Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?

Suscríbete a nuetro boletín gratuito
Está usted en: Historia > Historia
El regreso de la falsa libertad

1917: La Revolución Rusa y el Matrimonio

Desde que J.L. Rodríguez Zapatero fue Secretario del PSOE, el atrasador marxismo sociológico ha regresado a un partido que fue sin duda la fuerza política que más desestabilizó de la 2ª República española.

Actualizado 25 agosto 2021  
Compartir:  Comparte esta noticia en Twitter 
 Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Enviar  |  
Comentarios 0
Gonzalo Fernández de Navarrete y González Valerio
  
La historia se repite en parte, y desgraciadamente las nuevas generaciones de políticos no aprenden de los errores pasados, ni se forman suficientemente en los desastres –en particular del siglo XX, el más violento y asesino de la historia de la Humanidad-  especialmente por la violencia ejercida por sus propios gobiernos contra las propias poblaciones de sus países, dónde se ejecutó a enemigos políticos en revoluciones y guerras civiles de sus misma nacionalidad con la mayor de las alevosías y sistematicidades ideológicas.
 
 Y es preocupante que la clase política española de este siglo XXI empieza a mostrar un dogmatismo y una incultura comparables a aquella que durante el primer tercio del siglo XX arrastró al mundo occidental al desastre y al atraso, con la consolidación de múltiples regímenes de inspiración marxista, y de su escisión fascista (muchos olvidan que Mussolini ERA  el “hombre de Lenin” en Italia hasta 1919, y que SU ideología es una hibridación del marxismo socialista con el nacionalismo).
 
Desde el surgimiento del Manifiesto Comunista (1848) fueron fundándose en Europa partidos de ideología marxista, que llevaban en su programa la destrucción, el robo y el asesinato como modo de tomar el poder para después de cometer múltiples crímenes contra todo y contra todos, algo que significaría “alcanzar la libertad”….
 
Realmente era un programa político muy motivador el de Marx, porque además de permitir reclutar militantes dispuestos a todo, se permitía “no tener conciencia”, no tener misericordia en el crimen, y además resulta que era para liberar al ser humano de sus cadenas que los capitalistas, religiosos y nobles habían creado a los “proletarios”.
 
 
Y ocupando los revolucionarios los pocos bienes que quedarían sin destruir en ese periodo de revolución, supuestamente se alcanzaría poco después un nivel económico “superior” al existente, repartiendo la “plusvalía” entre los obreros y pobres del mundo, dándole a todo ser humano ingresos según su necesidad y se le exigiría aportar recursos según su capacidad… Todo un cuento de hadas….
 
 
El ser humano de la segunda mitad del siglo XIX, y luego durante buena parte del siglo XX desde la consolidación del régimen Marxista en la URSS en 1917 hasta su caída en 1989-1991 pudo comprobar cómo las promesas del mayor inútil de la historia –Karl Marx, hombre que nunca se tituló en economía en ninguna escuela ni facultad, ni fundó ninguna empresa, ni creó ninguna riqueza que siquiera le permitiera mantener a su familia sin mendigar a sus allegados-  supusieron la creación del mayor atraso económico de la historia en los países que siguieron sus doctrinas económicas, y promovieron la mayor destrucción de libertades humanas desde que existen registros….
 
Dicho esto, se comprobó que  gracias al marxismo - matando a todos y robando todas su propiedades-  los gobernantes marxistas (la mayoría procedentes de entornos acomodados en lo social, sin haberse encontrado nunca una mayoría de obreros entre ellos),  que a su vez no fueran asesinados por otras facciones marxistas o anarquistas de sus “revoluciones” totalitarias, podían mantener el poder político en esos países durante decenios, a pesar de arruinar y oprimir a sus habitantes.
 
Países, que a partir de ese momento de aplicación de la teoría marxista y sus “adendas” leninistas,  estarían arruinados durante largo tiempo gracias a su restricción de la libertad política, de la destrucción de los derechos humanos, y con la casi total destrucción de empresas y negocios con la consecuente creación de hambrunas recurrentes entre el pueblo, que siendo los verdaderos “proletarios”, serían acusados de burgueses, de enemigos del pueblo y de cualquier otra sandez,  como se les ocurriera desenmascarar la farsa de la “libertad” marxista.
 
La perpetua falsificación de estadísticas económicas, repetida sin resuello en todos sus medios de comunicación y redes de partidos afines por el mundo, intentaría perpetuar el engaño  a sus habitantes, que sin embargo en el caso de la URSS sería desenmascarado muy fácilmente  por la diferencia de desarrollos y de libertades sociales entre la República Federal Alemana (RFA) y la República “Democrática” Alemana (RDA). También por el muro de Berlín y las múltiples vallas de espino y disparo a matar de los guardas de frontera a los que querían escapar del “paraíso” del Telón de acero marxista.
 
