En un informe publicado este jueves, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que, aun reconociendo que hay un alto grado de incertidumbre, la cifra absoluta aumentará en 2021 hasta 19,1 billones. Antes de que estallara la crisis del coronavirus, se esperaba que las necesidades de emisión de los gobiernos de los países de la organización en 2020 se quedaran en unos 12 billones.
El volumen final supone un incremento que casi duplica el que se produjo durante la crisis financiera de 2008.
Como consecuencia de esa subida del volumen de las emisiones y del descenso de la actividad por la recesión, la deuda pública en términos de porcentaje del producto interior bruto (PIB) aumentó en 16 puntos el pasado año y lo hará en otros cuatro el próximo.
En datos brutos, esa deuda pasó de 47 billones de dólares en 2019 a 56 billones el año siguiente y se calcula que se llegará a 61 billones a finales de 2021. En ese momento, representará en torno al 90 % del PIB.