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Plan de "embellecimiento" de la Capital

1868: Demoliciones en Madrid

La Revolución de 1868, también denominada "La Gloriosa", supuso el exilio de la reina Isabel II, y llevó aparejados proyectos urbanísticos para la capital de España, como el del liberal exaltado Ángel Fernández de los Ríos. Será exponente de cómo se mezclan conceptos estéticos y políticos destructivos, que se irán sucediendo para Madrid en los siglos XIX y XX.

Actualizado 2 octubre 2019  
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Gonzalo Fernández.de.Navarrete y González.Valerio
  

Desde principio del siglo XIX hasta nuestros días, la ciudad de Madrid y sus municipios aledaños han sido el campo de experimentación estético y político de las ideologías gobernantes que se han ido sucediendo en los últimos 200 años.
 
En la parte izquierda de la Imagen observamos el edificio del “Hospicio”, magnífico edificio del siglo XVII concebido por el Arquitecto Pedro Ribera, y que es uno de los pocos edificios Barrocos de Madrid que se salvó de la irracional ira destructiva de los liberales exaltados españoles en el siglo XIX.
 
En la parte derecha de la imagen se observa el claustro del convento de Santo Tomás, uno de los centenares de edificios monumentales que hubieran debido conservarse y que fueron destruidos en los siglos XIX y XX por la incultura –o mejor dicho cultura de la destrucción- que ha dominado la vida madrileña en los últimos 200 años
 
 
Existe una  “Leyenda Negra de Madrid”, que está entroncada con los complejos que los políticos españoles de los siglos XIX y XX  interiorizaron, y luego transmitieron a sus actos de gobierno, sin saber que esa supuesta imagen de atraso y dogmatismo de la España de los siglos XVI y XVII,  no era más que una parte de una batalla propagandística internacional entre los poderes políticos de los países que pronto serían potencias de segunda fila a nivel mundial en el siglo XX: España, Francia y Reino Unido, que sin embargo habían sido las principales estructuras políticas e intelectuales desde el siglo XV en Occidente, y también en el mundo.
 
Es parte de esa “Leyenda Negra” el afirmar que la ciudad de Madrid es una “Capital artificial”, en la que su falta de edificios antiguos e históricos se debería supuestamente a que Madrid no era más que la capital política de la monarquía, sin que tuviera verdadera sustancia su capitalidad más allá de la voluntad regia de establecerse en ella.
 
Esta visión es repetida de forma mimética, asumida e interiorizada, por muchos de los actuales habitantes de la ciudad de Madrid en este siglo XXI, incluidas muchas personas de alto nivel intelectual y formación, tal y  cómo he podido comprobar en las últimas semanas, que repiten sin profundizar.
 
Y analizando la historia sin mitificaciones, estudiando obras como la magna investigación histórica en tres volúmenes del cronista de la villa Pedro Montoliú  titulada “Madrid Villa y Corte”(1987) quedan desmontadas de forma académica esas elucubraciones sobre la artificialidad de Madrid como ciudad Capital de Castilla y de España.
 
 
Madrid fue la sede de la Monarquía más poderosa del mundo durante más de 250 años porque ya lo había de hecho desde el siglo XIV de Castilla y León, y luego siguió siendo capital de España en el siglo XIX, momento en que los principios urbanísticos se vieron influidos por el liberalismo decimonónico,  que acompañó a la generalización de la Revolución industrial en Occidente. Este liberalismo decimonónico fue acompasado por su democracia censitaria, que sería a su vez en España el germen para una facción que acuñaría la ideología liberal exaltada, de dogma anticlerical, que atribuía todos los males de la historia de España a la Iglesia y a la Monarquía Absoluta.
 
 
Es cierto que en el siglo XVIII y XIX, el nuevo urbanismo de traza neoclásica en las ciudades Capitalinas europeas fue liderado por una Francia que hasta la primera mitad del siglo XIX aun mantuvo un cierto liderazgo estético y político a nivel internacional.
 
Ese liderazgo espiritual europeo francés, que habían iniciado los ilustrados de la Enciclopedia  en el siglo XVIII con sus múltiples dogmas disfrazados de supuesto Racionalismo,  se vería cortado abruptamente con la derrota de Sedan contra el emergente Imperio Prusiano en 1870, germen de Alemania, en la que Francia fue derrotada y perdió parte de su territorio en Alsacia y Lorena.
 
A partir de ese momento del último tercio del siglo XIX, la Alemania del Kaiser Guilllermo I y de Guillermo II tomaría el relevo como potencia dominante en el pensamiento europeo, con movimientos internos de relevancia internacional tan contradictorios como su Nacionalismo militarista, sus Krausistas y también sus Marxistas.
 
En ese marco continental de rivalidad ideológica entre la decadente Francia y la emergente Alemania también estaba presente el Reino Unido, pero que siempre se ha caracterizado por tener poca filosofía más allá de la meramente económica y mercantil, por lo cual su influencia en España se limitó a ciertas regiones a las que compraban minerales como la provincia de Vizcaya o ciertas zonas costeras de Huelva.
 
