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La misión arqueológica de 1907 en el Pirineo

Redacción  |  25-04-2008

Objetivo de la expedición: recopilar información como base para posteriores estudios referentes a la arquitectura románica, bienes muebles de interés y costumbres jurídicas de unos territorios que todavía resultaban de difícil acceso. Fechas: del 30 de agosto al 14 de septiembre de 1907. Ruta: salida en tren de Barcelona hacia Narbona con parada en Tolosa, recorrido por los valles de Luchon, Arán, Boí e Isábena, y regreso pasando por Lleida. Grupo: dos miembros del Instituto de Estudios Catalanes, Josep Puig i Cadafalch (como director de la misión) y Guillem M. de Brocà (encargado de las investigaciones jurídicas), y los tres agregados Mn. Gudiol (conservador del Museo Episcopal de Vic), Josep Goday (arquitecto) y Adolf Mas (fotógrafo). Equipaje: más de 90 kilos de material fotográfico, cinta métrica, lápices, cuadernos de notas por estrenar y cartas de recomendación para entrar en las iglesias.


Bajo el título La misión arqueológica de 1907 en el Pirineo, la Obra Social ”la Caixa”, en colaboración con la Fundación Instituto Amatller de Arte Hispánico y el Ayuntamiento de La Seu d’Urgell, presenta en la Sala de Cultura Sant Domènec de esta población una selección de setenta y una fotografías inéditas de la expedición enviada a la Valle de Arán y Alta Ribagorça por el Instituto de Estudios Catalanes, recién fundado por aquel entonces. La muestra reúne toda la información conocida sobre este importante acontecimiento, que constituye uno de los principales momentos en la toma de conciencia de la importancia del patrimonio histórico, artístico y cultural de Cataluña. Se presentan los dos cuadernos de notas y dibujos de Puig i Cadafalch, con gran cantidad de plantas, secciones y detalles de edificios. También se dan a conocer los apuntes que Mn. Gudiol tomó para la redacción de una memoria de los objetos artísticos. Complementa este material la reproducción de una selección de las más de 250 fotos realizadas por Mas y extractos de otros textos publicados por los protagonistas.


. En una primera fase se trataba de explorar el territorio, acceder a iglesias y monasterios para sacar a la luz un legado artístico y documental que había permanecido en el olvido. Allí donde los padres de la Renaixença Manuel Milà i Fontanals y Jacint Verdaguer habían sentado las bases de una mitología romántica, los hombres del novecentismo establecieron un campo de estudio sistemático como primer paso de un amplio programa que comprendía estudios, publicaciones y museos. La muestra, que conmemora el centenario de tan significada iniciativa, exhibe, junto con las fotografías, las copias de los documentos directos de la misión:


La carta de recomendación del obispo de Vic.


La autorización del obispo de Urgell.


Los dos cuadernos de notas de Puig i Cadafalch.


El cuaderno de notas de Mn. Gudiol.


La carta en que Mn. Gudiol relata el paso del puerto de Caldes y que, bajo el título «Jornada peligrosa», fue publicada en la Gazeta Montanyesa.


Las fotografías de Adolf Mas.


La emotiva dedicatoria de un libro de Mn. Gudiol a Adolf Mas al día siguiente de la finalización del viaje.


Como complemento, se muestran algunos escritos de los propios protagonistas en los que se dan a conocer interesantes aspectos de la expedición:


La crónica de la misión publicada en el Anuario del Instituto de Estudios Catalanes, volumen 1, 1907, que marca el hilo conductor de la historia.


La memoria de las actividades de 1907 del Instituto de Estudios Catalanes presentada por el presidente de la entidad en el volumen 2, 1908, del Anuario.


La memoria correspondiente al ejercicio de 1911, leída por el conservador del Museo Episcopal de Vic en su junta el 31 de marzo de 1912.


Una nota de Puig i Cadafalch sobre la Virgen del Descendimiento de la Cruz de Santa Maria de Taüll.


La necrológica de Mn. Gudiol redactada por Puig i Cadafalch.


El conjunto de la información recopilada aquí abre una ventana en el tiempo y ofrece una visión del patrimonio histórico-artístico de un rincón de nuestro país cuando todavía se encontraba en un estado «primigenio», protegido por la dificultad de las comunicaciones y al mismo tiempo amenazado por la poca consideración otorgada cuando dejaba de cumplir su función litúrgica.


Realizaron importantes descubrimientos, como el espectacular Descendimiento de la Cruz de Erill la Vall, el grupo escultórico de madera más importante del románico catalán, las «pinturas de gran carácter bizantino» del interior de San Juan de Boí y la portada pintada del exterior de esta iglesia. En Santa Maria de Taüll les esperaba una notabilísima colección de tallas románicas integrada por un frontal de altar con Cristo en majestad y el apostolado, cuatro figuras de otro grupo del Descendimiento de la Cruz, dos cruces de altar, una imagen de la Virgen de la Leche y la Virgen de un tercer Descendimiento, y también «sobre les voltes […] importantíssimes pintures murals […]. En l’absis principal altre magnífica decoració ab la Verge dintre ametlla y els tres reys adorants. Sota arcuacions y adornos de magnific gust segle xii finals». Y, como broche de oro, Sant Climent de Taüll, con el frontal románico pintado del titular, el rarísimo banco triple para los celebrantes y otra de las obras culminantes del románico catalán: el imponente Cristo en majestad que preside la decoración mural del ábside central, con la inusual particularidad de estar datado con precisión en 1123 gracias a la inscripción de consagración pintada en una de las columnas de la nave central del templo por orden del legendario obispo Ramon de Roda.


La misión arqueológica de 1907 en el Pirineo


Sala de Cultura Sant Domènec


Calle de Sant Domènec, 4


 



 



 

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