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Una adaptación a las circunstancias históricas

La supervivencia del Franquismo tras el fin de la IIª Guerra Mundial.

Desde 1942, punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial, el general Franco fue cambiando la cara más "fascistizada" del régimen, sustituyendo a los que habían tenido una mayor vinculación con la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, y acercándose España a los Estados Unidos para asegurar la pervivencia de su gobierno.

Actualizado 25 marzo 2020  
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Gonzalo Fernández.de.Navarrete y González.Valerio
  
La pervivencia en el poder de los vencedores de la Guerra Civil (1936-1939) tras el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue una sorpresa para muchos de los republicanos y aliados españoles de los comunistas de la URSS. Muchos de los emigrados a México –dónde se estableció el Gobierno de la República española en el exilio- anticipaban que los vencedores de la Segunda Guerra Mundial harían caer al gobierno del general Franco en los meses posteriores al final de la contienda mundial.
 
Sin embargo antes de las maniobras emprendidas por la URSS y otros países occidentales en 1945 como Francia y Reino Unido  para hacer caer al gobierno del general Franco, es importante comprender lo acaecido durante la segunda Guerra Mundial con respecto a la postura internacional de España que fue adaptándose a los devenires de los frentes en la Segunda Guerra Mundial.
 
Esa “flexibilidad” del franquismo–muchas veces impuesta por las coacciones de los aliados como los embargos de petróleo realizados por Estados a España durante la Segunda Guerra Mundial a modo de presión insoportable-  probablemente permitió que al final de la Guerra Mundial en 1945 no se cumplieran las esperanzas que los miembros de las diferentes facciones del bando derrotado en la Guerra Civil española  de ver caer al general Franco.
 
 
 
- España 1939-1945: de las simpatías por el Eje a apoyar de facto a los Aliados.
 
La España de final de la Guerra Civil enseguida se vio inmersa desde 1939 en las intrigas internacionales entre los miembros europeos del Eje –Alemania e Italia – y los Aliados – Estados Unidos y Reino Unido-  contendientes principales en la segunda Guerra Mundial en su parte Occidental.
 
 
Entre 1939 y 1942, la España de postguerra Civil  aplicó varios de los puntos de los denominados “XXVII Puntos de Falange” que pronto quedaron en XXVI puntos al eliminarse el punto de la Nacionalización de la banca.
 
En esos años entre 1939 y 1942, el denominado Consejo de la Hispanidad y la Falange Exterior –elementos de política exterior creados por el Franquismo para articular la influencia cultural y política en el exterior-, aplicaron en los antiguos países de la Monarquía Hispánica – principalmente en Hispanoamérica- como principios rectores de su política internacional;  intentando poner en práctica lo que el punto III de los principios rectores del Estado Español basados en los principios de Falange , y publicado en 1940, especificaba:
 
            “ III. Tenemos voluntad de Imperio. Afirmamos que la plenitud histórica de España es el Imperio.
            Reclamamos para España un puesto preeminente en Europa. No soportamos ni el aislamiento internacional ni la mediatización extranjera.
            Respecto de los países de Hispanoamérica, tendemos a la unificación de la cultura, de intereses económicos y de poder. España alega su condición de eje espiritual del mundo hispánico como título de preeminencia en las empresas universales”.
 
Esta grandilocuencia de “objetivos” de recuperar el poder espiritual imperial en el mundo Hispánico, muy propia de los discursos nacionalistas de países del Eje, que supuestamente buscaban resucitar las antiguas grandezas de la Roma Imperial en el caso de Mussolini, y de una supuesta gloriosa “raza aria” que nunca existió , inventada por Hitler y su círculo “filosófico”,   no cuadraba con los medios de que disponía una España que tras la guerra se sumía en una política autárquica que limitaba aún más el poder de la economía española ya tocada por la guerra Civil.
 
Sin embargo, la desestabilización política que la Falange Exterior causaba en varios de los países hispanoamericanos –exaltado a movimientos nacionalistas que denigraban la influencia norteamericana en la zona- preocupaba  a los Estados Unidos.
 
De hecho la política exterior del Consejo de la Hispanidad y la Falange exterior que había sido fuente de conflicto incluso con Estados Unidos empezó a ser rectificada  con el regreso del militar  Jordana al ministerio de Exteriores. [1]
 
El fenómeno del “cambio de bando” español durante la guerra desde 1942 hasta su consumación en 1944 – a pesar de algunas declaraciones formales en los medios españoles que pretendían seguir apoyando al Eje-  ha sido glosado por varios historiadores.
 
