Jueves, 22 de octubre de 2020    
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Tomemos nos el virus muy en serio

Si el Covid 19 no hubiese hecho acto de presencia en nuestras vidas es muy probable que hoy estuviésemos hablando de los peligros de las salidas de las grandes ciudades, de los miles de millones que los españoles se iban a gastar en esos dias o de cuantos turistas nos iban a visitar en este caluroso mes de agosto.
Actualizado 24 julio 2020
Alfonso Vidal
Sin embargo, no es así. En estos momentos lo importante para muchas personas lo importante, lo que hay que decidir y con cuidado es primero si sale o no y después con quien lo hace. Y la decisión no es baladí, porque en ella se puede estar jugando su propia vida, no hay que olvidar que en estos momentos ya hay quinde millones de personas contagiadas por el covid y de momento sabemos que ya han muerto mas de seiscientas mil.
 
La OMS lo tiene muy claro: «la pandemia ha alterado la vida de miles de millones de personas en todo el mundo. Muchos han estado en casa durante meses y es completamente comprensible que las personas quieran seguir con sus vidas, pero no vamos a volver a la 'vieja normalidad'». Para el director general de la Organización los jóvenes, especialmente ellos han de calibrar muy bien esta decisión «En las últimas semanas hemos visto brotes asociados con clubes nocturnos y otras reuniones sociales, incluso en lugares donde se había suprimido la transmisión debemos recordar que la mayoría de las personas aún son susceptibles a este virus. Mientras el Covid-19 esté circulando, todos están en riesgo. El hecho de que los casos puedan estar en un nivel bajo donde uno vive, eso no hace que sea seguro bajar la guardia».
 
Y es que todos y cada uno de nosotros debemos saber cual es nuestro sitio y nuestro papel en estas circunstancias y en este punto es importante llamar la atención no solo a los jóvenes sino también a los Gobiernos. Son estos últimos los que deben saber utilizar su propia legislación para proteger la salud y, por ende, los derechos humanos. «Las leyes bien diseñadas pueden ayudar a construir sistemas de salud sólidos, evaluar y aprobar medicamentos y vacunas seguras e, incluso, crear espacios públicos y lugares de trabajo más saludables y seguros»

Ha llegado el momento, no hay ya disculpas, de afrontar este problema y buscar de verdad una solución definitiva.