Martes, 20 de octubre de 2020    
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Los anticuerpos, el próximo hito en la búsqueda de tratamientos 

Mientras el mundo espera una vacuna para combatir la enfermedad COVID-19, el próximo gran avance en la lucha contra la pandemia podría provenir de una clase de terapias biotecnológicas ampliamente utilizadas contra el cáncer y otros trastornos: anticuerpos diseñados específicamente para atacar este nuevo virus.
Actualizado 5 agosto 2020
Redacción y Agencias


El desarrollo de anticuerpos monoclonales para atacar el virus ha recibido el espaldarazo de los principales científicos. Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas de Estados Unidos, los ha calificado de “ apuesta casi segura” contra la COVID-19. Cuando un virus supera las defensas iniciales del cuerpo, se produce una respuesta más específica que desencadena la producción de células que se dirigen al invasor. Entre ellas se encuentran los anticuerpos que reconocen al virus y se adhieren a él, evitando que la infección se extienda.
Los anticuerpos monoclonales, cultivados en recipientes llamados biorreactores, son copias de estas proteínas naturales.

Los científicos todavía están trabajando en el papel exacto de la neutralización de anticuerpos en la recuperación de la COVID-19, pero los fabricantes de fármacos confían en que los anticuerpos correctos o una combinación de ellos pueden alterar el curso de una enfermedad que se ha cobrado más de 675.000 vidas en todo el mundo.“Los anticuerpos pueden bloquear la infectividad. Eso es un hecho”, dijo a Reuters Christos Kyratsous, ejecutivo de Regeneron Pharmaceuticals.

Regeneron está probando un cóctel de dos anticuerpos, que la empresa confía en que limite mejor la capacidad del virus para escapar, y se espera que los datos sobre su eficacia estén disponibles a finales de verano o principios de otoño. “La protección disminuirá con el tiempo. La dosis es algo que aún no sabemos”, dijo Kyratsous. En junio, el Gobierno de Estados Unidos otorgó a Regeneron un contrato de suministro de 450 millones de dólares. La compañía dijo que puede comenzar inmediatamente la producción en su planta de Estados Unidos si los reguladores aprueban el tratamiento.

Eli Lilly and Co recibieron la autorización del Gobierno estadounidense para unir sus recursos de fabricación con el fin de aumentar las reservas si alguno de estos medicamentos tiene éxito.
Incluso con esa inusual cooperación entre rivales, la fabricación de estos medicamentos es compleja y la capacidad es limitada. También hay un debate sobre si un solo anticuerpo será lo suficientemente poderoso para detener a la COVID-19. AstraZeneca ha dicho que tiene previsto comenzar las pruebas en humanos de su combinación de doble anticuerpo dentro de unas semanas.

Lilly, que comenzó en junio las pruebas en humanos de dos candidatos a anticuerpos en ensayos separados, se está centrando en un enfoque de un solo activo. “Si se necesita una dosis más alta o más anticuerpos, se podrá tratar a menos personas”, dijo el director científico de Lilly, Dan Skovronsky.

En España, el grupo de hemoderivados Grifols dijo a finales de julio que había entregado los primeros lotes de su inmunoglobulina hiperinmune para tratar la infección por SARS-COV-2 para uso en ensayos clínicos. El grupo tiene un acuerdo con las autoridades estadounidenses para el desarrollo de estudios preclínicos y clínicos necesarios para determinar la eficacia de la terapia.
A diferencia de las vacunas, que activan el sistema inmunológico del cuerpo, el impacto de los anticuerpos inoculados se disipa con el tiempo. Aun así, las farmacéuticas dicen que los anticuerpos monoclonales podrían prevenir temporalmente la infección en personas de riesgo como los trabajadores médicos y los ancianos. También podrían utilizarse como un puente terapéutico hasta que las vacunas estén ampliamente disponibles. “En un entorno profiláctico creemos que podemos lograr una cobertura de hasta seis meses”, dice Phil Pang, director médico de Vir Biotechnology, que tiene como objetivo comenzar a probar un anticuerpo en pacientes no hospitalizados el próximo mes con su socio GSK.
“La ventaja de un anticuerpo es que es básicamente inmunidad instantánea”, dijo Mark Brunswick, vicepresidente senior de Sorrento Therapeutics, que se propone comenzar las pruebas en humanos el próximo mes con un solo candidato a anticuerpo.

Los riesgos de seguridad de los anticuerpos monoclonales se consideran bajos, pero su coste puede ser bastante alto. Este tipo de medicamentos para el cáncer puede costar más de 100.000 dólares al año. También existe la preocupación de que el coronavirus pueda volverse resistente a anticuerpos específicos. Los investigadores ya están trabajando en compuestos de segunda generación con objetivos distintos a las espigas en forma de corona que el virus utiliza para invadir las células. “Estamos tratando de desarrollar algo que sea complementario”, dice el jefe de investigación de Amgen, David Reese. Amgen está trabajando con Adaptive Biotechnologies Corp.

En un artículo reciente publicado en la revista Nature, los investigadores dijeron que habían descubierto varios anticuerpos nuevos, muy potentes, dirigidos a un área donde el virus se adhiere a las células humanas y a una región de la espiga que no ha llamado la atención. “Para evitar el desarrollo de la resistencia hay que dirigirse a diferentes sitios”, dice a Reuters el autor del estudio y profesor de la Universidad de Columbia, David Ho. Otra duda reside en saber en qué momento del curso de la enfermedad podría ser más beneficioso emplear estas nuevas armas. “Es posible que dar un anticuerpo más tarde durante la infección no sea tan útil, dice Florian Krammer, profesor de microbiología de la Escuela de Medicina Icahn de Nueva York. “Si se administran temprano, probablemente funcionen bien”.