De hecho Stanley Payne ha considerado que realmente desde “el verano de 1944 España se incorporó de hecho, al entramado militar de los Aliados […][2]
 
En el ámbito económico, España comenzó a privilegiar las ventas de minerales como el Wolframio, y de los alimentos como el aceite y los cereales a los Aliados en detrimento de la Alemania Nazi.
 
El viraje consumado en la política exterior española comenzado con el ministro Jordana en 1943 y que el “oportunista” –calificativo otorgado por Pardo Sanz por el cambio de postura de España hacia los Estados Unidos-, José Félix de Lequerica continuó,  significó que Franco empezara a explotar la carta del anticomunismo como uno de los posicionamientos de su régimen, en previsión de la derrota del Eje, y evitar así que pudiera comprometer a su régimen en una Europa Occidental dónde Ingleses y Estadounidenses eran muy poco amigos de las formas antiliberales y antidemocráticas de gobierno, especialmente si habían tenido relación con los países del Eje –especialmente Alemania e Italia- durante la Segunda Guerra Mundial como el Franquismo.
 
El rechazo británico a la propuesta franquista de alianza antisoviética de comunista  de 1944[3], y la respuesta inglesa  de la necesidad de realizar cambios políticos sustanciales en España para poder integrarse en los organismos internacionales,  obliga  según Pardo Sanz a acelerar la búsqueda de una nueva imagen para el régimen gobernante en España. [4]
 
Empieza en este momento la denominación de democracia popular orgánica[5], y asimismo empieza el viraje a un posicionamiento católico, conservador, anticomunista. [6]  
 
Habrá 3 fases fundamentales en la supervivencia del régimen.  Martínez Lillo sigue a Brundu en esta segmentación:
 
 
Las tres fases de la consolidación internacional del franquismo tras la segunda guerra mundial:
 
I-1945-1947. Desde las primeras condenas hasta la “Doctrina Truman”,  periodo más difícil del franquismo.
 
El general Franco esperaba que los cambios previos y el nombramiento del católico Alberto Martín Artajo como Ministro de Exteriores en 1945 bastaran para evitar los intentos de intervención y las presiones externas, pero la llegada de Truman, a la presidencia de EEUU, protestante, -repudiaba la falta de libertad religiosa en España- supondrá un endurecimiento del discurso contra Franco. Según Martínez Lillo:
 
“La permanencia de Franco en el poder al término de la Segunda Guerra mundial constituía una anomalía para las potencias vencedoras […]y  “La aceptación internacional de España parecía condicionada –aparentemente al menos- al cambio político interno”, [7]
 
Pero empezaron a vislumbrarse las divisiones entre los vencedores:
Según Pardo Sanz y Portero, entre los occidentales, “Reino Unido, con un relativo respaldo de Estados Unidos, venía tratando de lograr un cambio político en España mediante Golpe palaciego  o convenciendo al propio Franco de que restaurara la casa de Borbón”, [8] en la persona de Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII en quien habían recaído los derechos dinásticos..
 
En Francia desde 1945 el gobierno “se vio desbordado por la presión de la opinión pública” [9], y aumentó las presiones a España, aun creyendo que no tendría efecto en facilitar el cambio político en España. [10]
En Francia la influencia de la URSS era importante y los partidos políticos y Sindicatos vinculados al comunismo de Moscú tenían gran influencia.
 
Francia llegó a cerrar la frontera con España en 1946, y proseguiría el cierre hasta 1948 con el perjuicio que supuso para los intereses comerciales franceses, que perdieron peso frente en las exportaciones a España del Reino Unido, siempre más pragmático en lo económico.
 
Esta fase entre 1945 y 1947 fue liderada aún por Gran Bretaña, que estaba en plena fase de declive como poder internacional, con una traumática política de descolonización en la India, que incluía los actuales Pakistán y Bangladesh, y que acabó con violencias y desplazamientos de poblaciones por motivos religiosos.
Reino Unido en sus últimos estertores como potencia mundial sin embargo “neutralizó las derivas intervencionistas de la comunidad Internacional” en España.  EEUU era más hostil que Reino Unido hacia Franco en aquel momento por la postura de Harry Truman, pero en la Nota tripartita (1946)  Francia, Reino Unido y EEUU  […] se comprometían a no intervenir en los asuntos internos españoles” .[11] Franco también confiaba en que el “lobby español” del embajador José Félix de Lequerica en EEUU, que aglutinó a muchos católicos influyentes en pro del mantenimiento del Franquismo,  acabaría dando frutos
 
