Carlos Arroyo | 16-08-2008
La cosa del poder tiene sus intríngulis y sus caprichos y en cuanto uno llega a él trata de disfrutarlos- Es humano y, hasta cierto punto disculpable. Cuando uno no ha tocado pelo, ya se sabe, dice el refrán y claro, tarde o temprano se nota y la familia Zapatero, como buena socialista no iba a salir indemne de esa plaga, de esa enfermedad contagiosa, que, contamina al que llega al poder y no ha conocido, antes, determinados “lujos”.
En otros tiempos era la llamada a la mujer diciendo aquello de “ya soy ministro”. Ahora es el abuso de determinadas exclusividades. Hace ya algún tiempo era el avión para llegar a los toros o su continuo uso para no se sabe muy bien que, como hace determinada ministra. Pero este verano, y ha pasado discretamente en muchos diarios ha sido el cierre del paso de la barcaza que cruza el rio por el pueblo de Almonte, para seguridad de la mujer del presidente y su familia que disfrutan del descanso merecido en el Coto de Doñaña. Lo de la seguridad nos parece muy bien y muy oportuno pero que el cruce del rio se detenga por ello durante horas, nos parece algo exagerado. La seguridad de la familia de este o de cualquier otro presidente de cualquier gobierno del mundo es un deber de las fuerzas del orden público. Eso nadie lo niega, pero que ello afecte al discurrir normal de la actividad del resto de las personas, no.
Los servicios de seguridad han de hacer las cosas con la previsión suficiente, con los medios necesarios para que la vida corriente, el devenir del ciudadano de a pie no se vea afectado y si ello es necesario, hay que hacerlo de forma que no le perjudique. Otra cosa son los caprichos de última hora y en ausencia, además del presidente.
Se trata de una simple anécdota, pero que es fiel reflejo de cómo interpretan algunas personas el ejercicio del poder. Y este estilo no es el correcto ni el que se espera de un gobernante y su familia que además presume de socialista y de preocupación por lo social. Señora Zapatero, por simple respeto a su marido debería de hacer las cosas mejor y no abusar de su condición de consorte, Ello irá en detrimento de la imagen de su marido y de su futuro político.
.
Encuentra información actualizada de nuestra sección de OCIO.