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DESIGUALDAD, POBREZA Y HAMBRE (2)

Paso ahora a exponer, como dije al inicio, muy brevemente mis consideraciones sobre la pobreza y quiero hacerlo siguiendo un ensayo de Keckeissen publicado en 1996 sobre las causas de la pobreza en el Tercer Mundo que es francamente revelador

Actualizado 14 diciembre 2013  
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Vicente Boceta, Ingeniero Agrónomo y Técnico Comercial
  

En ese ensayo afirma, y estoy de acuerdo, que:

•       La pobreza no es producto de recursos naturales insuficientes ni de un territorio nacional reducido, ni de analfabetismo, ni de falta de preparación técnica, ni de los abusos las  multinacionales.
•       La miseria de los pobres no es provocada por el hecho de que algunas personas o compañías son ricas, ni porque la brecha entre ricos y pobres se ensancha.
•       La pobreza no surge por una muy desigual distribución de los recursos, que permite a un puñado pequeño de la población mundial absorber lo que puede llamarse la parte del león de la riqueza, ingreso, producción, o lo que fuera. No es porque los países avanzados consumen demasiado y distribuyen muy poco. (Como dije antes la economía no es un juego de suma cero).
•       Tampoco es cierto que el capitalismo sea el villano, pues en aquellos lugares donde predominan sistemas socialistas, es donde existe más pobreza.

Las causas de la pobreza son otras.
La primera de ellas es que existen estructuras económicas que impiden el progreso, ya sean mercantilistas ó intervencionistas. El alza en la intervención gubernamental en el mercado es una de las grandes causas de la pobreza.
La convicción de que el gobierno deber tener obligaciones ilimitadas hacia los ciudadanos, y por ende ser directamente responsable por su salud, educación, vivienda, vejez, ha contribuido en gran medida a este problema del intervencionismo.
La noción de que el gobierno tiene la función de intervenir en beneficio del consumidor, trabajador, e inversor, que debe regular detalladamente los precios, salarios y tasas de interés, que debe ser el policía de primera línea de toda actividad de mercado, ha creado un paternalista e ineficiente super-control que tiende a encadenar la iniciativa y eficiencia empresarial, y a restringir las consecuentes ganancias que estimulan el crecimiento económico. El intervencionismo de los gobiernos, empobrece mucho más de lo que protege. Crea inseguridad en lugar de prosperidad. Frena en lugar de estimular.
El intervencionismo en cualquiera de sus facetas,  y no el liberalismo,  es una indiscutible fuente del retraso económico y de la aparentemente incurable pobreza del Tercer Mundo. Incluso recientemente se afirmaba enérgicamente (y a mi entender erróneamente), el DERECHO DE CONTROL de los ESTADOS sobre los mercados.

La segunda raíz de la pobreza está en una cultura socialista que fomenta en las personas actitudes que impiden el progreso. Algunas de ellas:

•       Por ejemplo en la agricultura muchos reclaman el derecho a vivir de unas actividades agrícolas tradicionales, ineficientes y obsoletas.
•       También sigue en vigor la exigencia de una reforma agraria que conceda a algunos el derecho a poseer su propia tierra, aunque sea quitándosela (expropiándosela) a alguien más. Lleva al minifundismo poco productivo que perpetua la pobreza.
•       Indistintamente de cuánto produzco, piensan muchos, tengo derecho a tener un ingreso suficiente para poder disfrutar de todas las comodidades de la vida moderna, aún si para ello es necesario que se me apoye con precios fijos o subsidios que mejoren mi nivel de vida.
•       No me considero, dicen, responsable de mi destino. Mi empresario me debe no sólo mi trabajo y mi salario, sino mejores condiciones de trabajo, planes médicos, etc. El empresario es un adversario de los empleados, y debe ser controlado y censurado cuando no provee aún mayores beneficios y utilidades.
•       Espero múltiples beneficios del gobierno, entre ellos la financiación y la provisión de todas las necesidades de salud, educación de mis hijos; un apoyo en los períodos en que me encuentro desempleado, enfermo o incapacitado para trabajar y, en mi vejez. El gobierno adquirirá todos los fondos necesarios para proveer estos servicios, cobrando impuestos a todos aquellos más ricos que yo o, emitiendo deuda o, imprimiendo más dinero.
Estas actitudes tienen también su reflejo en falacias económicas.
•       Seremos más ricos y prósperos en la medida en que gastemos más dinero y ahorremos menos. Un corolario sería: El ahorro produce el estancamiento. Esta actitud conduce directamente a un exceso de consumo, conocido como consumismo, al agotamiento del capital escaso y a la falta de inversión, clave del crecimiento a largo plazo,  que debe asignarse a la producción de muchos bienes y servicios no esenciales.
•       Seremos más ricos en la medida en que creemos más empleos y paguemos mejores salarios, independientemente de la productividad y de que dichas actividades no sean productivas.

En resumen el Tercer Mundo no tendrá la oportunidad de progresar y participar de la habilidad para crear riqueza si:

1.  Continúa atribuyendo la pobreza a causas falsas y escoge ignorar a las dos causas fundamentales del retraso económico: el intervencionismo socialista y el fomento de una cultura basada en un sistema de valores equivocados.
2.  Perpetúa y protege a las estructuras fracasadas del, mercantilismo e intervencionismo y no las substituye con un sistema de libre mercado, libre empresa y libre competencia.
3.  Rechaza las actitudes clásicas del esfuerzo, de la meritocracia, el ahorro, la cooperación, la libertad y la responsabilidad e iniciativa personal, y en su lugar hace responsables del progreso, siguiendo la ideología socialista, al gobierno, a los sindicatos y a organismos internacionales y sus dádivas.

Vicente Boceta, Ingeniero Agrónomo y Técnico Comercial

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