Por su parte la URSS utilizó la cuestión española  como argumento para contrarrestar  las críticas  por su política en Europa del Este“ [12]. Pero la postura soviética no se debía únicamente a esa circunstancia, la más relevante era que Stalin había apoyado militarmente a la República en la Guerra Civil y esgrimía la agresión de la División Azul. En la reunión de la ONU en San Francisco (1945), y en la Conferencia de Potsdam (Julio de 1945), los soviéticos demuestran estaban dispuestos a promover en la ONU una intervención militar en España.
 
 
De hecho, se dice que Stalin nunca olvidó la derrota en España, ni la participación de la División Azul en el frente ruso, y de hecho serán países satélites de la URSS como el gobierno de la Polonia ocupada por las tropas soviéticas quienes insten por indicación de Moscú a la condena y exclusión de la España de Franco de la ONU en 1946, con la resolución 39 (i), que literalmente expresaba:
 
“En San Francisco, Potsdam y Londres, los pueblos de las Naciones Unidas condenaron el régimen de Franco y decidieron que, mientras continuara ese régimen, España no ha de ser admitida en el seno de las Naciones Unidas. [...]
 
Los pueblos de las Naciones Unidas dan al pueblo español seguridades de su simpatía constante y de que le espera una acogida cordial cuando las circunstancias permitan el que sea admitido al seno de las Naciones Unidas.
 
La Asamblea General recuerda que, en mayo y junio de 1946, el Consejo de Seguridad hizo un estudio sobre la posibilidad de que las Naciones Unidas tomaran nuevas medidas. El Subcomité del Consejo de Seguridad encargado de tal investigación llegó unánimemente a la conclusión de que: (1)
 
"(a) En origen, naturaleza, estructura y conducta general, el régimen de Franco es un régimen de carácter fascista, establecido en gran parte gracias a la ayuda recibida de la Alemania nazi de Hitler y de la Italia fascista de Mussolini; […]
 
Recomienda que, si dentro de un tiempo razonable, no se ha establecido un gobierno cuya autoridad emane del consentimiento de los gobernados, que se comprometa a respetar la libertad de palabra, de culto y de reunión, y esté dispuesto a efectuar prontamente elecciones en que el pueblo español, libre de intimidación y violencia y sin tener en cuenta los partidos, pueda expresar su voluntad, el Consejo de Seguridad estudie las medidas necesarias que han de tomarse para remediar la situación;
Recomienda que todos los miembros de las Naciones Unidas retiren inmediatamente a sus embajadores y ministros plenipotenciarios acreditados en Madrid.
 
De hecho, como se ve en la resolución 39(i) de la ONU, de forma indirecta y para incidir en la condición de “gobierno ilegítimo” de Franco, se hace hincapié en “Los pueblos de las Naciones Unidas dan al pueblo español seguridades de su simpatía constante”, lo que vendría a ser una versión renovada del estereotipo romántico de “buen pueblo pero mal gobierno”. Por último el intento de aislamiento con la retirada de la aplastante mayoría de los representantes diplomáticos internacionales incidirá en la idea de aislacionismo secular de España como parte de su excepcionalidad.
 
En cualquier caso esta resolución  de 1946 promovida por la U.R.S.S – apoyada por gobiernos como el mexicano  del presidente Cárdenas,  dónde se había asentado el gobierno de la República española en el exilio- presentada en la ONU a través del gobierno títere de Polonia, que tampoco podía hacer gala de credenciales democráticas.
.
 
También en esta fase de entre 1945 y 1947, es relevante un documento  remitido al general Franco de fecha 29 de Agosto de 1945 titulado “Notas sobre la situación política”, por Luis Carrero Blanco – en aquel momento Carrero ocupaba en cargo de subsecretario de Presidencia del Gobierno, y era una de las personas en cuya visión  Franco más confiaba- ,  muestra al franquismo preparado para la presión, y dispuesto a no cambiar su esencia antiliberal.
 
Carrero vaticinaba en ese documento  “los anglosajones temen al Imperialismo de Stalin”,  que EEUU y Reino Unido “no quieren de ninguna manera el peligro comunista en España” y que “se disputarán bajo cuerda la amistad de España”, para lo cual había que tener “orden, unidad y aguantar”. Franco siguió las recomendaciones de Carrero.
 