 
Sin embargo ese urbanismo de salón, centralizado, dogmático, que buscaba destruir toda huella barroca en la arquitectura y disminuir la presencia de la Iglesia en la vida pública de origen francés aún tendría presencia en España a finales del siglo XIX.
 
En España sería Madrid el campo de experimentación durante todo el siglo XIX de esos conceptos filosófico- políticos y se prolongarán durante el siglo XX con las adendas propias de cada movimiento político sucesivo. El resultado actual en el urbanismo y arquitectura de Madrid es la suma de esas experimentaciones filosóficas y urbanísticas de los siglos anteriores.
 
Existe - entre personas que escriben de Historia en diferentes medios-  la idea repetida en múltiples escritos que se siguen reproduciendo cíclicamente en prensa , de que Madrid fue una “ciudad sin proyecto urbanístico”.
 
Y nada más lejos de la realidad. El estudio de los ingentes  archivos de la Villa de Madrid, ubicados  en el recientemente restaurado Cuartel del Conde Duque –uno de los pocos edificios barrocos de Madrid que se salvó de esos proyectos de “embellecimiento” que todo lo destruían– muestran la ingente cantidad de proyectos establecidos por políticos y urbanistas del propio Ayuntamiento para liderar el desarrollo futuro de Madrid en los últimos 200 años, unos más afortunados que otros, y muchas veces contradictorios….
 
 
 
1868: El Futuro de Madrid según Ángel Fernández de Los Ríos
 
En esta secuencia de pensamiento e influencias que se suceden en la historia, Madrid será todavía gregaria en 1868 del pensamiento francés que había considerado hacer de París una ciudad laboratorio, trazada en los despachos,  en la cual el centro urbano era trazado a modo de ciudad simétrica, harmónica, con dominio de los edificios civiles sobre los religiosos, que eran limitados al mínimo indispensable sin objetar su destrucción.
 
Las propuestas de 1868 elaboradas para Madrid por el liberal exaltado – y “revolucionario” en el sentido de destrucción de lo anterior que implica ese término que tantas acepciones tiene- llamado Ángel Fernández de los Ríos, serán una adaptación radical en España de preceptos revolucionarios franceses, que a pesar de que pronto quedarían desfasados en el pensamiento internacional, fueron dogmáticamente asumidos  por parte de los liberales más radicalizados de España. El título del libro de 1.868 de Fernández de los Ríos no deja lugar a dudas:
 
 “EL FUTURO DE MADRID,
PASEOS MENTALES POR LA CAPITAL DE ESPAÑA,
tal cual es y tal cual debe dejarla transformada la revolución,
 
POR
 
A. FERNÁNDEZ DE LOS RÍOS.
 
[…]
HECHA DE ORDEN DEL AYUNTAMIENTO POPULAR DE MADRID.
 
MADRID
[…]
1868”
 
Y la portada incluía toda una declaración de intenciones sobre la inspiración ideológica de este trabajo dogmático de Fernández de los Ríos, que incluía en su portada el siguiente párrafo en su segunda edición::
 
 
“Sólo atacando y destruyendo todos los abusos a la vez, puede esperarse que no se renueven. Entonces únicamente es cuando todo el mundo  se encuentra interesado en el establecimiento del orden: Las reformas lentas y parciales acaban por no reformar nada.El abuso que se conserva , se convierte en apoyo y restaurador de lo que se creía haber destruido.”
Informe á la Asamblea Constituyente Francesa . 1.790
 
 
 
Es decir – traduciendo- el “Futuro de Madrid” que promulgaba Ángel Fernández de los Ríos significaba una destrucción del pasado de España.
 
No era un mero trabajo urbanístico de “mejora” estética y urbanística de la ciudad de Madrid , era un trabajo ideológico  de transformar la sociedad Madrileña – y por ende la Española-  a base de destruir un pasado supuestamente“oscuro” que esos liberales exaltados consideraban debía ser eliminado.
 
 
¿Y quién era Ángel Fernández de los Ríos?
 
El Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia lo define así:
 
Fernández de los Ríos, Ángel. Madrid, 27.VII.1821 – París (Francia), 18.VI.1880. Periodista, político, editor, urbanista e historiador.
 
Hijo de Manuel Fernández de los Ríos y Gregoria Peña Velasco, originarios de Cantabria. Estudió con los dominicos del convento de Santo Tomás. Comenzó en 1841 a escribir en el periódico esparterista El Espectador, en el que llegó a ser redactor. Un año después ingresó en la Brigada de Artillería de la Milicia Nacional. La vida del periodismo político y la adhesión al liberalismo radical le llevó a entrar en la masonería, en la logia de los “Doce hombres de corazón”, junto a Calvo Asensio, situada en la calle Jacometrezo.”
 
 
Es imposible desligar ese siglo XIX español de la mentalidad desamortizadora dominante en la España no Carlista, de las reformas que se emprendieron en Madrid durante el siglo XIX.
 
