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Calviño asume las reformas de Iglesias

Calviño, ha dado públicamente su placet a la reforma del mercado de trabajo que ambiciona la coalición de Gobierno. La vicepresidenta, que ha advertido que los cambios contarán con la opinión de los empresarios – contrarios a abrir ahora ese "melón" – y tratarán de incidir sobre el uso abusivo del contrato temporal, la llamada "dualidad" entre fijos y temporales; así como las distintas causas de la precariedad, especialmente la que afecta a los jóvenes,.
Actualizado 29 octubre 2020
Redacción y Agencias
Calviño llamó a acabar con la “intensa” dualidad que padecen los trabajadores en España, derivadas de las diferencias de trato legal entre el contrato indefinido y el temporal, que provoca que estos últimos soporten el peso de buena parte de los ajustes de empleo.

La vicepresidenta, en el trascurso de unos desayunos economicos, asume así los cambios impulsados por su compañera de Gabinete, pero no de partido, Díaz, ministra de Trabajo, quien ha impulsado una reforma de las reglas que controlan la negociación colectiva, a fin de devolver al convenio de sector su primitiva primacía, revocada por la reforma laboral de 2012, en favor del convenio de empresa. De este modo, Calviño se alinea con las tesis de los sindicatos, que desean devolver a este ámbito sectorial el poder de fijar el listón en derechos y deberes; y eliminar la posibilidad de que las empresas se lo salten negociando un convenio propio.“Este conjunto de actuaciones y reformas que tenemos que abordar sobre la base del diálogo social ha sido la marca del Gobierno y seguirá siendo la marca que nos guíe en estos ámbitos en los próximos meses”, afirmó la vicepresidenta económica.

Calviño trató de tranquilizar a los empresarios, muy críticos con la intención del Gobierno de abrir ahora, en plena pandemia, el “melón” de la reforma laboral, según ha indicado numerosas veces el presidente de la confederación empresarial CEOE, Antonio Garamendi, molesto ante la posibilidad de que las empresas pierdan influencia a la hora de regular las condiciones de trabajo en las empresas. Calviño defendió la necesidad de reequilibrar la negociación de los convenios, aunque, en claro mensaje a los empresarios, matizó que previamente habrá que identificar, entre todos, las reformas que permitan hacer revertir esos desequilibrios en la negociación.
Con todo, la ministra se alinea ahora, tras diversas reticencias, con los objetivos expresados por el Gobierno en el Plan Anual Normativo para 2020, que incluye, no solo recuperar la primacía del convenio de sector, y la ultraactividad (prórroga)indefinida del convenio colectivo vencido; sino también endurecer la posibilidad de que las empresas inapliquen un convenio, así como los mecanismos de subcontratación entre empresas.

Todos estos elementos han sido una puerta abierta a la devaluación salarial y de derechos, según los sindicatos, potenciada en 2012 por la entrada en vigor de la reforma laboral del Partido Popular. Y podrían ser también, aunque la vicepresidenta no entró en detalles, de la “precariedad” laboral, especialmente entre los jóvenes, que la vicepresidenta se propone ahora atajar.
El Gobierno parece también decidido a aprovechar la experiencia de los ERTE o expedientes de regulación temporal de empleo, facilitados en la lucha contra la pandemia para evitar despidos, y que aún acogen a 600.000 trabajadores, informó hoy Calviño. Tanto el Gobierno como los sindicatos parecen empeñados en llevar a la mesa de negociación, donde se sientan además los empresarios, posibles cambios en esta figura de los ERTE, que faciliten esta salida a las empresas en dificultades, en lugar de la inveterada costumbre de despedir, especialmente a los temporales, cuando comienzan las turbulencias económicas.

De hecho, la ambición del Gobierno, que incluye regular el trabajo de las plataformas digitales, como Glovo y Deliveroo, tras las condenas por utilizar la figura del “falso autónomo” para contratar a sus repartidores o ‘riders’, es aún mayor, y abarca cambios en la contratación y el despido, aunque en este sentido, incluso los sindicatos, según ha afirmado recientemente el líder de CCOO, Unai Sordo, piensan que, en plena situación de pandemia, podría no ser este el momento adecuado para abordar la negociación.