Carlos Arroyo | 05-07-2008
Los partidos polÃticos no saben como gastarse ese dinero que, aparentemente, les sobra y que luego, deben por millones a los bancos, que a su vez, esperan que estos lleguen al poder para cobrárselo en forma de favor o prebenda, y se han inventando los Congresos. Lo que nadie sabe es para que valen, de que sirven y si no serÃa mejor que, en lugar de hablar de polÃtica social, los partidos dejase de tirar tanto dinero por la borda y utilizasen esos recursos en algo mas provechoso.
Porque, vamos a analizar para que sirvió el tan cacareado congreso del PP. Valencia recibió a cientos de periodistas, casi tantos como militantes del PP, no se cuantos compromisarios populares, y un sin fin de invitados y curiosos. Todos ellos debieron de, primero llegar hasta la capital levantina, alojarse, al menos una noche y desayunar, comer y cenar. Luego, ya en el hecho en si del Congreso, el partido debió de alquilar un local, decorarlo, dotarlo de adornos, mensajes publicitarios, seguridad, megafonía, azafatas, programas, regalos, etc. etc. Nadie sabe a cuanto ascendió la factura final global, pero desde luego sumo varios cientos de miles de euros. Y toda esta parafernalia, ¿para que? Alguien dudaba de que Mariano Rajoy no sería elegido presidente del Partido y que todo seguiría mas o menos igual en el Partido Popular, o alk ,menos igual que cómo había entrado en Valencia. Las catarsis de los perdedores no se producen en los Congresos y mucho menos is hablamos de un partido como el Popular en el que todo se cuece en los despachos y con golpes por debajo de la mesa en una continua pelea por hacerse con la cuota de poder que garantice pan para él que la genera y los suyos.
Pero claro, lo mismo que en el PP, pasa en el PSOE, alguien espera algo distinto en Madrid que en Valencia. Las alabanzas, el peloteo al jefe, los pequeños rifi-rafes de Bono o Ybarra, son los mismos que los de Valencia, pero esta vez, la decoración esta en tonos rojos. Igualmente, los responsables del Congreso del PSOE han tenido que alquilar, decorar, etc. etc., esta vez el recinto ferial de Madrid y tirar unos cuantos cientos de miles de euros a la basura. Total para que todos veamos dos minutos al líder en los telediarios del fin de semana. Porque no se engañen, la discusión ideológica esta ya mas que definida por don José Luis. El es que quiere la eutanasia, el aborto libre, el laicismo, la pelea con la Iglesia y todo porque está convencido que eso es ser de izquierdas. Pero lo mejor es que así evita tener que justificar su política económica, el corte de cabezas de los barones, la defenestración de cualquier crítica y demás zarandajas que molestan al habitante de La Moncloa.
Lo cierto es que en su momento los congresos nacieron como los momentos de rendir cuentas a los responsables de las distintas circunscripciones de la gestión realizada por la ejecutiva central. Pero claro eran otros tiempos. Las comunicaciones no tenían ni punto de comparación con las actuales y eran reuniones necesarias y útiles. Hoy son reuniones estériles, laudatorias y modos de llenar páginas y páginas de periódicos. Y lo malo es que cada semana hay uno. La cuenta final llegará , Dios sabe a donde, sobre todo porque esta semana, solamente se han celebrado tres.
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