 
Y es que las promesas del marxismo eran tan grandilocuentes y tan ridículas, que cuesta creer que parte de los socialistas actuales vuelvan desde inicios del siglo XXI a la referencia marxista en el PSOE., tras la “desmarxización” del socialismo español que tuvo que emprender Felipe González en la Transición  española del siglo XX, por la “recomendación” de Willy Brandt y François Mitterand entre otros, cómo requisito imprescindible para poder entrar en el club de partidos Socialistas no marxistas occidentales, y posteriormente en la Comunidad Económica Europea.
 
 En cualquier caso en las siguientes líneas figura únicamente una muestra de lo que era la promesa de libertad del marxismo en un escalón muy básico de la sociedad: la unión matrimonial.
 
 
LA REVOLUCIÓN RUSA Y EL MATRIMONIO EN 1917: LA LIBERTAD SOVIÉTICA INICIÁTICA (TAMBIÉN DEFRAUDADA)
Desde mucho antes de que las Iglesias Cristianas – ya se escindieran posteriormente en  católica no reformada, protestante, ortodoxa, copta etc… establecieran sus ritos de unión, existía la figura del matrimonio en la historia.
 
Cualquier cultura, cualquier sociedad o cualquier confesión religiosa desde tiempos inmemoriales tenía la figura de la unión matrimonial como base de la familia, ya fuera realizada de modo previo y planificado, o simplemente después de la consumación de la unión de las dos personas en el derecho de las sociedades más primitivas.
 
Sin embargo, cómo en todos los ámbitos de la vida, Marx y su enfermiza ideología  consideraba que el hombre había hecho de esa figura matrimonial algo opresivo, “burgués” y que su teoría lo iba “a arreglar”…
 
El primer gobierno de teoría marxista que se consolidó en la historia durante largo tiempo, el de la revolución rusa de Lenin y sus secuaces, iba a aplicar las nuevas teoría de “libertad” que el marxismo preconizaba en el ámbito de la vida de familia.
 
Y por supuesto el leninismo, como aplicación práctica de la teoría marxista iba a “arreglar” sin tardar el tema del matrimonio...
 
Los relatos de los viajeros occidentales a los primeros años del Marxismo Leninismo en Rusia y la URSS son fuente de conocimiento indispensable para conocer la violencia y salvajismo de los revolucionarios marxistas en sus primeros años de gobierno, pero también incluyen episodios de “tragicomedia” como los que describe el marxista leninista español Julio Álvarez del Vayo.
 
Álvarez del Vayo, fue un burgués social-comunista español, hijo de un general de ejército de la época de la Restauración que tuvo la mala suerte de que su hijo no asimilara bien la educación recibida en casa.
 
Vayo, cómo agente del proselitismo totalitario soviético, en su alienación sin embargo se atribuía a sí mismo la figura de “proletario”,  y estuvo varias veces en Rusia en el decenio de 1920 para luego glosar en España las glorias de los asesinatos comunistas y la acción de gobierno “liberadora” de los bolcheviques.
 
En 1926  publicaba Vayo un  libro que puede tener serios efectos secundarios, al poder generar vómitos espontáneos al lector, causados por el cinismo del autor al justificar “los efectos positivos” de todos los asesinatos soviéticos y sus “progresos”. No merece la pena detenerse mucho más tiempo en la figura de un personaje que en su amargura asesina de exiliado español fracasado, acabó fundando en los años 70 del siglo XX un grupo terrorista Marxista que se dedicó a matar españoles en aras de establecer una dictadura soviética en España cómo la que ya defendía en sus escritos de 1926. (Ahorraremos aquí las líneas relativas a cómo Vayo quería asaltar con milicianos al servicio del gobierno de la 2ª República en 1936-1937 todas las legaciones diplomáticas de Madrid, para poder asesinar a los asilados refugiados en ellas.)
 
Sin embargo a veces es mayor el interés del libro por los contenidos de descripción secundaria de situaciones vistas, puesto que para disimular su verdadero objetivo de proselitismo del marxismo leninismo en el mundo, es en esas áreas en las que se permite alguna crítica más a sus amos soviéticos. (Stalin sale fenomenalmente parado por los comentarios del vasallo Vayo, que por supuesto lo considera un comunista modélico, muy “moderado” literalmente). 
 
 
Sin dilatar más la mención del contenido del libro de dicho prodigioso –y moderado-  autor. He aquí lo que sucedió con la “libertad” que los marxista -leninistas iban a dar al ser humano en el tema del matrimonio:
 
“Hablamos [con su interlocutora una comisaria comunista soviética] de la vida de familia. Al principio se dieron grandes facilidades para el matrimonio y el divorcio. La ceremonia de casamiento no podía ser más simple: bastaba la comparecencia ante el magistrado de los dos contrayentes en condiciones de probar su estado legal; de no existir duda alguna, allí mismo se firmaba en el acto el correspondiente contrato.
Igual procedimiento para el divorcio es decir más sencillo todavía, porque durante algún tiempo sólo precisaba que lo desease una de las partes interesadas para que fuese inmediatamente concedido.”
 
