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¡Adiós al Acuerdo UE-MERCOSUR!

El 11 de julio de 2019 empezábamos nuestro artículo semanal afirmando la necesidad de comentar, por su importancia y la repercusión mediática que está teniendo, del Acuerdo de la UE con Mercosur. Eso sí y como siempre, afirmábamos taxativamente, nuestras opiniones tratarán de centrarse sobre las repercusiones que lo acordado tendría, en el caso de aprobarse definitivamente, sobre el Sector Agrario Español, que, al menos a nosotros, es lo que hoy más nos preocupa.

Actualizado 24 septiembre 2020  
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Redacción Agrolibre
  
Cuando supimos que la Comisión Europea, que negociaba en nombre de la Unión Europea (UE), y los cuatro países miembros de Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) habían alcanzado, en la tarde del 28 de junio pasado, un acuerdo comercial, calificado de histórico tras más de veinte años de negociaciones, los productores agrarios españoles temieron lo peor y manifestaron de forma clarísima su descontento con el Acuerdo alcanzado.
Las Organizaciones agrarias temieron  con toda razón que, para ellos, los beneficios que se anunciaban no compensaban en absoluto los enormes riesgos que se confirmaban para la agricultura y la ganadería europea.
Lo acordado se trataba de un primer paso, cuasi definitivo y ciertamente importante, pero que aún necesitaba de un largo proceso de ratificaciones.  Del lado comunitario, este pacto debía ser ratificado por los Estados miembros vía Consejo de Ministros o Cumbre Europea, por el nuevo Parlamento Europeo y por los parlamentos nacionales.

“Cuanto más sabemos, más preocupados estamos”, manifestó la organización agraria UPA. Según se van acelerando las negociaciones UE-Mercosur, nos parece, afirmaron, que el agroalimentario será uno de los sectores que saldrá perdiendo en este acuerdo, y con él, todos los consumidores europeos. La UE quiere abrir sus puertas a millones de toneladas de productos producidos bajo normativas mucho más permisivas en materia de productos fitosanitarios o bienestar animal. “Está en juego la calidad de nuestra cadena agroalimentaria, la pervivencia de nuestros sectores y la vida en los pueblos”. “No admitiremos más acuerdos en los que sólo salimos perdiendo”.
Los países del Mercosur ya son el primer exportador de productos agroalimentario a la UE, con un déficit comercial de la UE de más de 16.000 millones de euros. En el sector de vacuno cárnico, por ejemplo, el 75% de las importaciones a la Unión procedían de Brasil, Argentina y Uruguay. De estos países importamos también una ingente cantidad de cítricos, más de 488 millones de euros en 2018, y de pollo (Brasil es el primer productor mundial). Otro producto que se vería muy afectado es el arroz, del cual ya se le ha ofrecido a Mercosur un contingente de 150.000 t a 290 €/t.
Alimentos todos ellos producidos bajo distintas normas que no coinciden con la europea. En este sentido, UPA señalaba también “la hipocresía de Bruselas”, al prohibir el uso de ciertos productos fitosanitarios a la vez que no impide la importación de alimentos en cuya producción se han usado esos mismos compuestos químicos”.

Por su parte la COAG mostraba, del mismo modo y de forma reiterada su oposición frontal a este acuerdo por considerar que pone en peligro el sostenible modelo agrario europeo y la seguridad alimentaria de los consumidores de la UE. Respecto al impacto en el sector agrario, esta organización destacaba una cifra que ilustraba en sí misma el brutal impacto para la ganadería comunitaria: “un contingente arancelario libre de tarifas como el que se baraja para la carne de vacuno, 99.000 toneladas,  supondría (en su equivalente de peso en canal)  a un total de 2 millones de vacas nodrizas lo que supone más del número total de cabezas de Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Estonia, Grecia, Croacia, Chipre, Letonia, Luxemburgo, Hungría, Malta, Eslovenia, Eslovaquia, Lituania, Finlandia y Suecia juntas. Es inaceptable que se entregue el sector ganadero a cambio de coches y facilidades para grandes constructoras en licitaciones públicas”. “La experiencia nos dice que este tipo de acuerdos de libre comercio acaba beneficiando a los grandes latifundios y a las élites económicas de ambas partes en detrimento de los pequeños y medianos agricultores”.
COAG, junto con la Plataforma en contra del TTIP y el CETA, ha denunciado durante los últimos años los perniciosos efectos de los acuerdos de libre comercio de la UE para el modelo social de agricultura, (mayoritario en Europa y nuestro país), vital para garantizar la calidad, la seguridad alimentaria, la preservación del medio ambiente y desarrollo de las zonas rurales”