De hecho Fernández de los Ríos fue amigo y colaborador de uno de los artífices de la desamortización de 1837, el ministro Juan Álvarez Méndez, alias “Mendizábal”. Según el Diccionario de la Academia de la Historia, Fdez. de Los Ríos:
 
“se convirtió en el encargado de las revistas literarias y teatrales de El Siglo Pintoresco. La intención de Fernández de los Ríos era la de convertirse en un gran editor y promotor cultural, siempre iluminado por las ideas progresistas. Su adhesión al progresismo le convirtió en el informador de Mendizábal.”
 
 
Y de hecho su vinculación al Krausismo -presente en la ideología de la Institución Libre de Enseñanza que daría germen a los liberales anticlericales de fin de siglo XIX-, y posteriormente alimentaría también a socialistas pro marxistas en el principio del siglo XX, aparecen en su biografía descrita en el Diccionario Biográfico de la real Academia de la Historia:
 
A su vuelta a Madrid [en 1860] entró en los círculos krausistas de Julián Sanz del Río, donde conoció a Nicolás Salmerón. Aumentó su labor periodística ligada al progresismo puro de Salustiano de Olózaga en el periódico La Iberia, del que fue redactor (1860-1863).”
 
 
 
La edición del libro de Ángel Fernández de los Ríos “El Madrid Futuro” de 1868, elaborada por Antonio Bonet Correa explica a la perfección la mentalidad dominante entre los liberales exaltados, que se encontraban en el momento de su tránsito al republicanismo –entendido como la voluntad de establecer una jefatura del Estado que no fuera hereditaria en la familia real-.
 
 
 
Una profundización de la Desamortización de Mendizábal (1837) y de Madoz (1855).
 
Para Fernández de los Ríos la propuesta de 1868 era una profundización de las políticas desamortizadoras de Mendizábal de (1837) y de Pascual Madoz  (1855).
Según Antonio Bonet:
 
“Para llevar a cabo las reformas los primero que reclamaba Fernández de los Ríos era que se declarasen “propiedad de la nación todas las fincas de las comunidades, institutos y corporaciones [religiosas] que se supriman”.
Ello suponía continuar la política desamortizadora comenzada en 1.837 por Mendizabal, luego continuada en 1.855 por Madoz.”
 
No era una “continuación “ de la política de Juan Álvarez Mendizabal y Pascual  Madoz, puesto que para De Los Ríos ya no suficiente que los edificios de la Iglesia desamortizados fueran privatizados para sanear las cuentas del Estado , al revés, Ángel Fernández de los Ríos buscaba la “nacionalización” de las propiedades de las diferentes órdenes de la Iglesia, con el objetivo de demoler los edificios para realizar su “revolución”.
 
De hecho Bonet explica la mentalidad de Fernández de los Ríos que trasluce en su proyecto de futuro  para Madrid:
 
A propósito de la reforma interna hay que señalar que Fernández de los Ríos , como hijo de su época, no era muy aficionado o por lo menos no apreciaba mucho la arquitectura barroca. Salvo sus elogios a los edificos neocl´sicos del siglo XVIII, como el de la desparecida pplatería de Martínez poco le importaba que se conservase la arquitectura madrileña del siglo XVII o de la primera mitad del siglo XVIII
 
 
 “Su lema podría ser el que más tarde propugnó Arturo Soria “Siglo nuevo, vida nueva” con todo lo que esto implica en arquitectura”.
 
 
En términos arquitectónicos eso implicaba que se podía destruir todo lo que a uno no le gustara:
Lo que en la mentalidad del dogmatismo tardo liberal exaltado proto marxista no fuera acorde con el pensamiento del momento: lo que no fuera sinónimo de trazado en cuadrícula, grandes espacios abiertos preferiblemente con vegetación, y la simplicidad de formas del neoclasicismo que supuestamente vinculaba a la civilización greco romana a través de la “razón”, que decían haber comenzado a recuperar desde el siglo XVIII con su ilustración y posterior liberalismo con su democracia censitaria.
 
 
 
 
Un listado de derribos para echarse a temblar
 
 
En cualquier caso es ilustrativo el listado que propone Fernández de Los Ríos en su libro, que asusta solo con su lectura incluso 150 años después de haber sido formulado.
 
En cualquier caso antes de enumerar los derribos proyectados y presumiendo la impresión inicial que produciría en el lector –muchos de ellos correligionarios del dogma destructor del pasado como supuesta fuente de regeneración- escribía Fernández de los Ríos:
 
DERRIBOS.-  Las demoliciones inútiles son ciertamente lamentables, pero las que desembarazan suelo  de un barrio de malas condiciones (1) -Si París se ha saneado, si el término medio de la vida va siendo gradualmente más elevado, ¿á que se debe? A las demoliciones que han abierto  las calles á la acción del aire-   para edificar otro sano, para dar lugar a la construcciones más bellas […]
 
 
 
Es decir, que era gracias a tirar monasterios, iglesias y cuarteles que mejoraba la salubridad de las ciudades, y no a la mejora de la medicina y de salubridad del agua por ejemplo…. un auténtico malabarista Fernández de los Ríos para justificar pseudo científicamente- o pseudo racionalmente- lo que era el verdadero objetivo dogmático del posterior listado, y que quedaba bien claro en sus líneas posteriores::
 
 “[…] son como aquellas otras demoliciones del año [18]12 que derribaron la Inquisición y destruyeron el tormento, para hacer plaza á los derechos de la razón y á los fueros del espíritu humano, como aquellas demoliciones que, falseadas y todo, han hecho el milagro de que España viva aun a pesar de tanto como se ha hecho para acabar con ella.”
 
