Redacción Ocio | 19-06-2008
La presentación de la memoria de Foro Nuclear, coincidió con la presentación de un informe que será polémico. Su título, “Analisis económico de un proyecto de ampliación de la producción eléctrica nuclear en España”. Su autor, el catedrático Ruesga Benito. Sus conclusiones apabullantes: 7.000 puestos de trabajo, incremento del PIB en un 0,04%, 450 M€ de valor añadido, que si se acumulan para todo el periodo de construcción se superarían los 9000 M€ de PIB y los 145.000 puestos de trabajo. Y todo ello sin contabilizar los ahorros de CO2 y su valor económico.El informe analiza las características de un proyecto de construcción de centrales nucleares en España, que supondría el aumento del actual parque de generación eléctrica en 11.000 MW.A partir de aquí, el estudio se introduce en la estimación, de un lado, del efecto de este proyecto sobre la economía española, lo que se lleva a cabo a través del análisis de los impactos, directos, indirectos e inducidos, de la inversión necesaria para el desarrollo del proyecto.
En segundo lugar, se ha estudiado el efecto, también de orden económico, de la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera al considerar que la generación eléctrica derivada de la puesta en operación de este proyecto sustituye a la producción que se habría generado con otras fuentes, en concreto gas y carbón, cuya combustión emite mucho más volumen de este gas de efecto invernadero.
Para definir las características del proyecto y su adecuación al sistema eléctrico español, se parte de la base de que la electricidad generada por reactores nucleares tiene un peso, para el conjunto mundial, que se sitúa en torno al 15-20% de la generación anual total de electricidad. Esta cifra se supera en muchos de los países desarrollados, en concreto, en la Unión Europea donde la energía eléctrica de origen nuclear abastece en torno a un tercio de la demanda. En España hay actualmente en funcionamiento un total de ocho centrales nucleares que suman 7.727,8 MW de potencia, que alimentan algo más del 20% de las necesidades eléctricas del país.
En este contexto es donde se plantea el proyecto consistente en la construcción progresiva de varios reactores en España, que permita, en el año 2030, la generación de un 33% del total de la energía eléctrica con tecnología nuclear. En la primera parte de este informe se muestra que el proyecto formulado a modo de hipótesis de trabajo es factible, adecuado y realizable en el sistema eléctrico español. Para este, la hipótesis ofrece claras ventajas, no solo en cuanto a los efectos ambientales positivos, sino también en cuanto a una mayor seguridad de suministro y menor dependencia de combustibles externos. En boca de la Comisión Europea —a pesar de sus esfuerzos, hasta este momento, no se ha articulado una política energética común— los retos a los que actualmente deben enfrentarse todos los Estados miembros en política energética son: el cambio climático, el aumento de la dependencia de las importaciones y los elevados precios de la energía; por ello destaca que la energía nuclear desempeña un importante papel en el mix energético.
Otro asunto relevante, que atañe a la hipótesis planteada, se refiere a la dinámica de la competitividad relativa de la electricidad generada por centrales nucleares. En este estudio no se profundiza en tal cuestión, toda vez que la competitividad de la generación nuclear dependerá en el futuro de muchas variables de difícil determinación (tipo de interés, subvenciones, precio de los derechos de emisión, costes de inversión y de combustible de otras alternativas, principalmente el gas y el carbón, etc.). Por otro lado, en el orden interno, el coste de generación nuclear ha estado condicionado por el elevado
peso de la inversión en las centrales (extensión de los períodos de licenciamiento y construcción de las centrales) lo que ha significado una carga financiera elevada para el precio final de la electricidad producida por esta tecnología. Sin entrar en el detalle cuantitativo de la cuestión, el Informe entiende que los cambios que se auguran para un futuro inmediato pueden modificar sustancialmente tanto las condiciones relativas externas como las internas, al compás de la significativa innovación que se está produciendo en las tecnologías nucleares.
Con el fin de analizar algunos de los efectos más significativos de esta hipótesis, se llevan a cabo dos tipos de estimaciones. Una primera, para evaluar los efectos económicos inmediatos de la construcción del proyecto analizado. Y otra segunda, para conocer el impacto económico del proyecto derivado del ahorro de emisiones de gases de efecto invernadero, en concreto de CO2, a causa del aumento del peso relativo de la generación eléctrica nuclear, sustituyendo otras tecnologías con fuertes niveles de emisión de estos gases por combustión.