EEUU y Gran Bretaña aproximaron sus posiciones, pero la URSS persistió en la “cuestión española”. La resolución ONU 39(I)  (Diciembre 1946) fue aprobada incluyendo a México, dónde el gobierno republicano en el exilio también presionaba. Significaba aislamiento para España con retirada de embajadores pero sin intervención alguna.
 
 
 II- Marzo 1947- Junio 1950. La Guerra Fría: el fortalecimiento de la seguridad occidental como prioridad se refuerza con la guerra de Corea: primeras aproximaciones de los aliados a Franco.
 
El franquismo supo aprovechar sus bazas propagandísticas. La resolución 39(I), y la presión de Don Juan de Borbón supusieron que el régimen se asentara desde 1947:
 
  • por el apoyo popular en manifestaciones que fueron multitudinarias –como había descrito Maquiavelo, nada une más que un enemigo externo-. Algunos habían anticipado “la población ante el temor de nuevas crisis políticas o episodios bélicos se apiñaría en torno al general Franco, reforzando a quien se trataba de debilitar[13]
 
  •  por el efecto en la oposición monárquica, que optó por abandonar a Don Juan tras el manifiesto de Estoril  de 1947 y se acercó al régimen franquista,
 
  • por el vaticinio de que “empujaría al generalato [Generales Kindelán y Varela…] a una postura de firme cohesión frente a la amenaza exterior” [14] .
 
El objetivo del régimen fue su propia subsistencia. Utilizó reformas que maquillaran su imagen. El Fuero de los Españoles (1945), y la Ley de Sucesión  (1947) que transformaba a España en un “Reino”, permitieron “ganar tiempo” [15], hasta que se deterioraran las relaciones EEUU-URSS como había anticipado Carrero.
 
En 1947 cambian las circunstancias. La doctrina Truman (1947) de contención del comunismo, y  la guerra fría provocan “un cambio de posición de EEUU respecto al Franquismo”[16].
 
En 1947 Estados Unidos y sus aliados evitan en la ONU votar nuevas sanciones a España.
 
España quedó fuera del Plan Marshall, de la OECE (1948), de la  OTAN y del Consejo de Europa (1949) por oposición de Francia y Reino Unido. Sin embargo las relaciones mejoraron progresivamente: Francia reabrió la frontera en 1948 y con Reino Unido, una vez comprendió que su postura de restaurar la monarquía no derrocaría al franquismo, hubo también una mejoría en las relaciones bilaterales en esos años.
 
En esta fase fueron fundamentales la actitud de EEUU y  la profundización de la Guerra Fría en Europa del Este para reducir las presiones occidentales al franquismo, preparando la entrada en una nueva fase de integración de España en la defensa occidental que se empezaría a gestar en 1950.
 
 
III- Junio 1950- Septiembre 1953: La incorporación parcial de la España franquista al sistema internacional se consuma por los pactos militares con Estados Unidos.
 
La última fase en la que el régimen del general Franco todavía buscaba una legitimación internacional suficiente  -nunca llegó a ser una legitimación plena-  concluirá en 1953 tras haberse iniciado en 1950 un cambio radical de tendencia debido a la profundización de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la URSS, donde la Guerra de Corea marcaba el sendero de una confrontación en todos los confines del planeta entre Estados Unidos y la URSS, y dónde el pragmatismo estadounidense se acrecentaría con el paso de los años en su relación con el franquismo, privilegiando los intereses militares estratégicos de su presencia en la Península Ibérica desde entonces.
 
En Noviembre de 1950 la resolución 386/V de la ONU dejaba sin efecto la Resolución 39 (I) de 1946 que había pretendido a aislar a la España franquista tras la segunda guerra mundial con el objetivo de hacer caer al sistema implantado tras la Guerra Civil. Desde 1950 empezaría a producirse la admisión de España organismos técnicos internacionales como la UNESCO (1952).
 
Con respecto a Estados Unidos, tras la llegada del general Dwight Eisenhower  ala presidencia y el estallido de la guerra de Corea en junio de 1950, la aproximación de EEUU a España se acentuó. Parecía desde entonces:
 
 “admisible la prevalencia de los intereses estratégicos en el tema español ante la opinión pública norteamericana, y para ello, en pleno apogeo del McCarthysmo, se esperó a la resaca de la Guerra de
Corea” [17]
 
El Pentágono impuso en Washington su visión de la seguridad occidental frente a las resistencias del departamento de Estado. Fueron unos acuerdos militares con España lentos en su negociación por las resistencias internas inciales en Estados Unidos.
 