 
En este párrafo queda claro el objetivo principal de las demoliciones, no era sanitario ni de salubridad médica del aire que respira la población.
 
En primer lugar, Fernández de los Ríos hace una loa a las demoliciones ordenadas en Madrid por José Bonaparte mientras fue Rey de España,  impuesto por su hermano durante la violenta invasión,  entre 1808 y 1814. Entre las  reformas se encuentra la acertada ampliación del espacio junto al Palacio Real, llamado hoy Plaza de Oriente, aunque Fernández de Los Ríos parece olvidar voluntariamente el mencionar que Pepe Botella ordenó construir la neoclásica Iglesia de Santiago para compensar en parte los derribos que produjo en la zona.
 
 
El verdadero objetivo de Fernández de los Ríos con su propuesta de 1.868 no era solo mejorar el urbanismo de la ciudad, y abrir ciertos jardines, el objetivo principal era acabar con los edificios religiosos que - en su anticlericalismo radical- , Fernández de los Ríos busca destruir aunque hayan sido muchos de ellos desamortizados y no pertenezcan a la Iglesia, y por eso los define como Ex. Conventos. En la terminología de su texto, De los Ríos busca sustituir su significado arquitectónico católico remplazándolo por un dogmatismo “laico”, utilizando las palabras “espíritu humano” y “milagro de que España viva aun”.
 
Además de prácticamente todas las iglesias y conventos y Madrid,  en el listado de derribos sin embargo tampoco se libran otros edificios señeros de Madrid.
 
En esta lista de demoliciones propuestas aparecen también:
 
-  partes del Palacio Real,
-  el Palacio del Senado.
-  la mayoría de los restos y patios del palacio del Buen Retiro y espacios abiertos cercanos al Palacio y al Museo del Prado.
- el palacio de  la Academia de Bellas Artes de San Fernando
-  el impresionante Hospicio barroco construido por Pedro Ribera,
- el impresionante colegio de San isidro con su claustro
- La iglesia de San Antonio de los Alemanes, que posee varios de los mejores frescos de Madrid.
-  y también varios cuarteles algunos de ellos de arquitectura muy singular….
 
Después de este ejercicio de cinismo,  que el propio autor acaba desenmascarando, expone Fdez. de Los Ríos la lista de las demoliciones propuestas . Esta es lista relativa de edificios a demoler “solamente” en el “primer periodo” y en el segundo :
 
“Se necesita pues, proceder inmediatamente á las demoliciones  que señalaríamos por el orden de urgencia:
 
PRIMER PERIODO
 
[1]- Inspección de Milicias,
- muros del Jardín de Buenavista.
Para instalar el palacio de la Villa
 
[2]- [Iglesia de] San Nicolás
Para instalar el Gobierno Civil
 
[3]- Casa de Pajes [Palacio real]
- edificios contiguos
- Armería
- Casa del Platero
- Iglesia de la Almudena
Para ensanchar la plaza del Mediodía y abrir paso a las prolongaciones de la calle Bailén
 
[4]- Tapias del campo del Moro,
-Y de la Montaña al paseo de San Vicente
Para cambiar el aspecto de la subida a San Vicente
 
[5]- Cuartel de San Gil y maestranza
- ex-Convento y tapias de los Paules
- Capilla del Príncipe Pío
Para la prolongación al Norte de la Calle de Bailén, ensanche de la plaza de San Marcial  y comunicación con ella del barrio de Argüelles, prolongando las calles de Mendizábal , D, Martín  y Tutor.
 
[6]- Un ángulo del ex -convento de San Francisco
- el edificio de la venerable Orden Tercera contiguo a Gilimón
Para   prolongación al sur de la calle de Bailén.
 
[7]- Capilla de la Soledad
Para prolongar  la calle de la Solana desde la de bailén á la de Toledo.
 
[8]- Ex -convento de la Latina
- Estudios de San Isidro
- Ex Convento de la Concepción Gerónima
- Ex  Convento  de la Trinidad, menos el claustro y la escalera
Para abrir paso a la calle nacional, para construir un mercado para hacer un jardín entre la calle de la Concepción Gerónima y la de la Colegiata, para habilitar un edificio destinado á Bolsa, para hacer una plaza en torno de él, para prolongar la calle de Carretas hasta la plazuela del Progreso.
 