Y claro, era de suponer que con un raciocinio tan elaborado, y tan elevado cómo el de los marxista-leninistas,  de lo que eran el matrimonio y sus efectos jurídicos, y sus implicaciones sociales, los efectos de las medidas bolcheviques fueron “muy muy positivos”…:
 
En poco tiempo el número de divorcios aumentó de manera alarmante. La gente contraía matrimonio y los deshacía, sin dar a ello excesiva importancia. No era extraño encontrarse en una reunión con una chica de 17 o 18 años casada ya tres veces, y que en la duda de a qué marido adjudicarla se acababa presentando o saludándola por su nombre de soltera.
La filosofía bolchevique al respecto sonaba muy bien en la teoría:
“Facilitar el matrimonio y se acabará con una de las grandes causas de la unión ilícita y de hijos ilegítimos. Facilitar el divorcio, y seguramente el sentimiento de que ambos contratantes pueden ser libres cuando quieren, suavizará las dificultades la convivencia conyugal” .
 
Y este era el juicio de Vayo de la “resolución de problemas” y de la “libertad” que el gobierno bolchevique había generado-multiplicando los problemas-, aunque intente justificarlos por el entorno (como siempre la responsabilidad del fallo era de otros):
 
“ En la práctica los resultados fueron menos lisonjeros . Verdad es que se estaba en plena neurosis de guerra, cuyos efectos sobre la moral general y la vida de familia saltaban igualmente a la vista en aquellos países donde no cabía atribuirlos a la revolución.
De todas formas se imponía cortar abusos, y la legislación bolchevique inició una serie de medidas restrictivas, comenzando por exigir que fueran ambas partes las que solicitaran el divorcio [cómo ya se hacía antes de los marxistas] y estableciendo, aún con mayor rigor que antes, la obligación de los padres y su obligación de atender al sostenimiento de los hijos”.
 
Y es que la “vida de familia” no escapó tampoco al violento infantilismo destructor de la teoría marxista en los países que cayeron en sus garras entre 1917 y 1991.
 
La realidad demostró que las soluciones familiares de “cuento de hadas” del marxismo no eran más que una grandilocuente sandez, como también lo fueron en términos políticos y económicos.
 
El marxismo supuso un sistema fallido desde el primer día, creando nuevos problemas mucho más graves que los que intentaba solucionar en todos lo ámbitos, al tratar a todo el conocimiento y experiencia de sus antepasados como si fuese “prehistoria”, cuando realmente los asesinos propios de la época de cromañón fueron los comunistas marxistas (con perdón para muchos de los hombres de cromañón, que probablemente eran más humanitarios que los seguidores de Marx y Lenín)….  
 
Sin embargo ni siquiera el ver con sus propios ojos la ridícula teoría del marxismo pudo hacer que aquellos que lo promovían y defendían denunciaran honestamente su verdadera faz, que consideraba que el ser humano se iba a liberar con sus teorías de gobierno (y en cambio se esclavizó a niveles insospechados….).
 
Vayo acaba –como no podía ser menos en un exponente que inspira a los nuevos dirigentes marxistas del PSOE del siglo XXI como José Luis Rodríguez  y cómo Pedro Sánchez, estableciendo que el desastre comunista con la gestión del matrimonio al final no fue tanto, y que se rectificaron errores (funesto concepto para los que hayan conocido en primera persona la faz del marxismo y lo falaz del concepto…)
 
 Y es que el dogmatismo con poca formación suele generar unos cócteles muy peligrosos. De los comunistas de Podemos se podía esperar una dialéctica tan pobre como la de los inútiles de Marx y Vayo, pero desde luego tras la funesta etapa de ideología marxista simplista guerracivilista  de Rodríguez Zapatero en el PSOE, se podía esperar que Pedro Sánchez se acercara más los partidos socialistas europeos herederos de la época de Willy Brandt y de Felipe González, que alejaron de las simplonerías atrasadoras marxistas al PSOE, funestas para España y para el mundo en el pasado en lo político, lo económico y también en sus experimentos de ingeniería social, que dentro de unos años pasarán factura atrasadora, eso es seguro.
 

 

Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de cronicaeconomica.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
cronicaeconomica.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. ¿Te ha gustado? ¿Qué destacarías? ¿Qué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de Historia

1862: Hans Christian Andersen en Barcelona.

1899: Portugal, playa de Madrid

Karl Marx: Un inútil con pretensiones

15 de Abril 1936: "Morirá en la horca, con los zapatos puestos."

La Segunda República: Censura hasta en las esquelas.

¿Fue Largo Caballero un luchador por la libertad?

¿Dos fracasos? Tuberculina en 1890 e Hidroxicloroquina en 2020

Huawei celebra por primera vez los ´Días sin IVA´

Covid de 2019 y Gripe Española de 1918

La supervivencia del Franquismo tras el fin de la IIª Guerra Mundial.

© Copyright CRÓNICA ECONÓMICA, S.L. 2021 | Suscríbete al boletín | Mapa web | Contacto | Publicidad | Política de cookies | Política de privacidad | Estadísticas | RSS
Celindas, 25. 28016 Madrid.