Carlos Arroyo | 07-06-2008
La condición de jefe de Gobierno no garantiza la claridad de ideas, la facilidad de verbo o el don de la oportunidad. Si asà fuese, no tendrÃamos al frente del Ejecutivo español a un señor como Jose luis RodrÃguez Zapatero. Los acontecimientos, mejor la verborrea insustancial de don José Luis, de la última semana lo ponen de manifiesto.
Todo empezó con unas declaraciones al Financial Times en las que en una clara visión de futuro, con una desfachatez, impropia de un jefe de Gobierno, se le ocurría decir que nuestro país no podía desarrollar nuevas instalaciones nucleares porque no tenemos tanta agua como Francia. Se dan cuenta de la sandez que salió de su boca, y no sollo de su boca, sino de su inexistente cerebro de él y de sus ayudantes. Porque una entrevista como esa no se publica, sin pactar contenidos y lectura posterior. No se trata de un personaje que pueda permitirse el lujo de frivolear con este tipo de entrevistas. Sus palabras tienen una trascendencia superior a las de un actor, artista, empresarios o científicos, por citar personajes que son entrevistados en ese tipo de medios. Pero nuestro señorito, sin saber nada de ese tema se permite el lujo de decir sandeces de un calibre que, llama la atención. No tiene un asesor con capacidad de prepararle las respuesta mas adecuadas en los temas que él no domina, no sabe o no quiere saber. Y si no los tiene, porque no los busca, porque presupuesto tiene, vaya que tiene. Lo que mas me hubiese gustado ver es la cara que puso su amigo Sebastián, hoy ministro de industria y por tanto, responsable del sector eléctrico. Porque las risas de todo el sector han debido ser en forma de carcajada mayúscula. Pero, tras la risa viene la decepción. La sensación de que estamos gobernados por una recua de burros, que primero deberían de ir a la escuela, y luego, si aprueban, volver al Gobierno.
Porque la inoportunidad, la incontinencia verbal de este fenómeno leones ha tenido lugar en su tierra de adopción, que no de nacimiento. León, y el Hostal de San Marcos son testigos de la última tontería que ha salido de la boca de don José Luis. Decirle a l presidente del Banco Central Europea, al mismísimo señor Trichet que no tiene ni idea de lo que hace, que el que sabe lo que hay que hacer es él, don José Luis. Porque no se pueden subir o bajar los tipos al gusto del señor Trichet, sino al que le marque don José Luis. El, nuestro jefe de Gobierno es el que tiene que marcar el tempo y la cantidad de esos movimientos. Solo así le saldrán las cosas bien a su Gobierno y por tanto eso es lo que tiene que hacer el máximo ejecutivo del Banco Central Europeo. Se dan cuenta, de por donde van los tiros. Nuestro Gobierno trabaja mucho y bien. Al menos eso dice la secretaria de don José Luis, Mayte Fernandez cada viernes cuando termina el Consejo de Ministros y por lo tanto, todos tenemos que estar tranquilos, que ellos nos lo solucionan todo. La huelga de los transportistas, la subida de los precios, la inflación. Y en este último apartado es en el que entra en juego la obediencia debida de Trichet hacia don José Luis. Y que no se lo haga, que llama a sus amigos –Sarkozy, Berlusconi, Merkel, que esos si que mandan- y le echan del Banco. Sino al tiempo.
Lo malo es la cara de imbéciles que se nos queda a los demás cada vez que escuchamos este tipo de cosas,
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