Domingo, 29 de noviembre de 2020    
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NO A LA SOLUCIÓN FRANCESA

De nuevo aparece en escena el pequeño Napoleón. Me refiero al actual presidente francés Sarkozy que, en pocas semanas está destrozando, de manera irreparable su figura política. Rememorando al Luis aquel de...el Estado soy yo…, irrumpe en el mercado de las frutas y hortalizas francesas con la "boutade" de...el Mercado soy yo…
Actualizado 20 mayo 2010
Redacción Agrolibre

Acabamos de enterarnos que para resolver los problemas inherentes a  todo mercado de perecederos, en  este caso el mercado de frutas y hortalizas, que por su propia naturaleza es muy inestable y variable en cantidades y precios, tanto en origen –productor- como es destino–consumidor-, dada su estacionalidad, ha firmado un acuerdo con las siete principales cadenas de distribución francesas, ¿moderando? los márgenes para el sector de las frutas y hortalizas.
Explican que, cuando se produzca una situación de crisis coyuntural, el distribuidor se compromete a mantener la tasa de margen bruto que ha practicado, como media, en el curso de las tres últimas campañas. Dicen que esto quiere significar que, en la situación de crisis, la distribución se compromete a bajar el precio de venta al consumidor o bien a aumentar el precio de compra a los productores... Por situación de crisis se entiende cuando el productor venda a un precio significativamente inferior al precio de venta de los últimos 5 años, quitando el peor y el mejor año.
En resumen para que todos nos entiendan, se trata de garantizar un precio mínimo al productor, manteniendo el margen de la distribución. Es decir que las subidas de precios de las frutas y hortalizas francesas, cuando se produzcan, se repercutan de forma directa al comprador. Eso sí presentado todo de forma tan obtusa que no habrá manera de hacer ningún tipo de comprobación dejando el ¿mercado? a la orden y en manos  del interventor socialista Sarkozy. ¡Qué decepción! y qué barbaridad de procedimiento, si este sistema sigue adelante, ya lo comentamos la semana pasada con carácter genérico,  dejará de existir el mercado francés de frutas y hortalizas.
Pero además el Interventor Sarkozy quiere penalizar al distribuidor que no se sume a su iniciativa ¡qué atropello!, recuerda a los Planes Quinquenales rusos  o al Maoísmo chino. Por supuesto que, como le resulta imposible controlar los mercados pequeños, los “mercadillos”, la venta al por menor, la multa, la tasa penalizadora, se impondrá a todos los que no se sumen al sistema y que tengan una cifra de negocio superior a 100 millones de euros.
Seguro que España y sobre todo el resto de países de la U.E tratarán de tirar por tierra estas pretensiones francesas, son un disparate un enorme atentado  quizás, el mayor atentado cometido, en las últimas décadas, contra el sistema de mercado libre del mundo occidental.
¿Tan difícil de entender es que si se fijan precios mínimos a las frutas y hortalizas, como el precio que se fije siempre será superior por definición al que se alcanzase en un mercado libre se producirán excedentes, que el Estado tendrá que adquirir y que al ser productos muy perecederos, o se conservarán a costes elevadísimos o se destruirán y que, en uno o en otro caso, en todos los casos, el contribuyente pagará, vía presupuestos, hasta dos o tres veces el coste real sin que se remedie el mal creado, hasta que se vuelva a liberar el sistema? ¿Cómo no entiende el pequeño Napoleón que con sus medidas se lanzan mensajes erróneos a los empresarios agrarios que, en vez de buscar alternativas nuevas y reconducir sus inversiones, se dirigirán de forma equivocada hacia la producción de lo que tiene precio asegurado...?
De las situaciones de excedentes en un mercado libre se sale de forma natural, modificando el empresario sus producciones, porque el mercado, con la caída del precio, le indica de forma inequívoca que busque otras soluciones,...pero si todo está distorsionado por la intervención del Estado, el empresario puede adoptar y de hecho siempre ocurre,  decisiones  equivocadas. Lo malo de todo ello es que, de los errores inducidos por el Estado  nadie responde, bueno sí, como estamos viendo en estos momentos en España, de las barbaridades y expolios cometidos por el Gobierno actual respondemos los ciudadanos con nuestros medios. 
Hasta ahora la Comisión está actuando de forma coherente con los principios  del mercado libre oponiéndose de forma decidida a las peticiones de las cooperativas francesas, italianas y españolas. La Comisión está favoreciendo el comercio de frutas y hortalizas con terceros países, está oponiéndose a las compras en intervención y se resiste a modificar la OCM a favor de las organizaciones de productores. Francia tras los tropiezos políticos sufridos últimamente parece dispuesta, al igual que el gobierno español a cambiar ayudas por votos y en ese camino nos encontramos actualmente.
 Pero por favor seamos consecuentes buscando el camino de la competitividad, seamos todo lo exigentes que proceda con la entrada de producciones que no cumplen ninguna norma sanitaria..., pero ensayemos procedimientos que no pretendan de forma casi exclusiva salvar la cara al productor saqueando al ciudadano. El procedimiento francés es un dislate, esperemos que, en esta ocasión,  España no cometa el disparate de copiarlo.