Redacción Ocio | 11-07-2008
Con la llegada de la añada 2000 de la etiqueta más legendaria de Bodegas Marqués de Murrieta - Castillo Ygay, gran reserva - llega un gran clásico que tras siglo y medio ha sabido reinventarse para dar un mayor protagonismo a las frutas carnosas, la carpintería fina, la profundidad y la elegancia en un gran vino.
Al igual que ya sucedió con la añada 2000 de su tinto reserva - Marqués de Murrieta – el trabajo de de Vicente Dalmau y Maria Vargas son notables en este nuevo caldo. Juntos están renovando el trabajo del fundador, Luciano de Murrieta, que buscaba obsesionado la creación de vinos inolvidables que marcaran un hito en su tiempo. Con meditada maestría han guiado a su etiqueta más centenaria hacia cánones donde comparten protagonismo los viñedos mas antiguos situados a mayor altitud de la Finca Ygay (300ha, Rioja Alta); la búsqueda de la profundidad; las maderas y un amplio abanico de frutas maduras aterciopeladas, que junto a las especias; definen esta nueva añada
De intenso color cereza con irisaciones rubí. En nariz despliega una marcada presencia de frutas carnosas como la ciruela, mezcladas con notas de guinda, bombón, especias, y sutiles tostados procedentes de la madera muy bien integrada. En su recorrido por el paladar destacan su amplitud y frescura. De sorprendente presencia inicial de fruta unida a una grata sensación de taninos maduros y grasos que culminan en un largo final. Un vino ejemplo de perfecto equilibrio entre cuerpo y profundidad. Se recomienda decantar para oxigenarlo antes de su consumo. Hoy es casi extraordinario poder saborear un vino de ocho años tan complejo y lleno de vida.
Encuentra información actualizada de nuestra sección de OCIO.