Crónica | 21-07-2008
El remedo al último premio Pulitzer no es casualidad. Si alguno de los que ocupa sillón ministerial tuviese un cierto sentido de la honorabilidad, es probable, que estuviese pensando en lo breve que le había resultado el cargo: cien días escasos. Escasos, pero no faltos de equivocaciones, torpezas y errores, al menos, en e terreno económico.
Desconocemos, porque nadie lo ha filtrado, pero pronto lo harán, cual será el orden del día de la reunión del sabios económicos citados a Moncloa, pero mucho nos tememos que servirá para los mismo que la reunión que tendrán el jefe del Ejecutivo con el líder de la oposición, un día antes, justamente mañana . Es decir, para nada. Si alguna habilidad se le conoce a “Z” es la de hablar, contar, exponer, explicar durante horas, sin decir, absolutamente, nada. Las citas de esa retahíla de actuaciones sería tan larga como su historia política y si alguien algún día tuviese que contar lo que dijo el prócer socialista se las va a ver y desear.
Y todo ello, es o sí, rodeado del boato propio de un gran acontecimiento. “Hemos cumplido cien días de gobierno”. A algunos les parecerán cien años y, sino que se lo pregunten a los parados, los milesuristas, los hipotecados que ya no pueden pagar su hipoteca, etc., etc
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