[9]- [iglesia de] Nuestra Señora de Gracia
Para ensanchar  la entrada de Puerta de Moros a la plaza de la Cebada
 
[10]- Palacio Arzobispal
-Vicaría
- Ex Convento de las Carboneras
Para prolongar la calle del Almendro  desde la plaza de la cebada á la la plazuela del conde de Miranda, para unirla con la plaza de la Villa, para ensanchar la plazuela de Puerta Cerrada.
 
[11]- Rompimiento en el Ex Convento del Sacramento
 Para prolongar la calle Traviesa desde la Mayor á la de Segovia.
 
[12]- [Convento de] Santo Tomás, menos la iglesia
Para hacer un jardín frente al Banco , para regularizar y ensanchar la entrada a las calles de Barrio Nuewvo y Concepción Gerónima, y prolongar la de la Paz hasta el Rastro.
 
[13] [iglesia de] Santa Cruz, menos la torre.
Para regularizar la plazuela, la calle de Esparteros y plazuela de la Leña.
 
[14]- [Convento de] Santo Domingo
- Botica del Palacio [Real]
- Biblioteca
- [Monasterio de la] Encarnación
- Salón del [palacio del] Senado
Para prolongar la calle ancha de San Bernardo hasta la del Arenal, para abrir la calle de San Marcial desde la del Arenal por el barrio de Argüelles y la Moncloa, hasta la Puerta de Hierro, para regularizar la Bajada de Santo Domingo.
 
[15]- Ex Convento del Carmen Calzado
- Iglesia de San Luis
Para Construir la plaza de Colón
 
[16]- Monte de Piedad
- [Convento de las] Descalzas
- [Iglesia de] San Martín
- [Capilla y Hospital de] Santa Catalina de los Donados
Para construir el Mercado Central de Madrid, para abrir paso a la calle Antillón, desde la de Preciados á la de San Marcial, para ensanche de las calles de Capellanes, San Martín y Bodega de id.
 
 
[17]- [Convento de] San Plácido
Para hacer un jardín Público
 
[18]- Ex Convento de D. Juan de Alarcón
Para prolongar la calle de San Onofre hasta la del barco.
 
[19]- [Iglesia de las] Calatravas
Para abrir paso de la calle de Alcalá a la de caballero de Gracia, como continuación de la de Cedaceros
 
[20]- [Iglesia de] San José (Carmen Descalzo)
Paraprolongar la calle de la Reina hasta la de Alcalá, para ensanchar y alinear la calle de Barquillo.
 
[21]- Escuela de Farmacia
- Hospicio
- Tapias de la huerta de la Fábrica de Tapices
Para explanar laplaza de Europa, para abrir paso á la calle de Llorente desde la de Fuencarral á la prolongación del paseo de la Fuente Castellana, y á las calles de la palma daoiz  y Velarde y a la Florida, y abrir las nuevas de Lisboa, Roma, París, Bruselas, Viena, Ginebra, El Haya , Copenhague, Stockolmo, San Petersburgo y Constantinopla.
 
[22]- Capilla y tapia del Hospital general
- Corralon de arbolado
- parte de las tapias del Instituto Hijas de la Caridad
- Cuartel de Artillería
Para ensanchar y regularizar el Paseo del Prado y entradas del [parque del] Retiro y abrir las calles de Padilla y de Viriato.
 
[23]- Plaza [del Palacio] del Retiro, menos el salón de Reinos
Para prolongar el Paseo de las Estatuas.
 
[24] – Iglesia de las Merce[d]arias de San Fernando.
- Cuartel del Soldado
- parte del Convento de Góngora
Para hacer un jardín público
 
[25]- [Iglesia de Nuestra Señora de las] Maravillas
Para formar un square [plaza]  alrededor del arco de Monteleón
 
[26]- [Convento de las] Trinitarias
Para formar la plaza de Cervantes
 
[27]- Ex Convento de Santa Teresa
Para Prolongar las calles del Barquillo, Regueros, Palma, San Oropio, Pelayo y el de las Salesas.
 
[28]- Tapias de la huerta de las Salesas.
Para hacer un jardín público en Recoletos, y prolongar la calle de la Palma
 
[29]- Ex Convento de Capuchinas.
Para formar una plaza al final de la calle de Preciados , y prolongar las calles de Amaniel y el Acuerdo
 
[30]- [Iglesia de las] Salesas Nuevas
Para prolongar las calles de San Hermenegildo y Quiñones y para hacer un mercado.
 
[31] Academia [de Bellas Artes] de San Fernando
- Colegio de Loreto
Para prolongar la calle del Príncipe desde la de la Magdalena a la de Fuencarral. Esquina a la de las Infantas.
 
