Redacción Ocio | 22-06-2008
Son muchos los aspectos, casi desconocidos por los occidentales de la realidad y madurez de las culturas orientales. La distancia, la dificultad de los idiomas, han hecho que unos y otros permaneciésemos muy alejados durante siglos. Hoy esa lejanÃa, prácticamente, ha desaparecido, pero son muchos los aspectos de su mundo que desconocemos. Sin embargo, el arte oriental sigue siendo uno de esos grandes desconocidos. Quizá por ello esta exposición sobre el grabado japonés, merezca mucha mas atención que otras muestras. Casi completamente desconocida en occidente, la estampa japonesa, llamada también Ukiyo-e, refleja bellamente los paisajes y las costumbres del imperio del Sol Naciente. Se descubrió en Europa a finales del siglo XIX y los impresionistas se sintieron atraÃdos e influidos por ella. Innumerables obras de muchos artistas llenan los museos nipones pero son difÃciles de ver en occidente.
Sus características son
Realismo. Las obras reflejan los paisajes típicos, volcanes, costas, puentes curvos, campesinos en plena faena, etc.
Temática variada: paisajes, teatro Kabuki, barrio de los placeres en Edo (Tokio), escenas cotidianas, etc.
Generalmente son grabados sobre madera.
Estrecha colaboración entre el pintor, el grabador, el impresor y el editor.
Humor y ternura en el tratamiento de los temas.
Dibujo nítido y seguro.
Colorido variado e intenso.
Entre los pintores japoneses cultivadores de este género puede que los dos mas conocidos sean Hiroshige y Hokusai.
Katsushiko Hokusai (1760 - 1849) Misántropo y extravagante en su vida privada, fue un pintor excepcional. Realizó 36 vistas del monte Fuji, muy popular en Japón al ser un volcán sagrado. Plasma sus obras con un colorido rico y sutil y un dibujo extraordinario, lo que hizo que tuviese muchos seguidores. Usa los carteles como ilustración decorativa en sus cuadros, costumbre que se generalizó entre los artistas del Ukiyo-e.
Ichiryusai Hiroshige (1797 - 1858) se le considera abiertamente un impresionista al tratar los paisajes con gran sensibilidad y maestría. Todo aparece en sus pinturas: montañas, ríos, arrozales, playas, puentes, nieve, lluvia y viento. Lo grandioso y poético es siempre el paisaje, mientras que las personas son insignificantes. Un detalle que reproduce de manera bellísima es la lluvia ligera de verano, lo que él llamaba "lluvia blanca".
Y fueron los franceses los primeros conquistados por estas estampas. Y todo gracias al ambiente antiacadémico y de experimentación del impresionismo y el simbolismo que reinaba en la Europa de aquellos años.
Ahora, la Fundació Caixa Catalunya quiere acercarse al mundo de los ukiyo-e, reflejo del carácter ilusorio y fugaz de los placeres inmediatos de la vida cotidiana en el Japón del período Edo (1603-1868). El teatro y el sumo, la belleza femenina, la parodia, el erotismo, la fauna y la flora y el paisaje son algunos de los temas vinculados a la efímera vida terrenal y contrapuestos al mundo inmutable y sagrado. Sea en el siglo XVIII con Harunobu y Utamaro, sea en el siglo XIX con Hokusai o Hiroshige, el mundo japonés aparece como un espectáculo delicado y de gran belleza. La exposición incluye más de un centenar de grabados, procedentes de los fondos del Département des Estampes de la Bibliothèque Nationale de France, de autores tan representativos como Harunobu, Kiyonaga, Utamaro, Hokusai o Hiroshige, y se articula en torno a cinco ámbitos temáticos: teatro, bellezas femeninas, parodia, erotismo y paisaje.
Ukiyo-e, imágenes de un mundo efímero
Del 17 de junio al 14 de septiembre de 2008
Sala de Exposiciones de La Pedrera.
Passeig de Gràcia, 92. Barcelona
De lunes a domingo, de 10 a 20 h
Acceso gratuito
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