Asoprovac, (la Asociación Española de Productores de Vacuno de Carne, la organización profesional más representativa del sector productor de vacuno de carne español, agrupando un 70% de la producción del país y con más de 3.000 asociados en todo el territorio nacional), quiso también trasladar otra enorme contradicción que estaba sobre la mesa. Mientras que el sector ganadero-cárnico se enfrentaba y sigue enfrentándose a la creciente estigmatización por su modo de producción, ante la pasividad casi total de las instituciones europeas, observaba estupefacta, como esas mismas instituciones peleaban por incrementar la presión legislativa sobre este sector primario europeo sin apenas trasladar estas preocupaciones a las negociaciones internacionales.
Durante el año 2018, Brasil, Argentina y Uruguay Brasil, fueron responsables del abastecimiento de más del 75% de las importaciones de carne de vacuno de la Unión Europea (UE). Ante esta situación, no parece que tenga mucho sentido hacer muchas más concesiones en este sector a los países de Mercosur..
.“No estamos en contra de los acuerdos de libre comercio pero, estamos muy orgullosos del modelo europeo de producción y no podemos aceptar de brazos cruzados que se utilice este sector como moneda de cambio para poner en riesgo la seguridad alimentaria europea ante la creciente importación de carnes de otros países que poco a poco van erosionando el tejido rural europeo por el que tanto hemos luchado”.

Por su parte nuestro presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, señalaba en su cuenta de twiter, con su acostumbrada necedad, que, “tras 20 años negociando, hoy alcanzamos un acuerdo comercial histórico entre la UE y Mercosur. Gracias, entre otros, al papel determinante de España durante las últimas semanas. Excelente noticia para la comunidad Iberoamericana en favor del comercio como motor de progreso”. Sánchez como siempre, indiscreto y desatinado con los intereses reales del Sector en su conjunto.
¿Creen ustedes que un Presidente español debe presumir de ser la punta de lanza del Acuerdo… y si luego, todo resulta un fiasco, ¿dónde tendrías que meterte?, al menos espérate a que se confirme. Ahora, por ejemplo, cuando vuelvas a tu país intenta explicárselo a nuestros ganaderos intenta justificar tu aparente alegría. 

¡Y nosotros, qué opinábamos! 
Pues en este caso y sin que sirva de precedente, estábamos de acuerdo con lo manifestado por Pedro Barato presidente de ASAJA , cuando afirmaba que, “tras 20 años de negociación, al final una vez más, el sector agrario vuelve a ser la moneda de cambio cuando hay que hacer cualquier acuerdo o tratado”.
Nosotros estábamos y siempre estaremos de acuerdo con la libertad comercial y defenderemos el ampliar el comercio internacional y romper cualquier limitación al mismo, pero, (en todos los temas siempre hay “algún” pero), no a cualquier precio y menos tratándose de la UE donde coexisten naciones con multitud de intereses y donde lo normal es que los países más industrializados terminen invariablemente por llevarse el “gato al agua”.
No se puede, ni debemos permitir, sacrificar la agricultura mediterránea para vender coches alemanes e intentar colocar industria pesada centroeuropea en Iberoamérica, no, no se puede ni se debe, ni puede engañarse al productor agrario europeo con falsas promesas de compensación.
 