[32]- Casa llamada la Pajarera del Retiro.
Para formar la plaza de Zaragoza
 
[33]- Ex Convento de los Paules.
Para regularizar la calle de la Princesa
 
 
SEGUNDO PERIODO
 
[34]- [Iglesia de] San Sebastián
Para prolongar la calle de la Gorguera hasta la de Atocha
 
[35]- [iglesia de] San Millán
Para regularizar la plaza de la Cebada y ensanchar las calles del Cuervo y San Millán
 
[36]- Ex Convento de la Magdalena
Para prolongar la calle de San Lucas desde la de Hortaleza, frente a la de Farmacia, hasta la plazuela de las Salesas
 
[37]- El Carmen Hospital de hombres incurables
Para prolongar la calle del Gobernador desde el Prado a la plazuela de Antón Martín, y la de San Agustín hasta la de Atoch.
 
[38]- Escuela Pia de San Fernando
Para formar una plazuela
 
[39]- [Iglesia de] Santa Isabel
- Tapias del Salitre
Para prolongar las calles de Fe, Esperancilla, Santa Inés, callejones de la Yedra y del Hospital y para abrir nuevas calles.
 
[40]- Rompimiento [del Claustro de] San isidro
Para prolonga la calle de la Paz desde la plazuela de ídem al Rastro
 
[41]- Iglesia de la Buena Dicha
Para que desemboque la calle de Flor en la de Silva
 
[42]- Ex Convento de Jesús [de Medinaceli]
Para prolongar la calle de Cervantes hasta el Prado
 
[43]- [Iglesia de] San Antonio [de los alemanes] y [Santa y Pontificia Real Hermandad del] Refugio
Para poner en comunicación las calles de la Corredera, del Pez de la Puebla, de la Ballesta, del Nao y para llevar más tarde la calle del Pez a la de Fuencarral por la de San Onofre.
 
[44]- [Convento capuchino de]  San Antonio del Prado .
Para prolongar y ensanchar la calle de San Agustín desde el Congreso á la calle de Atocha.
 
 
 
 
Este es el listado inicial del plan para “mejorar” Madrid propuesto en 1.868.
Lo cierto es que más de la mitad de los derribos que proponía el “iluminado” Fernández de Los Ríos se fueron llevando a cabo.
 
Muchos ocurrieron durante el los años posteriores a este texto, otros derribos afortunadamente nunca se realizaron y edificios como el Hospicio o la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. También iglesias como las de San José o las Calatravas pudieron ser salvadas de la locura destructiva del Sexenio Revolucionario de 1868-1874.
 
Como todo régimen nacido de una Revolución como la de 1.868, fue víctima de sus propias neuras y dogmatismos:
 
-Por una parte Amadeo I de Saboya acabó abdicando harto de la perpetua división de los españoles.
 
- Por otra parte la 1ª Republica española acabó en cómo luego acabaría la Segunda unos decenios más tarde: con una Guerra Civil de los cantones – o regiones-  unos contra otros, y con los primeros experimentos anarquistas y marxistas en el gobierno  de algunos de esos cantones, llenos de dogmatismo y violencia asesina.
 
Un país cansado de los excesos y guerras civiles carlistas del XIX restauraba en 1875 la monarquía borbónica en el hijo de Isabel II coronado Alfonso XII, y se preparaba para un periodo que a pesar de ciertas convulsiones iniciaba una etapa de próspera estabilidad
 
 
 
Un bombardeo filosófico totalitario en el final del siglo XIX, germen de los del siglo XX.
 
Si explicáramos a un extraterrestre que esa lista de destrucción fue autoimpuesta para “mejorar”, “embellecer” o “sanear” la ciudad de Madrid, probablemente pensaría que algún perturbado mental diseñó esos proyectos
 
 Parecería más bien el listado anterior de Fernández de los Ríos, la enumeración de la ristra de objetivos civiles desarmados y  de instalaciones militares a bombardear por Hitler en Londres durante la Segunda Guerra Mundial. También pudiera ser el elaborado por Stalin para destruir en Berlín en 1.945.
 
Podría incluso ser el listado de objetivos bombardeados por los aviones de británicos de Winston Churchill  - con la connivencia de Franklin Roosevelt- sobre la histórica ciudad alemana Bremen, plagada de refugiados al final de la Segunda Guerra Mundial cuando la salvaje Alemania NazionalSocialista ya estaba casi postrada.
 
Fernández de los Ríos fue un dogmático exaltado, hijo de su tiempo y de una rama radical del liberalismo que progresivamente dejaba poco a poco de ser democrática y se encauzaba hacia el Krausismo que pronto derivaría hacia un socialismo de Democracia Orgánica -que coqueteaba con el Marxismo Revolucionario.
 
Autodenominarse “demócratas” fue un subterfugio de esa rama del republicanismo que anticipaba la deriva que ese término tendría en los totalitarismos marxista-leninistas del principio del Siglo XX, con sus “repúblicas populares”, que no fueron ni lo uno ni lo otro.
 
Todo esta deriva ideológica del liberalismo exaltado no se le puede atribuir al Sr. Fernández de los Ríos en exclusiva por supuesto, pero es él uno de los artífices principales de la falta de respeto al Patrimonio Histórico de los siglos XIX y XX y que hoy seguimos teniendo muchos de los españoles de cualquier tendencia política o ideológica.
 
 
Y este señor que contribuyó a destruir gran parte de los edificios históricos de Madrid tiene una calle dedicada….
 
