Crónica Económica

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También se va Prodi

Pablo J. de Irazazábal  |  15-03-2008

A los 618 días de presidir el 59º Gobierno de la República Italiana, Romano Prodi, que dirigía la coalición del Olivo (centro-izquierda), tuvo que abandonar el Gobierno. Pocos días después anunció que también abandonaba la Política y exhibió ante los periodistas un ramillete de posibilidades que podía realizar, a sus 69 años, sin necesidad de rozar siquiera el campo de la Política.

Naturalmente nadie le ha creído. Una persona que ha vivido más de 30 años en ese campo y que hace 2 presidía la Comisión Europea, no puede convencer a nadie diciendo que la vida es bella y que la caza de mariposas es el más delicioso de los mundos. Esta argumentación recuerda al refranero español: ?Ya que Doña Leonor no me quiere, renuncio a la mano de Doña Leonor?.El 17 de mayo de 2006, cuando tomó posesión de la Jefatura de Gobierno acababa de vencer nada menos que a Silvio Berlusconi, en aquella singular batalla de Il Professore (el propio Romano Prodi) contra Il Cavaliere ( Berlusconi), haciendo contrastar muy mucho sus moderadas formas académicas con el basto comporta-miento del dueño de los medios de comunicación y de los equipos de fútbol de Italia.
La verdad es que, si Prodi se hubiera dedicado solamente a la vida universitaria y a la colaboración con los mejores periódicos y revistas italianos, e incluso la TV, estaríamos hablando de un primera serie. Pero la irrupción en la Política hace que tengamos que hablar de dos Prodi distintos, el Académico y el Político.
? En lo académico, hay que concederle cinco estrellas. Después de su formación juvenil en el Liceo Ariosto de Reggio Emilia (su lugar de nacimiento), estudió en la Universidad Católica de Milán, en donde se graduó con las más altas calificaciones. Después se especializó en la Universidades de Milán y de Bolonia, en la London School of Economics, en la Universidad de Harvard y en la Stanford Research International.Ejerció la docencia en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Bolonia, cumpliendo todos los ciclos: Ayudante, Asociado y, al fin, Ordinario. Su Cátedra: Organización Industrial y Política Industrial. Se le considera como uno de los cuatro fundadores de la Escuela Italiana de Economía Industrial, y ha estudiado muy a fondo las relaciones entre Estado y Mercado.
? Por el contrario, su carrera política no es muy brillante: se inició en ella como Ministro de Industria en 1978, pero duró en el cargo 5 meses. Sus mayores éxitos los consiguió en un puesto que tenía más de técnico que de político: la Presidencia del IRI (Instituto de Reconstrucción Industrial) en que se mantuvo de 1982 a 1989. El gusanillo de la Política?en vivo? le llevó a dirigir el Olivo y llegar a Jefatura de Gobierno entre 1996 y 1998. Se ocupó ?fundamentalmente?de procurar que la entrada de Italia en el euro se realizase en las mejores condiciones. En marzo de 1999 fue llamado a Bruselas para convertirse en Presidente de la Comisión Europea. Se le conceden dos hitos: la introducción en el euro y la ampliación de la Unión a 25 países. Muchos se preguntan si esto no se hubiera producido incluso ?a pesar de Prodi?. La historia termina con la victoria sobre Berlusconi y los 618 días del reciente gobierno.
? En la confrontación de ?los dos Prodi? naturalmente que sale vencedor el Académico, Il Professore. Su estatura en el campo intelectual está mundialmente reconocida y sus cuantiosas publicaciones avalan la verdad de ese reconocimiento. Como político no debe pasar más allá de las cronologías que llenan las hemerotecas.
Y, mientras tanto, Italia sigue sin gobierno y, al parecer, sin prisa por tenerlo. Es una demostración más de la locura colectiva que se vive en nuestro mundo. Porque Italia está entre los 7 países que ?teóricamente?se encuentran a la cabeza del planeta.
El único que se preocupa del futuro inmediato es Silvio Berlusconi, quien ha declarado en un programa televisivo que Italia le necesita y que él es Supermán. Y está estudiando adoptar para su Partido ??El pueblo de la libertad??un himno en el que, en cinco estrofas, se repite seis veces este estribillo: ?Menos mal que tenemos a Silvio?.