy bien porqué, ni contra quién.
Partiendo de esta premisa, la investigación periodística debe dirigirse al origen de la pelea y lo curioso es que ese es el punto mas difícil de encontrar. ¿Quién fue, donde estuvo el origen de todo este desproporcionado debate revisionista de la derecha española? Todos parecen señalar que el aspecto público de esta historia lo tienen unas declaraciones de Esperanza Aguirre, sobre la conveniencia o no de iniciar un debate político sobre el futuro, el ser y el no ser del partido popular. Pero, el origen no esta ahí. Es mucho anterior. Todo se inicia en la marquesina de la calle Genova, la mismísima noche del 9M. En aquellos momentos, al líder derrotado no parece lo suficientemente seguro sobre su futuro, o al menos así lo interpretan algunos medios. Al dia siguiente, en la rueda de prensa de Génova, el entonces secretario popular eludía hablar sobre el futuro de Mariano Rajoy, a pesar de la insistencia de los periodistas por saber qué sucederá ahora con el líder popular. "Las preguntas que tengan que hacer a Rajoy –contestó Acebes- se las pueden hacer mañana, después del Comité Ejecutivo". El lío, la movida, las ganas de ocupar sillones han hecho todo lo demás.
Desde ese momento son los medios los que de verdad despliegan sus antenas, sus escuchas y se monta una operación de acoso o defensa de Rajoy, que poco tarda en convertirse en realidad. Es entonces cuando aparece la derecha mas clásica de nuestra historia. Todos opinan, todos hablan, la disciplina no existe y cada uno quiere su propio partido y si no les gusta, se van. Así uno detrás de otro. Las formulas son miles, tantas como militantes son del PP.
Rajoy tiene un papel complicado. Nadie se lo va a poner fácil y ,probablemente, pase lo que pase, se tendrá que ir.