Sin embargo en 1950 Estados Unidos concedió el primer crédito  oficial a España  y “en junio de 1951 se llegaba a un acuerdo de principio de lo que sería un convenio bilateral basado en la cesión de bases militares a cambio de ayuda militar y económica[18]  pero que a pesar de la no consecución de los objetivos económicos, no tener acuerdo de seguridad mutua, y significar una cesión enorme de soberanía, sin embargo:
 
“Para Franco eran la garantía definitiva de que la gran potencia del bloque no conspiraría contra su régimen, de que nadie de occidente se atrevería a molestar demasiado.” [19]
 
El Concordato de 1953 firmado entre España y el Vaticano contribuiría a esta rehabilitación “parcial”. En 1953 el franquismo estaba plenamente asentado: la guerra fría había tenido mucho que ver.
 
Aquellos que vaticinaban que en 1945 España cambiaría de régimen político se equivocaron.
 
 
Según se irá comprendiendo por Estados Unidos, el aislamiento total en el que se pretendía sumir a España en 1946 se irá viendo reemplazado por el pragmatismo occidental desde finales del decenio de 1940, en que el riesgo de expansión comunista-  e incluso de invasión de Europa Occidental por al URSS- hará que Estados Unidos promueva la readmisión parcial de España en el mundo occidental, culminado con la readmisión en la ONU en 1955.
 
Nunca sería sin una readmisión completa la de la España de Franco. La imagen de España hasta 1975 en que termina el franquismo,  a pesar de su integración parcial seguía afectada por la excepcionalidad de su régimen en la Europa Occidental, que había abrazo la democracia representativa de nuevo tras la derrota de Hitler y Mussolini, y la creciente influencia de Estados Unidos.
 
Fue un proceso lento de aceptación política parcial de aceptación del Statu Quo del franquismo en España por parte de los Estados Unidos entre 1945 y 1953 orientado más que por valores democráticos o altruistas, por sus intereses estratégicos frente a la URSS durante la Guerra Fría.
 
La progresiva integración económica española internacional en un modelo que abandonara la dañina Autarquía,  para proceder a  aceptar algunos de los preceptos de la economía de mercado tardaría todavía unos años más, hasta el Plan de Estabilización de final del decenio.
 
Pero fue ciertamente influenciada la gestación de esta nueva política económica española por la estabilización de la situación política gracias a los Pactos militares con Estados Unidos unos años antes con el año crucial de 1953.   .
 
[1]PARDO SANZ, Rosa María: ¡Con Franco hacia el Imperio!. La política española en América Latina, 1939-1945, Madrid, UNED, 1995. 
[2]     PAYNE, Stanley G.  El Franquismo. Primera Parte. 1939-1950. La dura posguerra Arlanza Ediciones  S.A.  Madrid. P.105.
[3]     PAYNE, Stanley G.  El Franquismo…..
[4]     PARDO, Rosa, PORTERO, Florentino. Las relaciones exteriores como factor condicionante del Franquismo. Ayer nº33. 1999.
[5]     PAYNE, Stanley G.  El Franquismo… .
[6]     PARDO, Rosa, PORTERO, Florentino. Las relaciones….
[7]     MARTÍNEZ LILLO, Pedro. La política exterior de España en el marco de la guerra fría: del aislamiento limitado a la integración parcial en la sociedad internacional (1945-1953).
[8]     PARDO, Rosa, PORTERO, Florentino. Las relaciones….
[9]     PARDO, Rosa, PORTERO, Florentino. Las relaciones….
[10]  PARDO, Rosa, PORTERO, Florentino. Las relaciones….
[11]   MARTÍNEZ LILLO, Pedro. La política….
[12]   PARDO SANZ, Rosa. “La política exterior del Franquismo: aislamiento y alineación internacional”
     
[13]  PARDO, Rosa, PORTERO, Florentino. Las relaciones….
[14]  PARDO, Rosa, PORTERO, Florentino. Las relaciones….
[15]  MARTÍNEZ LILLO, Pedro. La política ….
[16]   PARDO SANZ, Rosa La salida del Aislamiento. La década de los cincuenta….
[17]   PARDO SANZ, Rosa. “La política exterior del Franquismo…
[18]  PARDO, Rosa, PORTERO, Florentino. Las relaciones….
[19]   PARDO SANZ, Rosa. “La política exterior …..
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