Y, los franceses empiezan al parecer y como persistentemente ocurre, a separarse, sin retirarse de lo acordado.
“Francia todavía no está lista para ratificar el acuerdo comercial alcanzado entre la Unión Europea y el Mercosur, según anunció este martes 2 la portavoz del Gobierno francés, Sibeth Ndiaye, con lo que enfría el optimismo de muchos dirigentes, incluidos los españoles, y deja en el aire un acuerdo que cada vez provoca más rechazo en el sector agro-ganadero español.
“Vamos a mirarlo en detalle y en función de esos detalles, decidiremos. Por el momento, Francia no está lista para ratificar” el tratado, señaló Ndiaye en una entrevista en el canal informativo “BFM TV”. Para la portavoz gubernamental, los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) deberán dar garantías a Francia para que ratifique el acuerdo, como ya sucedió con Canadá antes de rubricar su acuerdo comercial con la UE, el llamado CETA”.
O sea que Francia exigirá garantías adicionales para firmar el Acuerdo como ya hiciera con el CETA y España qué, ¿aceptará sin más lo acordado, que como ya sabemos es absolutamente perjudicial para grandes sectores de nuestra agricultura y ganadería? Esperemos que no.

Qué razón teníamos… …
Francia ha sepultado ya, bajo el altar de la protección de la biodiversidad y la regulación del clima el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
El proceso de invalidación de este acuerdo se llevó a cabo en cuatro etapas: ante la oposición frontal de los agricultores y de las ONGs medioambientales, el presidente francés, Emmanuel Macron, lo dejó en suspenso el año pasado; luego, en agosto de 2019, durante la cumbre de los 7 países más desarrollados (G7) que se llevó a cabo en Biarritz, el mandatario francés se opuso al acuerdo con el argumento de que el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, había “mentido” sobre sus compromisos medioambientales; después, su ex primer ministro, Edouard Philippe, formó una comisión de expertos presidida por el economista Stefan Ambec para evaluar el impacto del acuerdo (Comisión Ambec) y, por último, el actual Jefe de Gabinete, Jean Castex, anunció el viernes 18 de septiembre que el pacto “ponía en peligro la biodiversidad y desregulaba el clima”. 
París cedió ante las exigencias del poderoso lobby agrícola, muy particularmente de la poderosa FNSEA, la Federación Nacional de Sindicatos de Explotaciones Agrícolas. Este sector había considerado que el tratado representaba una “competencia desleal”. Un alza de 50 mil toneladas de exportaciones anuales de carne vacuna desde el Mercosur hacia el Viejo Continente desencadenaría, por añadidura, un proceso de desforestación en los países del Mercosur debido a la necesidad de incrementar la producción de carne y, por consiguiente, las áreas de pastos. 
París eligió la víctima más frágil y expuesta en cuyo trono está el presidente brasileño Jair Bolsonaro rodeado por el espectáculo indigerible de los incendios en el Amazonas. En términos de comunicación política el negocio es perfecto: los ecologistas estarán felices de que las potencias coloniales más destructoras de la biodiversidad planetaria y medalla de oro del saqueo de los recursos naturales de los países del Sur rehúsen aplicar un tratado cuyo eje principal pasa por pactar con un pirómano grosero como Bolsonaro: a su vez, los agricultores desactivan un acuerdo que rompía su monopolio. 
El pasado 21 de agosto, la canciller alemana Angela Merkel también expresó “serias dudas” sobre el tratado y puso el acento sobre “los incendios”. La misma fuente del Ejecutivo citada por Le Monde (anónimamente) apuntaba que al texto “le faltan ambiciones medioambientales y disposiciones vinculantes, pero no queremos rechazarlo todo”. 
Se fijaban tres “exigencias políticas” inasumibles para Mercosur, primera asegurar que el “acuerdo no provocará ninguna desforestación importada de la Unión Europea”, segunda, que los compromisos de los países del Mercosur con respecto al clima (el acuerdo de París, por ejemplo) sean “jurídicamente vinculantes” y tercera, que los controles de aduana y la trazabilidad “sean más frecuentes” y respeten “las normas medioambientales y sanitarias”.

Y ahora qué, seguirán nuestros políticos defendiendo, como hizo ya el presidente Sánchez hace ya más de un año, que “tras 20 años negociando, hoy alcanzamos un acuerdo comercial histórico entre la UE y Mercosur” y si así lo pensaron entonces por qué están tan callados ante la paralización del Acuerdo. Suponemos que no nos intentarán convencer ahora, ¡verdad Planas!, de que el Acuerdo era atentatorio contra el Sector Agrario o sí. ¡Qué personajes! 

¡Adiós al Acuerdo UE-Mercosur!  
 
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