Martes, 25 de febrero de 2020    
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Tormenta sobre el sector agrario.

Hoy y bien que lo sentimos, estamos muy contrariados con los resultados de las elecciones generales de ayer y aunque no era nuestro propósito, hablarles de lo ocurrido electoralmente, dado el tamaño de lo acaecido, el tamaño de la socialización que, aparentemente, se nos viene encima, sentimos la necesidad de trasladarles a todos ustedes nuestras preocupaciones.
Actualizado 2 mayo 2019
Redacción Agrolibre
Y no por el batacazo experimentado en general, por los partidos declarados abiertamente constitucionalistas y en particular por tortazo sufrido por el PP, quizás el partido político que más empresarialmente ha venido conduciendo nuestro mundo rural, sino por la aplastante victoria obtenida, por los partidarios de un aumento en la socialización de todos los temas relacionados con nuestro mundo rural.
Cierto es que muchos agricultores y ganaderos, hoy estarán más que satisfechos, estarán viviendo la creencia de que, con la socialización que, al parecer, se nos viene encima, al menos podrán mantener los auxilios con los que vienen malviviendo desde hace décadas.
Pero estos, que hoy se muestran satisfechos por creer tener claro su futuro, comprobarán que, a corto plazo, todas sus esperanzas, de confirmarse un gobierno social-comunista-separatista, se tornarían en desengaños y desalientos.
Nadie dude que, el futuro de todo sector económico y al menos nosotros así consideramos a nuestro sector agrario, la única forma de tener alguna viabilidad futura pasa por vivir, trabajar y desarrollarse en completa libertad, pasa por tener menor dependencia de los poderes públicos.
El Estado quitará, expoliará de forma y manera absolutamente coactiva, a los unos, los menos, los quizás mejores, empresarialmente hablando, porque habrán desarrollado con éxito sus empresas, para arbitrariamente darle a los otros, los más numerosos, pero quizás los peores, empresarialmente hablando, porque, por múltiples razones, habrán fracasado en sus emprendimientos, para sin razón alguna seguir controlando a la sociedad que, con la progresiva supresión de todo aliciente empresarial, se verá crecientemente empobrecida.
 
Han llegado al poder o mejor dicho pueden llegar al poder, aún están por decidir las alternativas que al final se impondrán, aunque todos suponemos cuáles serán, partidos comunistas e independentistas, partidos en los que priman, por un lado la destrucción colectiva y la implantación de un nuevo orden territorial, por descontado que se trata de su propio orden y por el otro lado el falso igualitarismo, concepto muy vendible a los desposeídos pero absolutamente erróneo y falaz para ellos mismos, que ha condenado ,desde hace ya centurias, a la humanidad al más apocalíptico, enloquecedor y espeluznante de los futuros posibles.
Y ese más que temible camino que nos espera, se nos venderá, con sonrisas y promesas de verdes praderas y con sugerentes cantos de sirena, porque, al disponer de todos los resortes de comunicación y alimentar con exceso y largueza todos los pesebres de los posibles comunicadores, nos dirigirán cantando hacia nuestro fatal destino, que en nuestro caso consistirá, insistimos en seguir malviviendo de las ayudas de la PAC, en intentar vivir de las migajas que caigan de la mesa de los gobiernos.
Así no es la agricultura y ganadería que nosotros preconizamos. Si tenemos que aguantar y sufrir otro Planas más, ¡aviados estamos!
Y así podrá ser tras lo ocurrido ayer. Lo mejor que nos puede ocurrir será tener, al frente del MAPA, un nuevo “tontuso” europeo, como el que ya hemos padecido.
 
Eso sí, nadie dude que, todos seremos si todo se confirma, si los que han ganado las elecciones llegan a formar gobierno, más ecológicos, más sostenibles, más circulares, más medioambientalistas, más dependientes de los denominados auxilios, más animalistas, más encadenados al poder, más idiotas, en definitiva más pobres porque, nadie lo dude, lo que nos den por un lado nos lo retraerán por otro, porque, digan lo que digan, estos socialistas son mucho más urbanitas, donde están los votos, que ruralistas, donde hay mucho menos votos, aunque, eso sí, siempre han presumido y presumirán de lo contrario.
Y quien espere que se resuelvan los gravísimos problemas que hoy tiene el sector agrario español, que espere sentado porque de ello, nada de nada.
¿Alguien puede soñar con ver al agua del Ebro regando los campos levantinos?,¿alguien puede esperar la extensión productiva del cava a otras regiones españolas acabando con el monopolio catalán?, ¿alguien puede esperar la minoración real de los costes energéticos y del resto de los insumos que hoy ya son absolutamente insoportables?, ¿alguien puede esperar una reversión en la política sobre los precio y consumos de gas-oil agrícola?, ¿alguien puede esperar que nuestra agricultura , fundamentalmente la hortofrutícola, deje de ser moneda de cambio en todos las transacciones europeas?, ¿alguien puede esperar que nuestra citricultura sea determinante en las actuaciones UE?...
De momento hasta dentro de un mes al menos, hasta las próximas elecciones europeas, municipales y autonómicas, todo seguirá igual. En el fondo, ¡qué más nos da!, o no somos conscientes de que el ministro Planas ha estado ausente desde su nombramiento, hace ya más de diez meses.
 
Terminemos esperando que las negruras de hoy, derivadas de la tormenta que nos cubre, se tornen mañana en claridades que nos alcancen a todos. Nosotros seguiremos en la brecha esperando que jamás se cumplan nuestros pronósticos y que la agricultura española despegue de una vez por todas. Esperemos que Sánchez no sea, aunque a muchos nos parezca igual, un nuevo Zapatero.