Independientemente de que parte de sus objetivos fueran para hacer jardines, el resultado fue tenebroso para Madrid, y contribuyó a sembrar y acrecentar la semilla de las tinieblas arquitectónicas destructivas que llegarían a su punto álgido  en el siglo XX madrileño, y que se han perpetuado en el siglo XXI sin que ningún gobierno municipal, regional o nacional haya emprendido la vía espiritual de la conservación del patrimonio, y aun mucho menos de la recuperación.
 
Por lo menos gran parte de Dresde fue reconstruido tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial…
 
 
Arturo Soria y el  lema “siglo nuevo vida nueva”.
 
Tal y como hemos mencionado anteriormente el Urbanista Arturo Soria, relevante en el primer tercio de la Ciudad de Madrid al haber planificado la “Ciudad Lineal” se declaraba seguidor del pensamiento de Ángel Fernández de los Ríos .
 
Soria acuñó el lema que guiaría los primeros 40 del siglo XX, tal y como describe Bonet:
 
“Su lema podría ser el que más tarde propugnó Arturo Soria “Siglo nuevo, vida nueva” con todo lo que esto implica en arquitectura”.
 
Eso significaba destruir muchos edificios….
Algunos de los proyectos para Madrid del siglo XX fueron admirables y de verdad planificaron la apertura de nuevas arterias que mejoraban la parte central de la Ciudad: ese fue el caso de la Gran Vía de Madrid que mejoró al comunicación entre el eje del Prado y de la Princesa, construyendo edificios monumentales de viviendas y de oficinas, y no centrándose en la destrucción de iglesias…..
 
 
Sin embargo muchos de los arquitectos y urbanistas que ampararon ese pensamiento fueron víctimas de su mismo mismo: la calle Arturo Soria, eje de la Ciudad lineal planificada por Arturo Soria no conserva en la actualidad ni el 1% de los edificios  planificados por su creador….
 
La rueda no tiene límite, el círculo vicioso no se detiene….no hay cultura de la conservación del patrimonio arquitectónico en Madrid…
 
 
 
La segunda mitad del siglo XX  y la destrucción continúa.
 
Pudiera pensarse que solamente los liberales exaltados, los republicanos anticlericales,   los socialistas, los comunistas o los anarquistas destruyeron edificios que se debían haber conservado en Madrid.
 
No es cierto. Por ejemplo hay partes del proyecto de Fernández de los Ríos arriba enumerados que se ejecutaron durante los gobiernos antiliberales de derecha del General Franco, estos son dos ejemplos:
 
- La demolición de la antigua Armería del Palacio Real junto con las Caballerizas , para hacer los jardines de Sabatini.
 
- la demolición de la esquina del Convento de San Francisco el Grande para ampliar la calle Bailén hacia el Sur. 
 
Es cierto que quizás son dos de los menos polémicos de todos los que enumeró Fernández de los Ríos en 1.868.
 
 
Sin embargo el poso que dejó en el urbanismo político de orden teórico, normalizando  la discrecionalidad del derribo de cualquier edifico histórico porque se le antoje a un político en un despacho el autorizarlo, ha quedado en el imaginario español
 
 
Durante los años del desarrollismo de los años 1960 y 1970 no solamente se demolieron por decenas las espléndidas las mansiones y palacetes que los nobles españoles habían construido en el Ensanche de  Madrid – Paseo de la Castellana, Barrio de Chamberí, y barrio de Salamanca especialmente-   en los 150 años anteriores.
 
También se autorizaron por parte de los poderes públicos que se demolieran iglesias y conventos y colegios  que milagrosamente se habían salvado del primer y segundo periodo de Fernández de los Ríos y de las quemas de edificios “republicanas” de 1.931 y 1936-39:.
 
 
Entre los edificios religiosos y colegios públicos reales demolidos en Madrid durante los últimos años del Franquismo figuraban iglesias y otros edificios públicos que hubieran debido salvarse, entre ellos:
 
- La Iglesia y Convento del Buen Suceso de la calle Princesa. El día de su demolición para sustituirlo por un edificio de metal de pobre aspecto el diario ABC  no se atrevía a expresar siquiera un atisbo de crítica y titulaba en portada con un lacónico “Cambia Madrid”
 
 
-  La iglesia de Nuestra Señora del Rosario, “uno de los buenos ejemplos del neogótico madrileño, fue construida en 1918 por Carlos de Luque, en la calle Conde de Peñalver, 40. En 1967 se derribó”. Fue sustituida por un mazacote de hormigón.
 
- El convento del Sacramento, edificio cercano a la calle Mayor que fue sustituido por una birria con carpintería de color rojizo de pobre estética.
 
- El Asilo-Colegio de las Mercedes en la calle María de Molina dependiente de la Diputación Provincial de Madrid.
Según Historias Matritenses “El edificio se construyó para conmemorar el matrimonio del rey Alfonso XII con la reina doña María de las Mercedes de Orleáns según un acuerdo fechado el 21 de Diciembre de 1877. Desgraciadamente María de las Mercedes falleció unos meses después de casarse en 1878.

