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¿AVANZAMOS?

Ya lo afirmábamos la semana pasada. El documento Franco-Alemán sobre el futuro de la P.A.C, al margen de su necesaria y obligada generalidad, constituía un camino cierto por donde podría ir la necesaria e inaplazable reforma de la agricultura europea.
Actualizado 23 septiembre 2010
Redacción Agrolibre

Así, esta misma semana se han reunido en Bruselas  “de manera informal nos dicen”, todos los ministros de agricultura de los países de la UE y ya se han conocido algunos  de sus posibles y primeros acuerdos sobre las modificaciones a establecer, en espera de la Comunicación sobre el tema de la reforma  que dictará  la Comisión según el comisario Ciolos el próximo 17 de Noviembre.
Parece ser que todos los países UE, salvo como casi siempre, dadas sus ideas absolutamente liberalizadoras, el Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Holanda y Malta, apoyan una PAC, sugerida así en el documento franco-alemán y sustentada sobre dos pilares, el primero eje-básico sostenido exclusivamente con financiación comunitaria encargado del mantenimiento de los mercados agrarios y de la renta de los empresarios y el segundo enfocado al desarrollo rural con posible cofinanciación de los países miembros. Es un tema, defendido por nosotros desde que se planteó, que ya decidido porque está asumido en la actualidad por casi todos los agentes interesados. Recordemos a este respecto, por su significación y virulencia, las posiciones mantenidas horas antes de la citada reunión informal de los Ministros de Agricultura por los presidentes del COPA Padraig Walshe y del COGECA Paolo Bruni. Walshe llegó a manifestar que: "me han llegado rumores de que la Comisión Europea está considerando una remodelación significativa del primer pilar de la PAC, para integrar en la política un mayor enfoque medioambiental. Esta posibilidad es inaceptable y podría dañar gravemente los resultados económicos y la competitividad de la agricultura europea “. Solamente queda, para ser definitiva,  que esta posición sea asumida por la Comisión, cosa que ocurrirá con toda probabilidad. Es indudable que la agricultura y ganaderías europeas no pueden ser competitivas si constantemente les estamos añadiendo exigencias medioambientales y de desarrollo del medio rural, por ello es absolutamente necesario separar lo medio ambiental de lo estrictamente agrario.
Pero en estas primeras escaramuzas ya se ha planteado el auténtico nudo gordiano de las futuras negociaciones. El mayor conflicto se encontrará en la forma de repartir las ayudas comunitarias. Todos los países estarán de acuerdo en diseñar una PAC fuerte, vamos en una PAC con el máximo de ayudas y en que estas deben repartirse de forma equitativa, ¿pero qué es lo equitativo?
Seamos sinceros y reconozcamos que los países de reciente incorporación, los países que no han accedido aún de forma plena a la totalidad de las ayudas, los países miembros sin “derechos históricos”, no pueden asumir el futuro con las formas actuales de reparto de las ayudas. Por otro lado todos los países ya consolidados en sus percepciones, que vienen recibiendo de forma plena y desacoplada todas las ayudas, que son los que más aportan al presupuesto comunitario y que son conscientes de que este presupuesto comunitario no experimentará ninguna subida, tampoco pueden admitir, sin más, que se establezca cualquier otro sistema que necesariamente les haría recibir menos ayudas. La búsqueda de la equidad en el reparto de las ayudas será, en los próximos meses, la gran cuestión y aunque no queramos lo normal es que la equidad se venza del lado de los países recientemente incorporados.
Por lo demás las ideas de una PAC fuerte, orientada a producir libremente lo que el consumidor demanda, mejorando la productividad y la competitividad del sector agrario, procurando  políticas más verdes sin impactos financieros negativos, con protección al productor con medidas de intervención, almacenamiento privado son ideas asumibles por todos y que como línea generatriz no planteará discusión alguna. Lo discutible se centrará en el “cómo alcanzar esas metas”, que para los más, encabezados de nuevo en esta ocasión por los franceses y los alemanes, se intentará incrementando la socialización, la participación de los Estados y para los menos ingleses, nórdicos y holandeses fundamentalmente, debería lograrse con incrementos de libertad, del dominio del individuo sobre el Estado, del mercado realmente libre.
Ya se anuncia la batalla, de momento también los sindicatos mayoritarios de Francia y Alemania están absolutamente de acuerdo con sus gobiernos. Todos están moviendo ficha, ¿dónde nos encontramos nosotros?, no olvidemos que España es el tercer país perceptor de ayudas comunitarias y que las previsiones más realistas anuncian pérdidas milmillonarias de ayudas  directas.
¿AVANZAMOS O SEGUIMOS SIN SABER QUE HACER?