Para realizar la primera estimación, se supone un coste de inversión (es decir sin incluir intereses intercalarios ni una asignación de overhead costs), en euros corrientes, de 3.000 millones por cada grupo de 1.000 MW. En consecuencia, el coste corriente total del hipotético plan de construcción es de 33.000 millones de euros, que, en términos actualizados a 31/12/2007, resultarían en 24.150 millones de euros (descontados al 2,5%). El componente nacional del programa de construcción nuclear sería aproximadamente del 59%.
Tras el análisis subsiguiente, a través de un modelo de tipo input-output, se concluye que el impacto directo sobre el PIB (en el período 2009-2029) para un programa de inversión de 19.415 millones de euros en términos corrientes, y de 14.257 millones de euros a precios constantes, supone un aumento del valor de la producción nacional que alcanzaría cifras superiores a los 23.000 millones de euros, es decir, algo más del 3% del PIB español del año 2004, de los cuales el 54% correspondería a efectos directos mientras que el 46% restante se produciría como consecuencia de las interacciones sectoriales o efectos multiplicadores.
Los efectos totales sobre el PIB y el empleo se situarían en torno al 0,04% anual, es decir, unos 450 millones de Valor Añadido y unos 7.000 puestos de trabajo, mientras que, de forma acumulada para todo el período considerado, se superarían los 9.000 millones de euros de PIB y los 145.000 trabajadores/año, como efecto de la construcción de los citados 11 grupos nucleares. Adicionalmente, los efectos inducidos, por la generación de rentas derivada de la creación de empleo, ascenderían anualmente un 0,04‰ del PIB, y sobre el empleo supondrían algo más de 1.000 puestos de trabajo por año, un 0,05‰ del empleo medio del año. Para el conjunto del período los efectos inducidos alcanzarían unos 1.440 millones de euros y alrededor de 24.000 empleos/año. En conjunto, el proyecto generaría el 0,43‰ del PIB y el 0,38‰ de los puestos de trabajo/año de todo el período.
Una cuestión de singular trascendencia, relacionada con el proyecto planteado, de difícil estimación dado el instrumental estadístico disponible, estaría en relación con los efectos inducidos en el terreno del desarrollo y la innovación tecnológica, tanto en el capítulo de investigación y desarrollo de equipos y sistemas nucleares —extrapolable a otros sectores productivos— como en el de know-how, en definitiva de mejora del capital humano.
La segunda estimación que se realiza en el Informe, mide el ahorro económico derivado de las muy inferiores emisiones de la tecnología nuclear respecto a las tecnologías de carbón y gas. Se llega a la conclusión de que a lo largo de los años considerados en el proyecto (desde la puesta en funcionamiento de los primeros reactores nucleares, 2018, hasta el año 2030), se produciría un ahorro de gastos situados en una horquilla que puede oscilar entre los casi 3.500 y los 21.000 millones de euros (a precios de 2008), según sea el precio establecido para las emisiones de CO2 y la tecnología sustituida en la generación eléctrica; lo que significaría, en el último supuesto, más de medio punto porcentual de PIB de cada año, como media. Económicamente hablando, el ahorro obtenido por la disminución de emisiones podría ser superior al valor añadido con la construcción de las centrales nucleares incluidas en el proyecto.
En síntesis, el proyecto que se analiza, de construcción de centrales nucleares con una potencia instalada de 11.000 MW, a lo largo del período 2009-2030, coherente con los porcentajes de generación eléctrica de origen nuclear de países de peso significativo de la UE-27, supondría la creación de valor añadido por un monto superior a los 10.000 millones de euros (a precios constantes de 2008); la creación de unos 172.000 empleos/año, directos, indirectos e inducidos, y el ahorro de una cuantía importante de emisiones de CO2, cuyo valor se estima entre unos 3.500 y unos 21.000 millones de euros, según los supuestos considerados. Contribuyendo, además, al logro del objetivo de mejorar la seguridad del suministro eléctrico en España.
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