El asilo estaba en una parcela de unos 13.000 metros cuadrados, era de estilo bizantino y con una capacidad para entre trescientas y cuatrocientas niñas. El terreno fue cedido por el marqués de Salamanca, quien se lo compró al marqués de Urquijo. La construcción se inició en abril de 1880, según el proyecto del arquitecto Carlos Velasco, dotando de las mejores condiciones de habitabilidad y contando con grandes dormitorios en sus tres plantas de altura. La asignación para la construcción fue de un millón y cuarto de pesetas, aportadas por La Diputación Provincial de Madrid en el año 1882.
[…] El colegio fue vendido en mayo de 1967 por 400 millones de pesetas, cifra nada despreciable. Hay que tener en cuenta la excepcional situación que tenía el Asilo de las Mercedes. En su lugar se levantó el complejo Eurocis a comienzos de los setenta.”
 
 
 
Si no hubiera existido este plan de “embellecimiento de Madrid” de 1868 Fernández de Los Ríos que fue ejecutado en más de un 70%,  destruyendo gran parte del patrimonio de edificios religiosos y militares de Madrid en los decenios siguientes, tampoco se puede asegurar que todos esos edificios hubieran resistido el paso del tiempo, pero quizás muchos de ellos hubieran sido reformados o utilizados como escuelas públicas, u oficinas municipales o de la Diputación provincial –hoy comunidad autónoma de Madrid (CAM)- o incluso como hoteles con encanto…..
 
Hubo otros planes de “embellecimiento” equivalentes al de Fernández de Los Ríos, por ejemplo en Mayo de 1931- 20 días después de la  proclamación de la IIª República en España. para dar la bienvenida  al nuevo régimen se inició con la quema y destrucción de más de 100 edificios religiosos en Madrid. Este hecho premonitorio anticipó lo que iba a permitir una sucesión de gobiernos anticlericales cuando gobernó el Frente Popular,  hasta que se desencadenó la Guerra Civil.
 
Amparados por al Gobierno de Manuel Azaña y también el aviador Ramón Franco Bahamonde, hermano del general Francisco Franco , se quemaron y destruyeron un centenar de Conventos e Iglesias en Madrid, incluyendo sus bibliotecas, cuadros,  altares etc… mientras tanto las fuerzas de orden público  al servicio del gobierno republicano habían recibido las órdenes de no intervenir
 
  
 No todos los intelectuales estaban de acuerdo en que esos edificios religiosos debían de ser conservados tampoco en 1931:
. Según recordaba el diario ABC en un artículo reciente, el escritor Ramón María Valle- Inclán escribía durante la Segunda república:
 
Corría enero de 1934, en plena Segunda República, cuando Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) sorprendió a los lectores del diario «Luz» con unas declaraciones explosivas. El escritor respondía a una polémica de índole meramente artística y arquitectónica sobre la ciudad de Madrid que, aparentemente, no requería semejante respuesta, pero con la que se despachó a gusto. «Lo bonito de las revoluciones es lo que tienen de destructor», soltaba ante las preguntas del periodista.”
 
                              
Y es que si no hubiera sido Fernández de los Ríos, otros personajes de similar radicalismo hubieran escrito ese libro u otro parecido. Valle Inclán continuaba la tradición  de destruir en vez de construir en esas líneas escritas en 1934:
 
 
“Al escritor [Valle Inclán] se le fue calentando la boca, hasta el punto de considerar escasas las tropelías que el Gobierno republicano cometió contra la Iglesia al subir al poder, como, por ejemplo, la quema de más de un centenar de edificios religiosos: «Se ha dicho mucho sobre la quema de conventos, pero la verdad es que en Madrid no se quemaron más que cuatro birrias que no tenían ningún valor. Lo que faltó ese 14 de abril de 1931, y yo lo dije desde el primer día, es coraje en el pueblo, que no debió dejar ni un monumento. Para la próxima revuelta espero que las masas vuelen con dinamita el monumento a Cervantes… No se hizo nada en España aquel día. Fue una lástima, pero como todo se repetirá, tarde o temprano, es preciso que vayamos indicando a la gente las cosas que hay que destruir para que nada les pille desprevenidos»”.
 
 
Quería Valle Inclán destruir también la espléndida estatua ecuestre de Felipe IV elaborada por el mítico Pietro Tacca, el edifico del Círculo de Bellas Artes, el palacio de Comunicaciones de la plaza de Cibeles concebido por el arquitecto Antonio  Palacios…..
 
 
Si observamos la talla personal y la catadura moral de algunos políticos, arquitectos,  e intelectuales españoles de los siglos XIX, XX y XXI  como los mencionados Fernández de los Ríos y Valle Inclán,  es “un milagro” que aún quede algún edificio antiguo reseñable en la arquitectura de Madrid y que no hayan destruido totalmente “el espíritu” histórico de la ciudad  ...
 
Poco falta.
 
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