Crónica | 09-07-2008
El hecho de ser Gobernador del BdE da para mucho y si, además, el cargo se lo debes, de alguna manera al hecho de ser amigo y ex colaborador del vice de turno, pues “miel sobre hojuelas”, pero claro eso, al final, pasa factura y se nota, pero mucho.
Esa es la razón del extraño comportamiento de Miguel Angel Fernández Ordóñez a lo largo de todos estos meses de crisis y crisis. Sus silencios han sido elocuentes y la fortaleza del sector que, en teoría dirige, no es que se deba a su gestión, sino a la de sus predecesores y los profesionales que presiden y dirigen las distintas entidades, que supieron trasformar una banca casi decimonónica en lo que hoy es ese sector. La admiración de propios y extraños, incluido The Economist que, mientras critica sin parar a nuestros mandatarios político económicos incluidas caricaturas taurinas, aplaude sin cesar a la banca española-
Pero, ¡amigo¡ una vez que el presidente admitió lo de la crisis el gobernador del Banco de España ha puesto en el punto de mira al sector privado. En su opinión las empresas son las responsables de la subida de la inflación y ha pedido al Ejecutivo que no subvencione durante la crisis al sector privado y que reforme el mercado del alquiler. Para terminar afirmando que la crisis persistirá más de lo esperado, pero, claro no entraremos en una ",recesión global". Eso es un amigo, querido Perico Solbes y lo demás son tontería
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