Miércoles, 15 de julio de 2020    
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Calviño en la encrucijada

Todo apunta a que el lio de la reforma integral o no. Según la rumorología propia de este Gobierno que todo lo hace dando un paso adelante y dos hacia atrás, anoche Calviño saco el sable y obligo a parar el acuerdo como fuese.
Actualizado 21 mayo 2020
Alfonso Vidal
La actuación de Calviño es quizá el único episodio coherente  en toda esta rocambolesca historia de un pacto para derogar la reforma laboral del PP que no gustó ni a  empresarios ni a sindicatos y que se produjo a espaldas de PNV y Cs, los partidos en los que Pedro Sánchez se apoyó para sacar adelante la quinta prórroga del estado de alarma.
 
Curiosamente, mientras las formaciones políticas no se han molestado por el acontecimiento, mientras que CCOO y UGT pusieron de manifiesto su desconcierto  y  CEOE ha mostrado su malestar suspendiendo el dialogo con el Gobierno. Pero con ser grave esta situación lo peor de todo este embrollo fruto de la ambición desmesurada de Sánchez y la torpeza de sus esclavos que solo cumplen lo que se les pide sin pensar y analizar las consecuencias de sus actos es el descalabro económico que todo esto va a conllevar.

España necesita dinero y espera conseguirlo en Europa pero las autoridades comunitarias nos lo van a poner muy complicado. La desconfianza hacia Sánchez es de tal calibre que ni los que antes le saludaban se atreven a negociar nada con él.
Solo las viejas relaciones de Calviño entre sus ex compañeros comunitarios pueden hacer  que ese problema tenga una compleja y complicada solución y España no termine de caer en un pozo negro y oscuro del que nos costara años salir.

De no ser asi, mas vale que dimita antes de que la porqueria de su jefe y del vicepresidente social la cubra por entero e incluso le haga imposible su regreso a Bruselas.